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“La curiosidad es un buen enganche para comenzar un diálogo evangelizador”

By 11 de diciembre de 2020720, Entrevista

Equipo del SED (Servicio de Evangelización y Diálogo) de la Universidad Loyola

¿Como ayuda o complementa el vivir la fe en un ambiente de juventud como es una pastoral universitaria?

El Papa San Juan Pablo II tenía una expresión, que se recoge en Redemptoris Missio nº 2, que era: “La fe se fortalece dándola”. Cuando tienes que estar continuamente dando razón de tu fe a todo tipo de personas, te ves obligado a revisar tus argumentos, a buscar nuevos modos de expresión que sean más comprensibles y eso te enriquece inexorablemente. Si además el contexto en el que tienes que evangelizar es el de los jóvenes, que por naturaleza son más críticos, más inconformistas y por supuesto, que hablan un lenguaje nuevo, propio de su generación, el reto es aún mayor si cabe.

No hay duda de que como dice la misma encíclica (R.Mi.37) la juventud es uno de los nuevos areópagos que nos obligan a ser creativos en la exposición de las verdades de la fe, lo cual redunda siempre en beneficio propio.

Uno de los peligros que todos corremos es el de aburguesarnos en la vivencia de nuestro compromiso cristiano, especialmente llegada cierta edad. Parece que el entusiasmo, el riesgo, los voluntariados, la participación en eventos singulares es algo que se debe vivir en la juventud pero que llegada cierta edad ya uno debe ir más calmado por la vida. Si estás involucrado en una pastoral con jóvenes tienes la ventaja de estar siempre en esa especie de cresta de la ola.

Como persona en contacto con los jóvenes, ¿es diferente la fe de un joven a la de una persona adulta?

La fe es siempre la misma, es la fe en Jesús el Señor, es la fe de la Iglesia. Lo que puede que cambie es la forma de experimentarlo. Podríamos compararlo con el enamoramiento. Podemos enamorarnos a los 15 años y parece que el mundo se volvió del revés, con 25 uno busca una relación más seria, no tanto experimentar y con 45 ya sabes mucho de la vida y aunque el corazón se te desboque por alguien, lo hace de un modo un poco más sereno.

La fe es vivir enamorado de Jesús de Nazaret, por eso sigue en mucho el mismo patrón que otros enamoramientos. Lo interesante es que la relación con este Dios vivo vaya convirtiéndose en una relación estable, lo cual no te libra de que a veces se hagan locuras como si fueras adolescente. Vemos el ejemplo en la vida de los santos, que a pesar de su madurez en edad y en recorrido de vida espiritual, seguían viviendo momentos emocionantes propios de quien recién descubre la emoción del primer amor. San Ignacio por ejemplo se deshacía en lágrimas al final de su vida emocionado por sentirse tan querido por este Jesús que le había cambiado la existencia.

¿Hay muchas dudas o inquietudes en la fe de un joven? ¿Y en aquellos que llegan a las clases sin tener fe, pero con curiosidad?

La percepción que tenemos con respecto a esta generación de jóvenes es que son más indiferentes que críticos. No solemos encontrar gente agresiva contra la religión sino más bien gente que no está interesada en el asunto.

La mayor parte de las veces el desinterés o el rechazo es más hacia la iglesia como institución que hacia la fe en sí misma o hacia Dios. Los jóvenes tienen cierta inquietud por descubrir su mundo interior, por lo espiritual, pero no tanto por lo religioso o por lo eclesial. La curiosidad es un buen enganche para comenzar un diálogo evangelizador. Eso supone por nuestra parte hacer el mensaje atractivo para generar esa curiosidad, lo cual supone una vez más ejercitar la creatividad. La famosa trilogía de Juan Pablo II que exhortaba a una nueva evangelización que lo fuera en su ardor, en sus métodos y en sus expresiones.

¿Cómo se vive el Adviento y la Navidad en una universidad?

Este adviento está siendo distinto en todas partes debido a la pandemia. Quizá por ello tenga un sabor especial como de autenticidad. Cada año repetimos las mismas consignas sobre la esperanza, la venida de un salvador, la preparación que debe ser más interior que exterior, la vigilancia para no caer en las redes del consumismo y la superficialidad, etc. Y de tanto repetir apenas nos hacen efecto. Sin embargo, este año la palabra esperanza está muy relacionada con el deseo de que podamos vencer al virus, el salvador o mesías parece que se hace presente en los investigadores y científicos que no descansan para obtener la vacuna, la preparación va a ser más interior que exterior porque la fiesta va a estar muy reducida y el consumo, por lo mismo, va a descender.

Y desde esta perspectiva es que estamos preparando la Navidad para que sea un tiempo de descubrir uno de los misterios de amor más bonitos, el de un Dios que decide hacerse hombre para vivir nuestra vida.

¿Cómo se ha llevado a cabo la pastoral durante el confinamiento?

En los meses del confinamiento total tuvimos que hacer como todo el mundo y pasar al modo virtual. Supuso un reto sin duda sobre todo por lo inesperado de la situación. Curiosamente la participación en las actividades del Servicio de Evangelización y Diálogo aumentaron significativamente. Fuimos lo suficientemente creativos para generar interés y supongo que jugó a nuestro favor que no hubiera alternativas de ocio y de algún modo todas las propuestas se igualaban un poco al ser todas on-line. El resultado ha sido tan bien valorado, que al comenzar el curso de manera presencial, algunas de las actividades las hemos mantenido a través de las redes sociales pues vemos el fruto que dan.

Con las restricciones actuales, ¿cómo se está desarrollando el curso pastoral? ¿Ha bajado la participación?

El curso comenzó con mucha fuerza de manera presencial, se ha multiplicado la participación tanto en el voluntariado, como en los grupos de fe, los retiros y encuentros y en la apuesta por la ecología que tenemos. Todas las actividades las hemos realizado siguiendo los protocolos de seguridad que se han marcado en cada momento y no hemos tenido contagios en nuestras actividades.

Las restricciones del último mes sí que han supuesto merma en la participación porque ya las reuniones de los grupos no se podían realizar y al tener las clases en modo virtual, los alumnos están muy cansados al final del día para tener un par de horas más de reunión a través de las pantallas. Se suma a esto la incertidumbre sobre cuanto va a durar la actual restricción, si semanas, meses, si se endurecerá, si se aliviará. De todos modos esperamos que la situación vaya mejorando y poder retomar la mayor normalidad posible cuanto antes.

¿Cómo se ha visto afectado por la Covid 19 el voluntariado? ¿Los jóvenes están más concienciados a la hora de ayudar?

El voluntariado se ha visto afectado principalmente por la imposibilidad de tener contacto físico con muchos de los colectivos vulnerables a los que atendíamos. Como se puede comprender, asociaciones como Alzheimer Córdoba, no nos pueden permitir entrar en sus residencias con gente mayor y tan frágil. Lo mismo ha pasado con muchas de las organizaciones con las que colaborábamos. Sin embargo, el número de candidatos a voluntariado ha sido altísimo a principios de curso, habiendo más demanda que oferta. Es probable que esta situación sí esté despertando la solidaridad en los jóvenes. Nuestro reto es poder orientar esas ganas y ofrecerles dónde poder hacer una experiencia de acercamiento a la realidad de exclusión y vulnerabilidad.