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ABRIL

By 23 de diciembre de 2020Anuario 2020 I

Abril fue un mes difícil, España entera confinada sin poder salir de casa. Miles de enfermos colapsaban los hospitales nacionales y el personal sanitario desbordado por la pandemia y el desconocimiento real de las causas y efectos del virus. Las plantas de los hospitales se llenaron de contagiados y enfermos que mantenían su lucha contra enfermedades distintas el coronavirus. Los capellanes de la Diócesis no cesaron su labor asistencial en los centros médicos e incluso duplicaron sus esfuerzos y sus cuidados sabedores de la difícil situación que vivían los pacientes. Toda protección era poca, pero los internos y el personal sanitario necesitaban el consuelo de un sacerdote ante tan complicada y desconocida situación.

Muchas personas han sentido la soledad y el miedo de la enfermedad, la ausencia de familiares, la frialdad del desconocimiento pero también la certeza de la compañía de Dios. La falta de un ser querido siempre es dramática pero la pandemia ha provocado pérdidas sin consuelo y momentos de incertidumbre en los que lo material pasó a un segundo plano y relució lo único verdadero: la fe. Las redes sociales se hicieron presentes y se crearon miles de cadenas de oración y altares domésticos, el poder de la oración se hizo presente en la adversidad y muchos enfermos y familiares lo sintieron en la distancia.