Hay que ser cristianos arremangados

By 13 de noviembre de 2020716, Iglesia Diocesana

Arranca el proyecto “El pan de San Francisco” en Cabra. Gracias al apoyo de la Obra Social de la Caixa podrán ayudar a los vecinos del barrio Virgen de la Sierra

La parroquia San Francisco y San Rodrigo de Cabra ha puesto en marcha el proyecto “El pan de San Francisco” gracias a la colaboración de la Obra Social de la Caixa”. El párroco, Mario González, recién llegado a la parroquia, ha reconocido que detectó la necesidad de “generar cultura cristiana”.

Las necesidades de los vecinos han aumentado con la crisis sanitaria provocada por el coronavirus y el joven sacerdote fue consciente desde el primer momento de que “Cristo quería hacerse presente a través de lo social”. La cola de Cáritas iba creciendo y había que empezar a trabajar dando “respuesta cristiana” y evitando la cultura del individualismo, destaca el párroco.

Gracias a este proyecto, las familias que lo necesitan se ponen en contacto con el párroco y se le entrega un ticket personalizado en función del número de miembros de cada familia.

Este ticket es canjeable a lo largo de todo el mes en las cuatro panaderías del barrio Virgen de la Sierra que han querido participar en el proyecto. La cantidad de pan recibida es directamente proporcional al número de miembros de la unidad familiar. Para Mario es importante que se sepa que “Dios acompaña también en la dificultad material y que en Él encontramos respuesta a lo que necesitamos”.

El sacerdote ha asegurado que el objetivo final es que este proyecto pueda llegar a autofinanciarse con el tiempo, es decir, “que la gente aprenda a pescar”.

Para ir respondiendo a las necesidades de los vecinos han puesto a su disposición un buzón de donativos en la parroquia, un número de Bizum y huchas en distintos establecimientos de la barriada en la que se puede ir dejando un donativo destinado íntegramente a esta iniciativa. El nuevo párroco recuerda que “hay que hacer parroquia y hay que ser cristianos arremangados”. Con los años y cuando la subvención de la Obra Social de la Caixa se termine, la intención es que el proyecto siga adelante y, aquellas personas que lo necesiten, tengan el pan de cada día en sus mesas.