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“La función del músico cristiano está en dejar resonar la voz original”

By 28 de mayo de 2021743

«La función del músico cristiano está en dejar resonar la voz original»

José Manuel Montesinos Suárez es profesor de Lengua y Literatura, miembro de la Asociación Pública de Fieles “Con Vosotros Está” y del Carmelo Descalzo Seglar. Este poeta, guitarrista, compositor, arreglista y cantautor participa en el III Congreso Internacional Avilista con el musical “¿Por qué quema el fuego?”, basado en textos de San Juan de Ávila, que se representará el 30 de junio en el Patio de los Naranjos de Córdoba. Este cordobés, residente en Sevilla, compone y adapta para otros intérpretes y además canta junto a su esposa Paqui Alonso, también profesora de Lengua y Literatura. Ambos son catequistas de comunidades de adultos. El matrimonio tiene dos hijos jóvenes.

Su trabajo más reciente es el Libro-Disco “El Canto nuestro de cada día” y cuenta con una extensa discografía donde figuran pieza de alto valor musical sobre textos de San Juan de la Cruz, San Felipe Neri o Santa Teresa. También ha colaborado con aplicaciones para dispositivos móviles como “Evangelio Orando” o “Rezando voy”. Sus obras se pueden pedir en montesinosjm@hotmail.com y en librerías religiosas de España.

¿Qué le motivó a acercarse a la figura de San Juan de Ávila y poner música a sus palabras?

El origen de la música y canciones que compongo suele ser la oración personal y comunitaria. Y el resultado también está al servicio de estos objetivos. Considero que mi vocación cristiana es el impulso de mi vocación musical y, a la vez, esta retroalimenta a aquella.

Mi esposa, Paqui Alonso -que suele cantar conmigo- y yo siempre hemos participado como catequistas de niños, jóvenes y adultos en diversas parroquias, de acuerdo con nuestro destino profesional. Somos profesores de Lengua y Literatura en la Enseñanza Media. Pues bien, hace unos años estuvimos colaborando en la Parroquia de San Juan de Ávila, de Sevilla capital.

Al hilo de esa experiencia, que fue muy bonita, empecé a leer una antología de cartas del santo. Esa lectura se convirtió en oración, y esa oración, con el tiempo, se fue transformando en canciones.

Hace unos años preparamos un evento evangelizador en Montilla, alrededor del Santuario de San Juan de Ávila -actual basílica-, con música, danzas y múltiples recursos audiovisuales. Allí presenté en directo algunas canciones, inspiradas en las cartas, “Por qué quema el fuego”; al Padre Matías, nuestro querido y siempre recordado padre Matías, entonces rector del Santuario de San Juan de Ávila, le encantó y se entusiasmó con la idea de editar el trabajo como disco. Hacer un disco también es un modo de profundizar en la oración y en los textos, y de dar a conocer al gran público una experiencia mística, que se hace más intuitiva a través de la música.

¿A qué fuentes musicales ha recurrido para mostrar toda la dimensión del Patrón del Clero Secular Español?

Al componer música de oración cristiana, para mí la clave es la sencillez, la facilidad de cantar y participar por parte de toda la comunidad eclesial. Yo, como guitarrista y como arreglista, bebo de las fuentes propias de la música tradicional, folk y pop. Una guitarra y una voz que ora con el alma, sin alardes. La canción de autor en la que predomina el valor de la letra, la música religiosa, la tradición trovadoresca medieval y renacentista, la música andaluza y latinoamericana, los grandes cantautores. A todo ello se suma también todo el universo de texturas que ofrece el sintetizador musical y la música por ordenador.

¿Qué ingredientes debe reunir una composición para que nos lleve a la oración y a la meditación?

El texto y la melodía deben fluir con naturalidad al ritmo de la respiración. La Biblia, el Evangelio, los Dichos de Amor y Luz de San Juan de la Cruz, las Poesías de Santa Teresa, las Cartas o el Tratado del Amor de Dios, de San Juan de Ávila, o mis propios escritos y poemas… todos estos textos espirituales tienen pasajes llenos de musicalidad y ritmo. Surgen claramente estribillos y estrofas, aunque el original sea prosa, al escribir los autores se sienten inflamados de amor y adoración… La función del músico cristiano está en dejar resonar la voz original, que siempre es una voz eclesial, no solo personal, sino comunitaria, y hacer de mediación entre el alma del oyente y el fuego del Espíritu que arde en todos nosotros (y a menudo también se puede participar cantando en comunión).

Su mujer también canta, ¿es este un punto de unión creativa que favorece al matrimonio? ¿Cómo lo viven?

Paqui y yo llevamos muchos años de compañerismo espiritual. Primero como jóvenes en la Parroquia San Vicente Ferrer, del barrio Cañero, de Córdoba. Ya hace muchos años. Desde entonces hemos colaborado en la catequesis, en la música, en la evangelización… Primero como novios y luego como matrimonio. Esta dimensión esponsal y familiar (tenemos dos hijos jóvenes) es importantísima tanto para la fe como para la música, como para cualquier compromiso eclesial o social. Actualmente pertenecemos al Carmelo Descalzo Seglar, además mantenemos nuestra vinculación con la diócesis de Córdoba a través de la APF “Con Vosotros Está”, que promueve la catequesis de adultos y la experiencia comunitaria eclesial; por último, vivimos en la diócesis de Sevilla, donde colaboramos en el Oratorio Filipense de la Parroquia de San José y Santa María (Sevilla-Este). En todas estas realidades surgen canciones, conciertos-oración, y llamadas a otros eventos eclesiales de toda España.

Aparte, tenemos nuestro canal de Youtube, Canciones de José-Manuel Montesinos, y nuestro blog y de la Asociación “Con Vosotros Está” y miembro de la Orden del Carmelo Descalzo Seglar, con el nombre “El Lenguaje de las Flores” .

¿Qué aspectos de los sermones de San Juan de Ávila mantienen hoy su vigencia?

Yo me acerco a estos sermones no solo como profesor de Literatura, sino como cristiano, catequista y orante, y también como compositor de música. San Juan de Ávila tiene un estilo muy elegante en su prosa, propio del Siglo de Oro. Su sensibilidad espiritual puede conectar con el lector cristiano actual, con unas mínimas explicaciones filológicas. Su ascética y mística son hoy tan necesarias como en su propia época. Los orantes de hoy ansían conectar con Cristo, con Dios en el Corazón, arder en el amor de Dios y en el fuego del Espíritu. Sentir el valor y la hermosura del Crucificado. Además, los sacerdotes que profundizan en la propuesta espiritual de San Juan de Ávila pueden hallar consuelo y guía en su vocación.

¿Tienen musicalidad los escritos de San Juan de Ávila?

Hace unos años, en 2008-2009, compuse 14 canciones para el disco “Por qué quema el fuego”, inspirado en las cartas. Aquel disco tuvo muy buena acogida. Después vino el doctorado. Nos permitió participar con esas canciones en la JMJ de 2011 junto a las reliquias del santo. Y en múltiples ocasiones hemos llevado su mensaje en conciertos-orantes y vigilias de oración, incluso entreverando conferencias y canciones. La musicalidad de esos textos es evidente, yo apenas he adaptado alguna estructura de palabra arcaizante para modernizar la frase. Son pasajes de las cartas en las que San Juan de Ávila se convierte por instantes en poeta en prosa.

Ahora, para este nuevo congreso, me solicitaron algún material inédito. Así que me puse a orar -guitarra en mano- y he compuesto algunas canciones nuevas; esta vez me he centrado en el Audi, Filia y en el Tratado del Amor de Dios. Está claro que predomina la argumentación y los razonamientos bíblicos y morales, muy intensos. Esos párrafos son importantes para la fe, aunque no son adecuados para cantar. Sin embargo, pienso que hay fragmentos profundamente espirituales y a la vez líricos. Eso ocurre especialmente cuando San Juan de Ávila hace oración y adoración en medio del razonar ascético. Ahí surgen con claridad frases poéticas, exclamaciones místicas, llenas de musicalidad. Cada texto pide entonces su melodía y su compás. Escuchar y cantar esas palabras nos ayuda a penetrar en el corazón ardiente de amor de San Juan de Ávila en íntimo diálogo con Cristo Hermoso.