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“El fruto más precioso de los Sínodos es la conciencia de saber que la Sinodalidad define a la Iglesia”

By 23 de septiembre de 2021755, Entrevista

El Sínodo de los Obispos es una institución permanente, creada por el papa San Pablo VI, el 15 de septiembre de 1965, apenas concluida la celebración del Concilio Vaticano II. Esta iniciativa de S. Pablo VI daba respuesta a los deseos de los Padres del Concilio Vaticano II para mantener vivo el espíritu de colegialidad nacido de la experiencia conciliar. Es por tanto, una asamblea de obispos que representa al episcopado católico y tiene como tarea ayudar al Papa en el gobierno de la Iglesia universal dándole su consejo.

Para hacer este camino en comunión, se va a celebrar entre octubre del 2021 y octubre del 2023, pasando por una fase diocesana, nacional y otra continental, el XVI Sínodo de los Obispos. Sobre este asunto profundizará el profesor de Eclesiología de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y experto en el tema de la Sinodalidad, Darío Vitali, en la primera formación permanente del curso para el clero, que tendrá lugar el miércoles, 29 de septiembre, en el Palacio Episcopal.

En su opinión, ¿qué importancia tiene la Sinodalidad en la vida de la Iglesia?

La institución del Sínodo de los Obispos es un caso evidente del efecto de la refracción. Siendo una institución posconciliar, todos colocan la fecha de su institución apenas concluida la celebración del Concilio. En verdad, Pablo VI anuncia su institución cuando abre la cuarta y última sesión, y promulga el motu proprio Apostolica sollicitudo el día siguiente. Con la institución del Sínodo el Papa esperaba asociar a los obispos y empezar un ejercicio de colegialidad que fuese prudente y equilibrado, para evitar las discusiones que hubo durante la segunda y tercera sesión en torno al argumento.

Esta intuición de Pablo VI es el punto de partida de la recuperación de la Sinodalidad en la Iglesia católica. Es evidente para todos que el modelo de Iglesia en el segundo milenio en Occidente no es sinodal: se habla de modelo jerárquico, piramidal. El papa Francisco, en Evangelii Gaudium, dice que tenemos que aprender la Sinodalidad de las Iglesias ortodoxas. La celebración de los Sínodos a lo largo de más de 50 años, ha planteado la siguiente pregunta también en la Iglesia católica: ¿la Iglesia es sinodal? Esta pregunta dice qué importancia puede tener la Sinodalidad en la vida de la Iglesia: si la Iglesia es sinodal, la Sinodalidad es decisiva por la vida de la Iglesia; si no lo es, puede tratarse de una moda, que pasa, como pasan pronto las modas. Aquí estamos ahora, frente a una pregunta que pide una respuesta concreta: si estamos dispuestos a empezar por el camino de la Sinodalidad.

Se han celebrado quince Sínodos en los que se han tratado temas de gran importancia para la vida de la Iglesia y para promocionar el espíritu evangelizador. ¿Por qué es necesario este nuevo Sínodo convocado para el mes de octubre?

Para responder a la pregunta si la Iglesia es sinodal o no. El tema de la convocatoria es “Para una Iglesia sinodal: Comunión, participación, misión”. En el año 2015, el 15 de octubre, celebrando los 50 años de la institución del Sínodo, el papa Francisco habló de la Sinodalidad como dimensión constitutiva de la Iglesia y de Iglesia constitutivamente sinodal. ¿Es verdad? El fruto más precioso de los Sínodos celebrados en la Iglesia es la conciencia de saber que la Sinodalidad es algo que define a la Iglesia, es una dimensión que le pertenece íntimamente, a lo mismo que ser jerárquica. No hay contradicción entre las dos dimensiones, porque, como dice el Concilio, la Iglesia es el Pueblo de Dios bajo la autoridad de los obispos.

El Sínodo da la oportunidad de que los obispos reunidos con el Santo Padre, puedan intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal. ¿Cuáles considera urgentes en la actualidad?

Aquí está la gran novedad del presente Sínodo, porque el Sínodo empieza el 10 de octubre en toda la Iglesia y el 17 de octubre en cada Iglesia particular. Si la Asamblea de los obispos se celebrará en octubre de 2023 ¿qué ha pasado? En 2018 el Papa intervino sobre la disciplina sinodal, transformando el Sínodo de un evento puntual (una asamblea de obispos) a un proceso que pone en compromiso a toda la Iglesia y a todos en la Iglesia: el Pueblo de Dios, los obispos, el Papa. Por eso se habla de camino sinodal, por etapas o fases. La primera fase consiste en la consultación del Pueblo de Dios en cada Iglesia particular. A partir de esta escucha, los obispos en las Conferencias episcopales harán un discernimiento, bajo la pregunta: ¿qué dice el Espíritu a la Iglesia a través del sensus fidei del Pueblo de Dios, que participa a la función profética de Cristo en fuerza del bautismo? Con la conclusión de esta primera fase en las Iglesias, la Secretaria del Sínodo redactará el Instrumentum laboris, o sea el documento sobre que se confrontarán los obispos en asamblea en octubre de 2023.

El Papa ha dibujado hasta el momento un escenario eclesial inimaginable, ¿cuál cree que ha sido la clave?

Como dije, la Sinodalidad es el fruto maduro del Concilio. La referencia de la Sinodalidad es la Iglesia-Pueblo de Dios. Por desgracia, en el inmediato Posconcilio, esta palabra fue entendida mal, como categoría sociológica referente al sistema de la democracia. La Iglesia no es una democracia: es una comunión. Fue necesario rebasar este muro para entender el Pueblo de Dios en sentido teológico, como el pueblo de los hijos de Dios que caminan juntos hacia el Reino. Cuando hablamos de Pueblo de Dios, hablamos de Iglesia Sinodal: la Sinodalidad afecta al Pueblo de Dios, como la colegialidad a los obispos o el primado al papa. Una Iglesia verdaderamente sinodal pone en reciprocidad estos sujetos.

Personalmente, la Iglesia Sinodal ¿hacia dónde nos conduce? O más bien, ¿qué significado tiene en la actualidad?

La Iglesia es misterio, es la Iglesia desde la Trinidad, como dice el Concilio, y camina hacia el Reino. El Papa dice que la Sinodalidad es lo que Dios quiere a la Iglesia del tercer milenio. Pero la Iglesia del primer milenio era sinodal. Recuperar la Sinodalidad es comprender mejor la Iglesia. Pero no cancelando otras dimensiones, sino aclarándolas una a la luz de la otra. Sinodal no es opuesto a jerárquico.

Distinguir para unir. No separar, sino profundizar la naturaleza de la Iglesia. Ganar una Iglesia sinodal es crecer en la comunión, la participación, la misión. Significa ser Iglesia con mayor y mejor conciencia.

Por último, brevemente, ¿qué abordará en su ponencia prevista para el próximo día 29, en Córdoba?

Todo esto que he mencionado, explicando cuál es la parte de una Iglesia particular en el camino sinodal de toda la Iglesia. Qué oportunidad es el camino sinodal y cómo. Haciéndolo, una Iglesia se enriquece, porque ofrece a toda la Iglesia el fruto de su escucha.