NÚMERO 707 • 13 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Parroquias que suman

CARIDAD
y COMPAÑIA

ENTREVISTA A JESÚS TAMAYO, DIRECTOR DE PROYECTO HOMBRE EN CÓRDOBA

APUNTES

Nuevos nombramientos en la diócesis de Córdoba

El Obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, ha dado a conocer nuevos nombramientos en la diócesis de Córdoba. El prelado ha designado al sacerdote José Mª González Ruiz (en la foto) párroco de “San Bartolomé” de Pozoblanco, encargo pastoral que se une a su labor como párroco de “Santa Catalina” de la localidad de los Pedroches y a la de nuevo capellán de las Hospitalarias de Jesús Nazareno de la Residencia de Ancianos «Jesús Nazareno» de Pozoblanco.
Al mismo tiempo, el sacerdote José Natalino Rendo Abril ha sido nombrado por el Obispo de Córdoba Vicario Parroquial de «Santa Catalina» y Vicario Parroquial de «San Bartolomé» de Pozoblanco. Por su parte, el sacerdote Antonio Tienda Moreno queda vinculado a la parroquia de “San Nicolás de la Villa de Córdoba” como adscrito.

La Merced presenta sus actos para el mes de septiembre

La parroquia de San Antonio de Padua acogió la presentación del cartel de Sergio Linares García, hermano de la Cofradía, para los actos que se van a celebrar con motivo de la festividad de su titular mariana Santa María de la Merced.
Entre ellos, como es tradicional, durante los días 21, 22 y 23 de septiembre, se celebrará un triduo que concluirá el día 24, festividad de la Virgen de la Merced, con la Función Solemne en su honor.

Reunión del Consejo diocesano de Familia y Vida

La Delegación diocesana de Familia y Vida llevará a cabo su primer Consejo diocesano en este curso pastoral el sábado, 12 de septiembre, a partir de las 10:15
horas, en la casa de espiritualidad  “San Antonio” de Córdoba.

Villa del Río celebra la fiesta de la Virgen de la Estrella

Villa del Río ha vivido unos días intensos en torno a la Patrona, Ntra. Sra. de la Estrella Coronada.
La imagen ha estado expuesta en la parroquia para la veneración de los fieles y en el día de la festividad de la Natividad de la Virgen, tuvo lugar la santa misa en su honor.

Los frutos del Año Jubilar del “Sagrado Corazón de Jesús”

La Comisión diocesana para el Año Jubilar del “Sagrado Corazón de Jesús” hará entrega el próximo martes, 15 de septiembre, de la recaudación obtenida con motivo de los actos celebrados durante el Jubileo vivido en la diócesis cordobesa. Será en el Obispado, a las 11:30 horas.

VOZ DEL PASTOR

Setenta veces siete

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Las relaciones comunitarias tienen varias dimensiones y distintos aspectos. El domingo pasado Jesús nos hablaba de la corrección fraterna, en este domingo nos habla del perdón a quien nos ha ofendido. ¿Cuántas veces tengo que perdonar?, le preguntan. ¿Hasta siete veces? Es número completo, que señala la perfección. Es decir, si llego a perdonar siete veces, ya he dado la talla de la perfección. Y Jesús responde: -No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete (Mt 18,22). Esto es, sin límite, siempre.

Y les puso una parábola para explicar esta enseñanza. Jesús es verdadero maestro y gran pedagogo a la hora de hacernos entender las cosas grandes con ejemplos sencillos. Un hombre, deudor ante su dueño de una gran deuda, pidió a su dueño que se la perdonara; y se la perdonó. Y este mismo perdonado, ante un compañero que tenía pequeña deuda con él, le exigió que pagara hasta meterle en la cárcel.

Cuando se enteró el dueño, indignado tomó cartas en el asunto y le ajustó las cuentas a este criado tan exigente con su compañero.

“No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”.

Jesús nos hace ver que el perdón a los demás tiene su fundamento en el perdón que hemos recibido nosotros de Dios. Por parte de Dios hemos sido perdonados hasta la saciedad, y no hemos de olvidarlo nunca, porque aquí está el argumento para que nosotros podamos perdonar a los demás hasta setenta veces siete, es decir, sin límite.

Estamos tocando el núcleo del evangelio, el tema del perdón a quienes nos ofenden, que lleva incluso al amor a los enemigos. No hay doctrina más sublime en ninguna cultura ni en ninguna religión. Perdonar, perdonar siempre es la quintaesencia del cristianismo, es el amor más refinado. Es lo que ha hecho Jesús hasta dar la vida por nosotros. Quien recibe el Espíritu de Jesús, lleva en su alma este impulso a perdonar, como lo hizo él. Tenemos que ejercitarnos en ello, porque no sale espontáneo de la carne ni de la sangre.

Así ha quedado plasmado en la oración principal del cristiano, el Padrenuestro: “Perdona nuestra ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Hay una correlación entre el perdón recibido y el perdón ofrecido, en ambas direcciones. Perdonar a los que nos ofenden nos capacita para recibir el perdón de Dios. Y al mismo tiempo, cuanto más recibimos el perdón de Dios y más conscientes nos hacemos del perdón que recibimos, más nos capacitamos para perdonar a los demás. En cualquier caso, sería una grave injusticia que no perdonáramos a los demás, cuando nosotros somos perdonados continuamente.

El perdón cristiano no es simple cuestión de cortesía. Cuando Dios nos perdona, nos devuelve con creces los dones rechazados por el pecado, por las ofensas a él. Es decir, Dios se complace en volver a darnos lo que antes habíamos rechazado, incluso aumentándolo. Nos lo devuelve con creces. Y cuando nosotros perdonamos movidos por este mismo Espíritu Santo,

nos hacemos capaces de restaurar en el otro lo que él ha perdido por la ofensa al hermano. En realidad, la vida cristiana es un camino de perdón continuo, puesto que somos débiles, pecadores y rompemos la alianza con Dios y el amor debido a los hermanos.

Qué sería de nosotros sin esta dinámica de perdón. Y esa misma dinámica es la que debemos contribuir a implantarse en nuestra sociedad. Sólo las fuerzas humanas no serían capaces de este programa de perdón. Recibiendo a raudales el perdón de Dios y su gracia, nos vamos capacitando para perdonar a los demás. Y qué hondamente contentos nos sentimos al ser perdonados por Dios y por los demás, qué satisfacción la de poner perdonar a los hermanos hasta setenta veces siete.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ADOLFO ARIZA ARIZA. Delegado Diocesano de Catequesis

DIDÁCTICA DE LA ORACIÓN CRISTIANA

La oración en el tiempo de la Iglesia

El día de Pentecostés, el Espíritu de la promesa se derramó sobre los discípulos que lo esperaban “perseverando en la oración con un mismo espíritu” (Hch 1, 14). Este mismo Espíritu, que enseña a la Iglesia y le recuerda todo lo que Jesús dijo (cf. Jn 14, 26), será también quien la instruya en la vida de oración suscitando las formas de la oración de las que los textos del Nuevo Testamento se hacen eco (cf. CCE 2623-2625). Un recorrido por estas formas, a las que el nuevo Directorio para la Catequesis (2020) viene en denominar formas permanentes de la oración, ha de ser uno de los ejercicios propios de toda didáctica de la oración.

En primer lugar la bendición que es “la respuesta del hombre a los dones de Dios: porque Dios bendice, el corazón del hombre puede bendecir a su vez a Aquel que es la fuente de toda bendición” (CCE 2626).

En segundo lugar la adoración, primera actitud del hombre que se reconoce criatura ante su Creador y silencio respetuoso en presencia de Dios “siempre mayor”, por la que el espíritu se humilla ante el “Rey de la gloria” (Sal 24, 9-10).

En tercer lugar la oración de petición que, necesariamente, ha de brotar de esas profundidades a las que Pablo llama el gemido de la creación “que sufre dolores de parto” (Rm 8, 22), del “nuestro” también en la espera “del rescate de nuestro cuerpo. Porque nuestra salvación es objeto de esperanza” (Rm 8, 23-24) y, por último, los “gemidos inefables” del propio Espíritu Santo que “viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir como conviene” (Rm 8, 26). En la oración de petición su primer movimiento es la petición de perdón por la que desde una humildad confiada se nos devuelve a la luz de la comunión con el Padre y su Hijo Jesucristo, y de los unos con los otros (cf. CCE 2631).

En cuarto lugar la oración de intercesión que es una oración de petición que nos conforma muy de cerca con la oración de Jesús que es capaz de “salvar perfectamente  a los que por Él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor” (Hb 7, 25) y nos conforma

también con el Espíritu Santo que “intercede por nosotros… y su intercesión a favor de los santos es según Dios” (Rm 8, 26-27). En la intercesión, el que ora busca “no su propio interés sino el de los demás” (Flp 2, 4), hasta rogar incluso por los que le hacen mal (cf. CCE 2635).

En quinto lugar la oración de acción de gracias cuyo principal referente es la celebración de la Eucaristía y por la que no se cesa de prorrumpir con Pablo “¿Qué tienes que no hayas recibido?” (1 Co 4, 7) y con el salmista “¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?” (Sal 116, 12).

En sexto lugar la oración de alabanza en la que el mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios haciéndonos exclamar: “¡Abba, Padre!” (Rm 8, 15) y que en sí tiene su fuente en la participación en Liturgia eterna del Espíritu en la que los recapitulados en Cristo, participan en el servicio de la alabanza de Dios y en la realización de su designio (cf. Ap 4, 8-11; Ap 5, 9-14).

Adolfo Ariza Ariza
Delegado Diocesano de Catequesis. Director y profesor del ISCCRR Beata Victoria Díez

Parroquias que suman

CARIDAD
y COMPAÑÍA

TEMA DE LA SEMANA

En el mapa asimétrico de la pobreza, la ciudad de Córdoba tiene parroquias situadas en las llamadas zonas de expansión de la ciudad, núcleos de población asentado en el reciente trazado urbanístico, donde también existen necesidades crecientes. Mientras, en el centro de la ciudad, la feligresía reacciona a la emergencia social que irrumpió con el covid-19. De este impacto tampoco se libran zonas “acomodadas” de Córdoba.

Desde el inicio de la pandemia, a través del confinamiento y tras un verano de contagios, estas parroquias analizan la situación de su feligresía, mientras observan la convivencia entre vecinos cuyos empleos le reportan seguridad y aquellos que han caído en la precariedad o el paro por la pandemia. Crece el ejercicio de la caridad mientras personas de vidas normalizadas comienzan a necesitar ayuda.

VIVIR LA LITURGIA

Quien no interviene, ¿participa?

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

La respuesta es fácil: todos participan de la liturgia, según su modo propio (sacerdote, diácono, acólito, lector, cantor, asamblea), pero no todos realizan un servicio litúrgico directo. La participación pertenece a tolos fieles cristianos que asisten a la divina liturgia, y los diferentes ministerios litúrgicos son servicios en orden a la participación de todos los fieles.

Muchos fieles participan en la santa Misa perfectamente: rezan, responden, escuchan la Palabra de Dios, se ofrecen con Cristo, cantan, interceden en la oración de los fieles y, sobre todo, comulgan el Cuerpo y la Sangre del Señor debidamente preparados. No intervienen, pero todos participan. ¡Grabemos a fuego este principio!

Es lo que desea el Misal: “Es de suma importancia que la celebración de la Misa, o Cena del Señor, se ordene de tal modo que los ministros y los fieles, que participan en ella según su condición, obtengan de ella con más plenitud los frutos, para conseguir los cuales Cristo nuestro Señor instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y de su Sangre como memorial de su pasión y resurrección y lo confió a la Iglesia, su amada Esposa.

Esto se podrá conseguir apropiadamente si, atendiendo a la naturaleza y a las circunstancias de cada asamblea litúrgica,

toda la celebración se dispone de modo que lleve a la consciente, activa y plena participación de los fieles, es decir, de cuerpo y alma, ferviente en la fe, la esperanza y la caridad, que es la que la Iglesia desea ardientemente, la que exige la misma naturaleza de la celebración, y a la que el pueblo cristiano tiene el derecho y que constituye su deber, en virtud del Bautismo” (IGMR 17-18).

Además, en determinadas celebraciones sacramentales, quienes reciben un Sacramento tienen un modo propio de participar y es recibir el Sacramento, vivirlo intensamente, mientras que otros realizan los distintos ministerios (leer, cantar, etc.) para que ellos vivan el Sacramento mejor y con paz-

Los novios en el sacramento del Matrimonio participan de ese sacramento casándose, pronunciando la fórmula del consentimiento, recibiendo la Bendición nupcial.

En las Misas de las “Primeras Comuniones” el modo de participación es único y consiste en comulgar por vez primera. Esa es su participación.

En el sacramento de la Confirmación, se participa siendo ungido con el Santo Crisma y recibiendo el Don del Espíritu.

Y así con los demás sacramentos. ¿Sencillo, verdad? ¿Lo interiorizamos y lo ponemos en práctica?

¿Sabías que...?

Al “Orad, hermanos, para que este sacrificio…”, nos ponemos de pie.

La Ordenación General del Misal Romano dice para todos, salvo para el que preside, en el número 43, la siguiente postura: «Los fieles estén de pie: (…) desde la invitación Orad hermanos que precede a la oración sobre las ofrendas…». Y este número se completa con el número 146:«Vuelto al centro del altar y de pie cara al pueblo, el sacerdote extiende y junta las manos e invita al pueblo a orar, diciendo: Orad, hermanos… El pueblo se pone de pie y responde: “El Señor reciba de tus manos…”

LIBRERÍA DIOCESANA

María, la madre de Jesús

Gianfranco Ravasi
Editorial San Pablo

El cardenal Ravasi traza un completo retrato de María, a caballo entre la biografía, la teología y la simbología, para mostrar los rasgos más característicos de una mujer única en la historia de la humanidad.

Ravasi comienza repasando las diferentes imágenes o tipologías referidas a la mujer dentro de la Biblia: mujer-serpiente (tentación), hija-esposa-madre, jardín cerrado…, para asociarlas a la madre de Jesús. Analiza después los pasajes del Nuevo Testamento en que ella aparece directamente (centrándose en el significado de su virginidad), sin olvidar la figura de José, el nacimiento de Jesús y su dolorosa experiencia en la Pasión. Mira también los textos del Antiguo Testamento que profetizan su existencia (Is 7,14), para interpretarlos desde las principales oraciones dedicadas a María. Se detiene por último en los evangelios apócrifos y en el protagonismo que tiene María en alguno de ellos, e incorpora en un apéndice el Protoevangelio de Santiago o la Natividad de María, auténtica joya de la literatura apócrifa.

El perfil de María que el cardenal Ravasi esboza en esta obra discurre entre la biografía, la teología y la simbología que, a través de las Sagradas Escrituras y en los textos apócrifos, ha acompañado a la madre de Cristo.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

"¡Oh Cruz de Cristo!"

El 14 de septiembre celebramos la fiesta de la Exaltación de la Cruz, con especial resonancia en muchos pueblos cordobeses, con ermitas dedicadas a imágenes de Cristo Crucificado, como por ejemplo, el Santo Cristo de las Injurias, en Hinojosa del Duque; el Santo Cristo de los Desamparados, en Pedro Abad; el Santo Cristo de las Eras, en El Viso de los Pedroches; el Santísimo Cristo de la Misericordia, en La Carlota; el Santísímo Cristo en su Soledad, en Moriles…”. Es  un día para contemplar el misterio sanador de la cruz, la fuerza curativa de una vida entregada a los pequeños y sufrientes. Estamos llamados a participar en esa atracción salvadora de Jesús, en su amor sobreabundante y liberador. Sólo el que ama puede entregarse. “Es fácil llevar la cruz de Jesús en el pecho; lo difícil es tener pecho y coraje para seguir a Jesús”. El próximo lunes, día de la Exaltación de la Cruz, recordemos la hermosa plegaria del papa Francisco, en el Via Crucis del Viernes Santo-2019, y recitémosla con fervor en una intensa meditación:

“¡Oh Cruz de Cristo, símbolo del amor divino y de la injusticia humana, icono del supremo sacrificio por amor y del extremo egoísmo por necedad, instrumento de muerte y vía de resurrección, signo de la violencia y emblema de la traición, patíbulo de la persecución y estandarte de la victoria!

¡Oh Cruz de Cristo, Arca de Noé, que salvó a la humanidad del diluvio del pecado, líbranos del mal y del maligno!

¡Oh Cruz del Cristo, enséñanos que el alba del sol es más fuerte que la oscuridad de la noche, enséñanos que la aparente victoria del mal se desvanece ante la tumba vacía y frente a la certeza de la Resurrección y del amor de Dios, que nada lo podrá derrotar u oscurecer o debilitar!”.

FAMILIA DE FAMILIAS

FAMILIA SERRANO GALLEGO

«Tenemos a Dios presente en nuestra vida cada día»

Juan Serrano y Toñi Gallego, padres de dos hijos, pertenecen a la parroquia San Andrés de Adamuz de la que son Delegados de Familia y Vida

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

El principal pilar es la familia. Basando nuestra relación en el diálogo, respeto, confianza y amor. Nos consideramos una familia cristiana en la que tenemos a Dios presente en nuestra vida cada día, ya que nos hace ver las cosas de diferente manera.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

El rol de la familia en la educación cobra importancia, de manera clara, cuando se entiende que los niños reciben una educación emocional, principalmente, de sus padres.

Por lo que debido a las dificultades que hay en la sociedad en la que vivimos, intentamos mantener los valores que son fundamentales en la vida cristiana.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

El mayor instrumento de manifestación cristiana es la familia en sí, ser nosotros mismos. Perder el miedo a decir y comportarnos como cristianos, sin miedos, simplemente con naturalidad. Mostrarnos alegres y serviciales y así, intentar mostrárselo a los demás.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Como padres cristianos, hemos decidido educar a nuestros hijos en la fe. Por lo que los domingos solemos asistir a la Eucaristía en familia y rezamos todas las noches. Que vean que Jesús es parte de nuestra familia.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Nuestra parroquia es San Andrés Apóstol de Adamuz. En ella nos casamos y bautizamos a nuestros hijos. Actualmente somos los delegados parroquiales de familia y vida. Este año pasado nuestro Párroco, Victor Morón, nos encargó la organización de la escuela de novios, la cual ha sido una experiencia muy satisfactoria para nosotros, donde hemos podido compartir con otras parejas nuestra fe.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Hoy día la Iglesia está viviendo un periodo complicado por la sociedad en la que vivimos, pero con cristianos valientes, muy seguros con sus creencias, cada vez más comprometidos. Que tienen como pilar fundamental la familia, sin tener miedo de defender sus ideas y demostrar que se puede vivir desde el respeto y la comprensión. Siendo capaces de transmitir su fe allí donde van, ya sea en el trabajo, amigos, reuniones familiares… y mirando siempre a los jóvenes como la base de la Iglesia del futuro.

Fecha y lugar del matrimonio

El día 10 de junio de 2008 en la Parroquia de San Andrés de Adamuz.

Número de hijos y edades

2 hijos, Almudena de 9 años y Nacho de 5 años.

Un momento de vuestra historia familiar

El nacimiento de nuestros hijos.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre

No solemos tener cosas planificadas, compartimos las actividades que nos van surgiendo, durante los fines de semana, sobre todo, que es cuando tenemos más tiempo libre.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día

Debido a los horarios de trabajo sólo coincidimos para cenar, donde nos contamos las cosas del día.  Otra cosa que hacemos juntos es rezar y darle gracias a Dios cuando vamos a dormir.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa

Un lugar muy importante, gracias a Dios los tenemos siempre que nos hacen falta, ayudándonos a inculcar valores desde su comportamiento lleno de cariño y comprensión. Por desgracia los abuelos paternos no están ya entre nosotros, pero desde el cielo también nos ayudan ya que ellos están muy presentes en nuestras vidas.

¿Rezáis por algún sacerdote?

Rezamos por todos los sacerdotes, pero especialmente por nuestro sacerdote en este momento D. Victor Morón y por los que han pasado por la Parroquia de Adamuz. Aunque no dejamos de rezar por la vocaciones y los seminaristas.