JUNIO

By 23 de diciembre de 2020Anuario 2020 I

La solidaridad a raíz de la pandemia se ha multiplicado a la vez que se han incrementado las necesidades de muchas familias a las que la crisis sanitaria ha castigado. Los comedores sociales diocesanos han triplicado sus servicios en los últimos meses. Usuarios y voluntarios están escribiendo una historia de fraternidad en que la Iglesia diocesana se ha situado en primera línea. Con el incremento de las necesidades han crecido también las donaciones, tanto en tiempo como en recursos, de personas que han querido salir al encuentro del sufrimiento para paliarlo.

Coincidiendo con la solemnidad del Corpus Christi, Cáritas Diocesana renueva cada año su compromiso de cercanía y ayuda a las personas y familias que sufren pobreza y exclusión social. Cuando en junio de 2020 la entidad hizo públicos los datos del año anterior confirmó que habían ayudado a más de veintitrés mil personas con una inversión de más de cinco millones de euros y la ayuda de 1.650 voluntarios de 168 parroquias. Ya en esa fecha Cáritas había empezado a notar los efectos de la pandemia y reconocía que la atención se había triplicado. El perfil de las familias había cambiado y en los dos primero meses del estado de alarma a más de treinta y siete mil personas.

“Trabajemos todos por la paz, la convivencia y el progreso” pidió el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en su homilía de la misa funeral por las víctimas de la pandemia celebrada en la Santa Iglesia Catedral a principios de junio.

El prelado quiso oficiar esta eucaristía tras vivir unos días “muy amargos y muy duros” en los que habíamos visto la muerte muy de cerca y recordó que orar es un “deber de caridad cristiana y de justicia”.

Nuestra Diócesis despide habitualmente el mes de junio con las ordenaciones de los presbíteros, en esta ocasión de Mario González y Javier Solaz. La ceremonia tuvo lugar el 27 de junio en la Santa Iglesia Catedral presidida por monseñor Demetrio Fernández quien les recordó que “la tremenda desgracia del hombre de nuestro tiempo no es la pandemia o lo económico, sino el pecado”.