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“Las Redes Sociales son el antiguo torno y locutorio del monasterio”

By 18 de junio de 2021746, Entrevista

Entrevista al Hermano Abdón Rodríguez

Vivir conectados la fe impulsa a ir más allá, por eso las tres últimas vocaciones de jóvenes llegadas al Monasterio de Santa María de las Escalonias proceden del conocimiento que las redes sociales le proporcionaban sobre la vida monástica.

El prior, el hermano Abdón Rodríguez Hervás, comenzó en su etapa de maestro de novicios a administrar contenidos que sirvieran para conocer el carisma de la orden Cisterciense de la antigua Observancia a la que pertenece, encontró en las redes sociales una oportunidad de comunión y evangelización que se traduce ahora en tres nuevas vocaciones. “La red social es el sustituto del torno o locutorio”, dice el prior: un lugar de comunión y encuentro con la oración. Según las constituciones de las órdenes cistercienses de la Estrecha Observancia el prior debe ser ordenado presbítero para ser pastor de la comunidad. El hermano Abdón Rodríguez, recibía de manos del Obispo de Córdoba los ministerios de Lectorado y Acolitado, un momento de “paso del Espíritu Santo por mi vida”

¿Qué ha significado para usted recibir de manos del Obispo de Córdoba los ministerios del Lectorado y Acolitado?

Después de los innumerables servicios que llevo realizando en esta comunidad, desde hospedería, tienda, enfermería, maestro de novicios, en el momento de la elección prioral comenzó una nueva etapa.

El superior de nuestra Orden debe ser ordenado, entonces, la primera fase fue el pasado 7 de junio, que recibí los ministerios de Acolitado y Lectorado. Fue un momento de gozo, un paso del Espíritu Santo por mi vida, porque es el Espíritu el que nos va configurando con Cristo para las misiones encomendadas. Siempre recordaré de ese momento cuando leí a Don Demetrio las palabras del ritual de órdenes, donde decía “elegido entre los hombres y puesto al servicio de los hombres en las cosas que se refieren a Dios”. Estos ministerios que recibí los viví como un anticipo de las santas órdenes, con el gozo de sentirme parte de la Iglesia de Córdoba.

¿Cómo es un día normal en el Monasterio de Santa María de las Escalonias?

La comunidad de monjes vivimos al son de la campana, es la voz de Dios que nos despierta todos los días del año, a las 4:10 de la mañana, para poder estar a las 4:30 en el oratorio para comenzar el oficio de Vigilias; y a partir de ese momento, hasta el último oficio del día, que es a las 20:45 horas, el oficio de Completas. Toda la jornada está jalonada en diferentes momentos de oración personal y comunitaria, siete veces acuden los monjes al oratorio para rezar el oficio divino y se intercambia con momentos de trabajo comunitario y personal. Cada hermano tiene asignado un servicio y a la vez toda la comunidad trabajamos por la mañana y por la tarde en la lavandería. Trabajamos limpiando la ropa para algunos hospitales, restaurantes y hoteles de Córdoba. En los espacios entre el trabajo y la oración están los momentos clave, sobre todo por la madrugada con la lectio divina, en la que el monje hace una lectura orante de la Palabra, que poco a poco va conformando su corazón con el corazón de Cristo. Los hermanos que se encuentran en la fase formativa disponen de su tiempo para los estudios correspondientes.

Háblenos del carisma de su comunidad, que pertenece a la orden cisterciense de la Estrecha Observancia, ¿cómo son ustedes?

Nuestra vida está enteramente orientada hacia la contemplación. La finalidad de este modo de vida consiste en preservar como un estilo permanente de vida la atención del corazón y el recuerdo permanente de Dios. El monje es el buscador de Dios por excelencia, como se nos suele definir. Los elementos básicos son el silencio, que va modelando un corazón más atento; la humildad, que es el contentamiento sereno del corazón fundamentado en la pura realidad de ser una criatura; la pobreza, que purifica de todo aferramiento material y de toda forma de egoísmo al pasar de la propiedad a la comunidad; la obediencia, que nos abre al otro y que nos defiende de los estorbos del yo; y la sencillez de vida y corazón, que podría decirse que es el gran valor que identifica nuestra espiritualidad.

Dios siempre ilumina el corazón del que ama y le busca con sencillez, decía nuestro hermano Rafael, San Rafael Arnaiz. Decía: “he visto que a Dios se le llega a conocer por la simplicidad del corazón y por la sencillez. Este modo de vida va conformando nuestro corazón.

¿Qué puede aportar hoy la vida monástica a nuestra sociedad?

Un monasterio puede ofrecer un lugar donde poder apartarse de la corriente tan arrolladora de esta sociedad, de la superficialidad, que hace que el hombre pierda toda sensibilidad espiritual, hacia todo valor transcendente y llena su interior de más obstáculos que le impiden escuchar la voz de Dios. Abogo por el uso de las hospederías monásticas, que son un lugar privilegiado para ello. Además es el testimonio vivo de los monjes que han dejado todo por Dios. Recobrar el sentido profundo de la vida para muchas personas desorientadas, tristes, que sienten un anhelo profundo en sus corazones pero no saben cómo dar respuesta y sienten dolor y tristeza. Estas suelen ser las principales consultas cuando alguien acude a un monasterio.

Siento pena por muchos jóvenes que buscan a Dios en técnicas de meditación orientales, que no son propias del cristianismo y que no han llegado a conocer la riqueza de nuestra espiritualidad. No han conocido a Cristo orante y compañero de camino en sus travesías existenciales. Siempre he observado que en la vida monástica es una respuesta a este gran anhelo del hombre de hoy.

Usted dejo todo por el que lo es Todo ¿cómo fue la llamada a la vida consagrada que usted sintió?

Como muchos jóvenes de mi generación cuando llegó el momento de la adolescencia, me  aparté de la Iglesia. Desde niño era monaguillo, participaba en el coro parroquial pero con la entrada de la adolescencia llegó la rebeldía, el rechazo a lo impuesto y, en bloque, todo el grupo de amigos nos apartamos de la Iglesia. En mi caso concreto fui incluso un ateo militante muy activo. Tuvieron que pasar más de veinte años, toda la etapa estudiantil, universitaria, y a través de la incorporación al mundo laboral, comencé a tener contacto con religiosos en los años que pasé trabajando con las personas sin techo y más excluidas de la sociedad. Trabajé también durante nueve años con los jóvenes que salen del sistema de protección de la Junta de Andalucía, en su proceso de orientación e inserción socio laboral. En toda esta actividad tuve siempre mucha relación con religiosos que trabajaban en estos ámbitos.

Para mí era un grandísimo interrogante su alegría de vida, su fortaleza, yo miraba mis equipos de profesionales que en aquellos años era de lo mejor que había en Andalucía, era un campo novedoso y a nivel formativo éramos pioneros, pero me llamaba mucho la atención el trabajo y la delicadeza de los centros religiosos con los que colaborábamos. Ahí comienza el interrogante de la fe, es decir, el efecto de la fe en el corazón y la mente de las personas que la profesan. Ese interrogante permanecerá ya siempre conmigo. Más adelante, a medida que iba obteniendo logros a nivel laboral, ya que al poco tiempo fui coordinador provincial del programa en Granada y más adelante subdirector a nivel andaluz, iba sintiendo un mayor vacío. Se iba confirmando ese anhelo interior que tenía y que lo veía en estas personas con las que trabajaba. Era un gran dolor y sufrimiento, quería dar cobertura a ese deseo interior.

Llamé por teléfono al único monasterio que conocía en Andalucía, Santa María de las Escalonias, y empecé a ir a la hospedería monástica, a conocer a personas con una larga experiencia de fe, de oración, comencé a leer libros, a recibir orientación por parte de un monje y llegó la cosa a tal punto que ya no había marcha atrás y tomé mi determinación de dejarlo todo, a nivel laboral, familiar. En 2004 tomé esta decisión y el 6 de julio de 2005 entré en el monasterio.

¿Dónde nace el gusto por el manejo de las redes sociales que usted administra? ¿Es éste un instrumento de evangelización?

En una reunión de maestros de novicios en 2011, propuse hacer una incursión inicial en el mundo de las redes para intercambiar información entre nosotros y para dar a conocer nuestro carisma. Ha sido una experiencia muy positiva porque se ha dado a conocer nuestra espiritualidad, el Evangelio, y he conocido muchas personas que vivían la fe de un modo muy solitario. He visto en las redes una gran riqueza para poder vivir en comunidad, es decir, conectados unos jóvenes con otros. A partir de esta experiencia ha habido varios casos de vocaciones en nuestra comunidad. Las últimas tres vocaciones proceden del mundo de las redes.

La red se ha convertido en la alternativa o sustitutivo de los antiguos tornos y locutorios. El primer contacto que hace el joven con una comunidad religiosa es a través de estos medios. El siguiente paso es conocer el lugar, la hospedería, pero la red puede dar cobertura a esa primera fase.