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Entrevista a Manuel Jiménez. Formador del Noviciado de Hogar de Nazaret

By 9 de septiembre de 2021753, Entrevista

“Los jóvenes que hoy tocan a las puertas de un noviciado o seminario son verdaderos héroes”

El domingo, doce de septiembre, en la Catedral de Córdoba realizan su profesión perpetua dos hermanos del Hogar de Nazaret. Son dos jóvenes, Fabián (Toledo, 34 años) y Jesús (Torrenueva, 27), dispuestos a seguir a Jesús y con sus vidas abnegadas convertir su trabajo en un ejercicio de cuidado, educación y amor constante a los niños y familias que atienden. Han pasado nueve años de asimilación y discernimiento donde han procurado la amistad con Jesucristo. Han contado para ello con la formación en el noviciado con cuyo formador, el padre Manuel Jiménez, repasamos el itinerario de estos jóvenes hasta el Ese día darán su “sí” definitivo a Jesús. El formador adelanta que “para los dos, el ejemplo del Hno. Pedro Manuel Salado es también un estímulo para entregarlo todo al Señor y a los más necesitados”.

¿Qué significa para toda la comunidad del Hogar de Nazaret la profesión perpetua de dos hermanos?

Sobre todo es un nuevo motivo de gran alegría. En estos tiempos de fuerte secularismo, el hecho de que haya jóvenes con deseos de seguir a Jesús, con mucha generosidad y entrega, con radicalidad evangélica, es motivo de dar gracias a Dios, porque así también Él manifiesta su presencia en medio de su pueblo: tocando los corazones.

Además, en el Hogar de Nazaret somos conscientes del gran trabajo que hay por delante, pues son muchos los niños, jóvenes y familias que desearíamos atender, acercar a Dios, pero son pocos los obreros.

¿Cómo es el proceso formativo hasta culminar en esta celebración?

Es un proceso largo y, a la vez dinámico. Desde el ingreso en la Casa de Formación hasta la primera consagración son dos o tres años. Después, vienen otros seis años hasta la profesión perpetua. Son años de asimilación y de discernimiento.

A su vez es un proceso dinámico, donde a lo largo de los años se realizan diferentes actividades y cursos destinados a la formación integral; todo esto en el ambiente de Hogar propio de nuestro carisma.

Estos hermanos, además de las materias propias del carisma de Hogar de Nazaret y formación en Ciencias religiosas y Teología, han realizado estudios destinados a la atención de menores y familias necesitadas; además, han participado y ahora dirigen actividades en un barrio periférico de Puente Genil, han tenido largos periodos de discernimiento, colaboran en las parroquias, han hecho misiones de barrio en Salamanca y Ceuta, numerosas peregrinaciones y excursiones de media y alta montaña, uno de ellos ha estado un mes en Ecuador… Por eso digo que… ¡estos 9 años se han pasado volando!

¿Qué prevalece en este itinerario formativo?

La amistad con Jesucristo. Esto es fundamental. Si Él es el que llama, Él es el que fortalece, el que consuela, el que confirma, el que corrige, el que anima a seguir caminando. Por eso, tal y como nos enseñó nuestra Madre y Fundadora, Mª del Prado Almagro, el tiempo de oración es esencial en el día a día del consagrado de Hogar de Nazaret. La oración, la Santa Misa, el rezo del Rosario, la confesión sacramental, son elementos irrenunciables en el ajetreo diario. Es aquí donde encontramos la fuerza, la luz, para acoger y guiar a nuestros niños y familias.

Otro elemento esencial es la vida fraterna. Si queremos hacer Hogar con los que Dios nos encomienda es muy importante que les enseñemos, con nuestra propia actitud, que la vida familiar y fraterna es posible.

¿Cómo asumen ellos esta donación de vida que representa la profesión perpetua?

Los hermanos Fabián y Jesús llegan con gozo, y mucha experiencia, al 12 de septiembre, día de su consagración perpetua. Los dos son para el resto de la comunidad un ejemplo de entrega a los demás, de servicio abnegado, de alegría y de fidelidad a la oración.

Para ellos, como para todos los hermanos y hermanas, la Consagración perpetua es terminar de decir el “sí” que comenzaron a dar el día de su primera consagración.

¿Cómo son los novicios que llaman a la puerta del Hogar de Nazaret atraídos por su carisma? ¿Son diferentes a los de años anteriores?¿Cuáles son sus procedencias?

En las últimas décadas se va notando en las casas de formación y, creo que también en los seminarios, que los jóvenes que llegan con vocación vienen, por un lado, con menos madurez, ya que la sociedad de bienestar y sobreprotectora les evita muchas caídas y dificultades; a la vez, las nuevas tecnologías, con las facilidades de acceso a todo tipo de contenidos, también hacen mella en muchos chicos y chicas que, al mismo tiempo, están sintiendo una llamada especial.

Pero, como con la vocación el Señor da la gracia, la fuerza, para responder, puedo decir que los jóvenes que hoy tocan a las puertas de un noviciado o seminario son verdaderos héroes, como Jesús y Fabián, pues tienen que dejar muchas más redes, y quizá malos hábitos, que los que dimos ese paso hace 20 o 30 años.

Respecto a la procedencia, al principio muchos se extrañaban de que Dios nos hubiera bendecido con novicios españoles y jóvenes. Esto me llamó mucho la atención. Cuando les decía a algunos amigos religiosos que teníamos dos novicios me decían: “Pero son del extranjero ¿no?”. Es verdad que la vida religiosa en América Latina o en África está más viva en la misma sociedad. Pero en España, en Europa, hay muchas familias, parroquias y congregaciones haciendo un precioso trabajo de evangelización integral. Y estos son los frutos.