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«María es maestra de vida cristiana»

By 5 de noviembre de 2021761

Seiscientos jóvenes peregrinaron el pasado fin de semana al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe en la XXVI Peregrinación de la diócesis de Córdoba. El pasado año, al cumplirse el XXV aniversario, se realizó una peregrinación simbólica por las restricciones sanitarias

El Obispo de Córdoba presidió en la Catedral la eucaristía de envío de los 600 peregrinos al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, que este fin de semana están caminando hasta el Real Monasterio cacereño. La peregrinación, que este año cumple su vigesimosexta edición, se desarrolla durante tres días y transcurre por las provincias de Córdoba, Toledo y Cáceres.

En su homilía, el Obispo de Córdoba invitó a vivir la “gran aventura de participar de la alegría que supone la convivencia de días caminando juntos”, una experiencia que los jóvenes cordobeses comparten con el Obispo de la Diócesis y al que a menudo han contado que este camino es para ellos “una experiencia fuerte de encuentro con Dios, la Virgen María y con la Iglesia”, explicó monseñor Demetrio Fernández en su alocución.

El Obispo señaló ante los jóvenes, que la Iglesia suele identificarse con un lugar y las personas consagradas, pero en el camino a Guadalupe, se descubre que la Iglesia es joven, “son chicos y chicas, no cosa de mayores: Guadalupe, para muchos a lo largo de estos 25 años ha supuesto el descubrimiento de la Iglesia en su aspecto juvenil“. Monseñor Demetrio Fernández continuó explicando que la Iglesia “somos todos nosotros, la comunidad de los bautizados y de los que caminamos juntos, ayundándonos unos a otros, al encuentro del Señor”.

A los jóvenes peregrinos, el Obispo dirigió una recomendación para la vida de fe, que ha de hacerse “personal y propia” para encontrar la experiencia de “quién es Jesucristo para mí” para eso, en esta peregrinación “será una ocasión para vivir todas esas experiencias” unida a la fuerza de la amistad que llega cristalizar en algo más hondo, porque en este camino se descubre y se afianza “la propia vocación al matrimonio, la vocación sacerdotal o la vocación a la vida religiosa”.

A los seminaristas se dirigió el Obispo para explicar cómo en Guadalupe han surgido vocaciones al sacerdocio al comprobar que la evangelización a los jóvenes y sus futuras familias es una necesidad y, esa voluntad de servicio, ha llevado a muchos al orden sacerdotal, porque “en una de las peregrinaciones se encontró con alguien que afianzó su vocación al sacerdocio”.

Antes de la partida, el Obispo de Córdoba recomendó disfrutar de esta experiencia de vida cristiana,

“de jóvenes que quieren encontrarse con el Señor  y tienen como estrella en su camino a María Santísima”.

 

En la despedida, les animó a poner “el corazón a tono” a través de la confesión para acudir a la adoración y a la eucaristía, “de donde brotará una alegría que viene de Dios y que puedes compartir con los demás: iniciemos este camino”, finalizó.

A los pies de la Virgen

Las inclemencias del tiempo no fueron un impedimento para que estos 600 jóvenes llegaran a las plantas de la Virgen con ilusión y alegría, en una jornada dura pero cargada de sentimiento que cada año ayuda a los jóvenes de la Diócesis a vivir auténticas experiencias de fe.

Monseñor Demetrio Fernández presidió la misa de clausura de la peregrinación de jóvenes al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe y durante la homilía recordó a los peregrinos “hemos venido a su casa para pedirle que nos enseñe a amar como la enseño Jesucristo”. El Obispo aseguró que María es “una preciosa escuela de aprender a amar” y que cuando cada uno vuelva a casa después de estos días tiene que llevar en el corazón lo que ha encontrado en el Santuario.

El prelado dio tres consejos a los jóvenes, en primer lugar que no dejen la misa de los domingos, porque “te ayudará a tener el alma limpia”; en segundo lugar, que vivan su fe en comunidad, que no se aparten de la vida cristiana; y por último, que cultiven la devoción a la Virgen cada día porque “Ella te guardará de muchos peligros”.

El pastor de la Diócesis terminó su alocución pidiendo a la Virgen de Guadalupe que no deje de su mano “a estos jóvenes porque si van contigo no se perderán”.