NÚMERO 708 • 20 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Se abre una
nueva etapa de

ESPERANZA

PROGRAMACIÓN PASTORAL
2020-2021

ISCCRR "BEATA VICTORIA DÍEZ" LA TRANSFORMACIÓN QUE ENSANCHA LA FE

APUNTES

Retiro de sacerdotes

Los sacerdotes de la diócesis mantuvieron el jueves, 17 de septiembre, un nuevo retiro espiritual para comenzar el curso pastoral 2020-2021, en la parroquia Cristo Rey de la ciudad, acompañados por el Obispo.
En el mismo, contaron con la reflexión del Delegado diocesano de Misiones, Antonio Evans.

Ojuelos Altos celebra la festividad de Ntra. Sra. de los Dolores

La parroquia de Santa Bárbara de Ojuelos Altos celebró el 15 de septiembre el día de Ntra. Sra. de los Dolores. La jornada empezó con la exposición del Santísimo y el rezo del Santo Rosario; a continuación, Juan Luis Carnerero, vicario episcopal de la Sierra, presidió la eucaristía acompañado de Ángel Maíz, párroco de Ojuelo Altos.

Reunión del Consejo diocesano de Familia y Vida

La parroquia Ntra. Sra. de los Ángeles de Alcolea acogió el pasado día 12 de septiembre, la celebración de las Confirmaciones de un nutrido grupo de jóvenes, presididas por el Vicario de la Ciudad, Jesús Poyato.

VOZ DEL PASTOR

Cuidados paliativos, sí. Eutanasia, no

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Vuelve a primera línea el tema de la vida, ahora con la nueva ley de eutanasia. ¿Qué es la eutanasia? –La muerte provocada en aquellas personas que ya no valen. A ello se añade el suicidio asistido, que consiste en favorecer la muerte a la persona que lo pida.  En uno y en otro caso, se trata de eliminar la vida en la fase en que ya se considera de poca calidad. Con la eutanasia, la vida humana es despojada de toda su dignidad, sobre todo por parte de quien la ejecuta.

Rebrota esa lucha que está en el fondo de la historia humana, la lucha entre el bien y el mal, la lucha entre la Mujer portadora de la vida y el Dragón rojo que quiere eliminarla. Y en la que la Mujer, que representa a María y a la Iglesia, salva a la humanidad de las garras del Dragón rojo, el diablo, Satanás (cf Ap 12). Rebrota de esta manera la acción fratricida de Caín que mató a su hermano Abel, introduciendo en el mundo el odio como fruto del pecado y de la envidia.

Cuando el hombre se aparte de Dios, es capaz de todo lo malo, es capaz incluso de ir contra el hombre, de destruirlo.

Estamos viviendo con el covid-19 una de las pandemias más duras de la historia, que está haciendo temblar los cimientos de nuestra época, la sanidad, la actividad económica y laboral, el bienestar social. Y en medio de esta situación, el gobierno de turno saca a la palestra el tema de la eutanasia, la matanza de los débiles, con una ley demoledora.

Se cumplen aquellas palabras del Papa Juan Pablo II, el gran defensor de la vida en todas sus etapas: se trata de una guerra de los poderosos contra los débiles, se trata de una verdadera conjura contra la vida, se trata de una verdadera cultura de la muerte. Y que el Papa Francisco actualiza en sus alocuciones y escritos: “No es compatible la defensa de la naturaleza con la justificación del aborto” (Laudato sì 120).

Hemos vivido ya varios envites en esta misma dirección. A estas alturas casi que nos hemos acostumbrado a que se practiquen en España más de cien mil abortos cada año. Y nos doran la píldora apelando a la libertad de la madre para elegir tener su hijo o matarlo en el seno materno, si es un embarazo no deseado.

Sin embargo, la vida es sagrada, sigue siendo sagrada y nadie puede eliminar a un ser inocente. El claustro materno debiera ser el lugar más seguro y acogedor para el ser humano, y se ha convertido en el lugar más amenazado y agresivo en millones de casos concretos.

Y ahora, propaganda por todas partes sobre la eutanasia hasta llevar una ley al Congreso, que probablemente será aprobada. Se intenta dorarnos la píldora con una falsa compasión hacia el que sufre, “para que no sufra” lo eliminamos. Ciertamente, el sufrimiento no es plato de gusto para nadie. Y cuando el sufrimiento es insoportable, llega a desearse la muerte. Pero para eso están los cuidados paliativos que consisten en aliviar el dolor mediante el acompañamiento personal, el cariño y la atención al que está sufriendo y el recurso a la medicina, que hoy cuenta con remedios que alivian e incluso eliminan el dolor. Cuando el dolor es aliviado o eliminado, nadie quiere morirse.

Entonces, ¿por qué prospera la eutanasia? Sencillamente porque es más barata que los cuidados paliativos. Es más económico eliminar a los ancianos que mantenerlos bien atendidos.

Es más barato eliminar a los discapacitados que mantenerlos durante años hasta su muerte natural. En la Seguridad Social es más rentable eliminar vidas que cuidarlas y extender a toda la población los cuidados paliativos hasta que llegue la muerte natural. Es cuestión de egoísmo llevado a su extremo.

Si se nubla el horizonte de Dios, se nubla el horizonte de la dignidad humana, se nubla el valor de la vida humana en todas sus fases. En medio de esta situación brilla el testimonio abundante de muchos familiares que cuidan a sus enfermos con todo esmero hasta el final. Yo lo he visto. En medio de esta situación, me he encontrado con discapacitados que son atendidos con todo cariño por sus familias y con toda profesionalidad por parte de personas dedicadas. Ese amor es el que salvará al mundo, de la mano de la Mujer (María, la Iglesia) que protege al ser humano.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ADOLFO ARIZA ARIZA. Delegado Diocesano de Catequesis

DIDÁCTICA DE LA ORACIÓN CRISTIANA

Las fuentes de la oración

En expresión del Catecismo de la Iglesia Católica, Cristo nos espera para darnos a beber el Espíritu Santo” en unos manantiales (cf. CCE 2652). Ahora bien, ¿Cuáles son esos manantiales? El mismo Catecismo señala 4 manantiales o fuentes de la oración: La Palabra de Dios, la Liturgia de la Iglesia, las virtudes teologales y el “hoy”.

En este orden de las cosas, una genuina didáctica de la oración cristiana habrá de atender algunos aspectos con especial mimo y cuidado. Así deberá quedar claro en todo momento que “la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre” (CCE 2653). También se tendrá que insistir en un hecho tan determinante como que “la oración interioriza y asimila la Liturgia durante su celebración y después de la misma” (CCE 2655). Se deberá prestar, también, particular atención a cómo se entra en la oración “por la puerta estrecha de la fe” (CCE 2656), cómo el “Espíritu Santo nos enseña a celebrar la Liturgia esperando el retorno de Cristo” y consecuentemente “nos educa para orar en la esperanza” (CCE 2657);

y, finalmente, cómo el amor es la fuente de toda oración puesto que “la oración, formada en la vida litúrgica, saca todo del amor con el que somos amados en Cristo y que nos permite responder amando como Él nos ha amado” (2658).

Todavía restaría citar otra fuente como es el “Hoy” tal y como propone el Catecismo de la Iglesia Católica (cf. CCE 2659-2660). Pero lo haré acudiendo al magisterio del Papa Francisco en su exhortación apostólica sobre la llamada a la santidad en el mundo actual Gaudete et Exsultate del 19 de marzo de 2018. El Papa, en su habitual estilo, es bastante explícito en su enseñanza con respecto a la oración: “No creo en la santidad sin oración, aunque no se trate necesariamente de largos momentos o de sentimientos intensos” (147). Dicho lo cual trata de iluminar la realidad del “hoy” de todos y cada uno de nosotros con una serie de preguntas: “¿Hay momentos en los que te pones en su presencia en silencio, permaneces con él sin prisas, y te dejas mirar por él? ¿Dejas que su fuego inflame tu corazón? Si no le permites que él alimente el calor de su amor y de su ternura, no tendrás fuego, y así ¿cómo podrás inflamar el corazón de los demás con tu testimonio y tus palabras?” (151). Para finalmente mostrar la profundidad de este “hoy” como nuestra particular “Historia de Salvación” en la que también brillan aquellas mismas “mirabiliora Dei” como las que indicaba San Agustín al diácono Deogratias de la Iglesia de Cartago en el De catechizandis rudibus.

El Papa lo expresa así: “La memoria de las acciones de Dios está en la base de la experiencia de la alianza entre Dios y su pueblo. Si Dios ha querido entrar en la historia, la oración está tejida de recuerdos. No solo del recuerdo de la Palabra revelada, sino también de la propia vida, de la vida de los demás, de lo que el Señor ha hecho en su Iglesia” (153).

Sobre esta premisa adquiere todo su significado la enseñanza del Papa, también en Gaudete et Exsultate, sobre el discernimiento. Precisamente, evocando el sabio epitafio de la tumba san Ignacio de Loyola: “Non coerceri a máximo, contineri tamen a minimo divinum est” (Es divino no asustarse por las cosas grandes y a la vez estar atento a lo más pequeño), enseña y propone: “El discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial. […] Nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a crecer. Muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y cotidiano. Se trata de no tener límites para lo grande, para lo mejor y más bello, pero al mismo tiempo concentrados en lo pequeño, en la entrega de hoy” (169).

Adolfo Ariza Ariza
Delegado Diocesano de Catequesis. Director y profesor del ISCCRR Beata Victoria Díez

TEMA DE LA SEMANA

EL INICIO DE UNA NUEVA ETAPA ES OCASIÓN DE REFLEXIÓN,

de proyección, de esperanza. Comenzamos un nuevo curso, se abre una nueva etapa de esperanza”. Con este mensaje alentador ante la situación actual que nos envuelve derivada de la pandemia, inicia el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, su carta pastoral de inicio de curso en la que refleja la dirección que seguirá durante los próximos meses la diócesis de Córdoba.

Qué asuntos marcarán el nuevo curso pastoral, cómo se desarrollarán y en qué línea se trabajará son algunas de las cuestiones que el pastor de la Diócesis describe en su carta ante el inicio de un curso atípico, un curso cargado de esperanza por mantener viva la fe y recuperar la vida pastoral de la diócesis cordobesa.

La diócesis de Córdoba quiere mantener el camino recorrido en los últimos años, seguir acercándose a las familias, a los jóvenes, a los mayores, a los más necesitados, a los religiosos, a los sacerdotes. Quiere seguir trabajando por anunciar a Cristo, acompañando a todos y cada uno de los fieles que conforman la vida de la Iglesia de Córdoba.

La programación pastoral recoge, por tanto, los actos que se van a desarrollar para trabajar en esta dirección desde cada uno de los Secretariados y Delegaciones, acogiendo las líneas pastorales marcadas por el Obispo.

VIVIR LA LITURGIA

Para bien participar y saber qué es la participación

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

Algo evidente: para participar adecuadamente en la liturgia, lo primero es que el Rito mismo se realice bien. Una liturgia llena de innovaciones constantes, de creatividad de cualquiera, o realizada con prisas, o con falta de devoción, o que ignore y desprecie las normas del Misal, dificultará siempre la participación plena, consciente y activa.

Por eso, para bien participar, lo primero es celebrar bien, ajustarse al Misal, seguir las normas litúrgicas. Ya Benedicto XVI enseñaba que “el primer modo con el que se favorece la participación del Pueblo de Dios en el Rito sagrado es la adecuada celebración del Rito mismo. El ars celebrandi es la mejor premisa para la actuosa participatio” (Sacramentum caritatis, n. 38).

Verdadera pastoral será cuidar lo mejor posible la dignidad y santidad de la liturgia, el “ars celebrandi”. “¡Gran misterio la Eucaristía! Misterio que ante todo debe ser celebrado bien. Es necesario… que en cada comunidad se haga lo posible por celebrarla decorosamente, según las normas establecidas” (Juan Pablo II, Carta Mane nobiscum Domine, n. 17).

El Concilio Vaticano II, en la Constitución Sacrosanctum Concilium, favoreció e impulsó la participación de los fieles en la sagrada liturgia, para que no asistiesen como “mudos y pasivos espectadores” (SC 48). Sin embargo, “con esta palabra no se quiere hacer referencia a una simple actividad externa durante la celebración” (Sacramentum caritatis, n. 52).

La participación activa supone unas disposiciones personales previas:

a) el espíritu de conversión continua. No se puede esperar una participación activa cuando se asiste superficialmente, sin antes examinar la propia vida;

b) el recogimiento y el silencio, al menos unos instantes antes de comenzar, la vida de oración, la adoración al Santísimo en el Sagrario y expuesto en la custodia, el ayuno eucarístico (una hora antes al menos) y, cuando sea necesario y con frecuencia, la confesión sacramental;

c) tomando parte activa en la vida y en la misión evangelizadora de la Iglesia, el apostolado y la santidad en lo cotidiano, la santificación del trabajo, mortificación, ejercicio de virtudes, las obras de misericordia y caridad.

Todo esto nos aleja de interpretar ‘participación’ con ‘intervenir’, o el extremo contrario de identificarla con la mera ‘asistencia’ muda. El fruto de la participación en la liturgia será, con palabras de san Pablo, llegar a ofrecernos como hostia viva, santa, agradable a Dios, y ése será nuestro culto racional (cf. Rm 12,1-2): la vida en santidad, ofrecernos unidos al Sacrificio del Señor.

¿Sabías que...?

Hay diferentes formas de incensar en la Misa.

Según la Ordenación General del Misal Romano (nº 277), se inciensan con tres movimientos dobles del incensario: el Santísimo Sacramento, las reliquias de la santa Cruz y las imágenes del Señor expuestas a la veneración pública, los dones para el sacrificio de la Misa, la cruz del altar, el Evangeliario, el cirio pascual, el sacerdote y el pueblo. Se inciensan con dos movimientos dobles del turíbulo las reliquias e imágenes expuestas a la veneración pública y sólo al principio de la celebración, después de incensar el altar. (…) El sacerdote inciensa los dones con tres movimientos dobles del incensario, antes de incensar la cruz y el altar, o bien haciendo la señal de la cruz con el incensario sobre los dones eucarísticos.

LIBRERÍA DIOCESANA

El regreso de Emaús

Jesús Higueras
Ediciones RIALP • Colección Patmos

Jesús siempre sale al encuentro de cada uno. Este es el mensaje que recuerda el libro “El regreso de Emaús”, de Jesús Higueras, en el que recorre los pasos de los dos discípulos de Emaús que acompañaron a Jesús en la tarde de la resurrección.

Toda la vida cristiana gira en torno al encuentro con una persona: Jesucristo. Y es a la luz de ese encuentro personalísimo como llegamos a conocernos a nosotros mismos, y a darle a nuestra vida un sentido pleno.

El encuentro de Jesús con los dos discípulos de Emaús en la tarde de la resurrección nos brinda un modelo magnífico. El autor desmenuza el pasaje evangélico, ayudando al lector a seguir los pasos de esos dos discípulos: como les sucedió a ellos, a convertir la tristeza en gozo, y la pasividad en un imparable impulso apostólico, pues Jesús sale al encuentro de cada uno, siempre, y a menudo de un modo inesperado.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

La hermosa tarea de la educación

Se alzó el telón del nuevo curso, con tantas incógnitas como preocupaciones. Poco a poco, las aulas cobran vida y se pone en marcha la gran tarea de la educación y de la enseñanza.. Todo será un poco distinto, pero será apasionante en medio de las grandes dificultades que vivimos. He aquí, en síntesis, un puñado de destellos hermosos sobre la educación.

Educar es convertir a alguien en persona libre, independiente y con criterio. Sus dos principales etimologías latinas nos ponen frente a este concepto: “educare”, acompañar, conducir; y “educere”, extraer, sacar fuera.

Educar es promover el desarrollo integral de una persona, trabajando cada una de sus dimensiones: física, psicológica, social, cultural y espiritual.

En palabras de Enrique Rojas, psiquiatra, “educar es seducir con los valores que no pasan de moda, que tienen siempre vigencia”. La educación comporta numerosas enseñanzas, pero el telón de fondo es “preparar a una persona” para vivir la historia personal de la mejor manera posible.

La verdadera educación debe ser integral, abierta a las principales tareas de la existencia humana. Pero de todas las definiciones que podemos encontrar y ofrecer, hay una que me gusta especialmente: “Educar es introducir en la realidad con amor y conocimiento, descubrir sus significados e irse uno encontrando a sí mismo”. Será el amor y el ejemplo, las palabras entrañables y el testimonio, el mejor manual para llegar a las mentes y a los corazones. Al fin, el secreto del mundo está en la frase de san Juan: “Dios es Amor”.

FAMILIA DE FAMILIAS

FAMILIA RIVERA GONZÁLEZ DE QUEVEDO

«El Señor está en nuestra vida y es la llave para ser Feliz»

Fernando Rivera y Mercedes González de Quevedo, padres de tres hijos, pertenecen a la parroquia de Santa Teresa

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

La convivencia en la familia, como arte de vivir en compañía, cuenta con diferentes pilares que sustentan a ese grupo de personas que conviven en torno o no a un proyecto común. Cuando la convivencia en familia responde a la vocación del matrimonio cristiano, como es nuestro caso, esos pilares tienen que sustentar un proyecto de vida en común en base a la propia familia, es en ésta en donde cada uno de sus miembros vamos descubriendo que la familia es un terreno donde aprendemos a conocer, a hacer, a ser, a vivir juntos, a equivocarnos, a rectificar, a enfadarnos, a perdonar y también y sobre todo aprendemos a orar.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Para educar, todos sabemos que no hay un manual infalible, lo que nos coloca en una situación de tener que aprender haciendo, en ocasiones a base de equivocarnos. El antídoto para equivocarse lo menos posible, en nuestro caso al menos, es mucho pensar, compartir en el matrimonio y poner nuestras mejores intenciones en manos de Dios y dejarnos hacer por Él.

Por lo que debido a las dificultades que hay en la sociedad en la que vivimos, intentamos mantener los valores que son fundamentales en la vida cristiana.

Cuando en casa hablamos de la educación, por lo general nuestros hijos nos trasmiten cuestiones, circunstancias, incertidumbres, necesidades… que, salvando las distancias, son muy parecidas en lo esencial, a las que tuvimos nosotros a su edad.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

Pensamos que el instrumento que tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana, es el mismo que el de hace 2020 años, y este instrumento no es otro que la vivencia de nuestra fe en todo momento, en todo lugar.  Es desde ella entre otras cosas, la que nos capacita para trabajar con realismo y sentido de la responsabilidad en la construcción de la “civilización del amor”.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Ciertamente, la trasmisión de la fe a nuestros hijos es una misión a la que estamos llamados por nuestra vocación matrimonial. Esta misión apasionante, difícilmente podemos llevarla a cabo si antes no tenemos conciencia de la presencia del Señor en nuestra vida,

, si no reconocemos que está en nosotros la llave para ser Feliz. Es desde ahí, desde la perseverancia en nuestro proceso de conversión, desde donde podemos acompañar de forma respetuosa el proceso de conversión de nuestros hijos.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Nuestra Parroquia es Santa Teresa, en Córdoba. En ella desarrollamos buena parte de nuestra vida comunitaria que compartimos con el Movimiento de Cursillos de Cristiandad, voluntariado en Cáritas Diocesana y alguna parroquia sevillana a la que por motivos de estudios dos de nuestros hijos acuden.

Nuestros hijos participan activamente en el coro joven que acompaña la misa dominical de 12h., también participan en los GPS (Grupos Para el Sínodo). Desde el grupo de jóvenes de la Parroquia, también colaboran con Cáritas Parroquial.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Es curioso, pero los cinco coincidimos en vaticinar una Iglesia más pequeña, más reducida en número de sus miembros, con menos cristianos, con más necesidades de vocaciones y por tanto de sacerdotes y de personas de vida consagrada.

También coincidimos, en pensar que si bien seremos menos, también estaremos mejor formados y más comprometidos, laicos maduros, conscientes de la responsabilidad histórica en el fortalecimiento ético, político y cultural de nuestra sociedad.

Fecha y lugar del matrimonio

25 de septiembre 1992 (Córdoba, Capilla de las Esclavas del Sagrado Corazón de Jesús)

Número de hijos y edades

Tres, de 26, 23 y 20

Un momento de vuestra historia familiar

Tres viajes que nos marcaron y un acontecimiento que nos unió mucho: Camino de Santiago 2011, JMJ de Polonia 2016, Viaje a Tierra Santa 2018 y la semana del fallecimiento de la abuela Carmen.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre

Viajar todos juntos y salir al campo siempre que es posible.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día

Durante el curso es complicado porque durante la semana estamos separados. Pero los fines de semanas y las vacaciones procuramos estar en el almuerzo y cena, todos juntos.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa

Un lugar preferente, se visitan todos los días, hay mucho que aprender de ellos y es ahora el momento de cuidarlos, de devolverles algo de lo mucho que han dado.

¿Rezáis por algún sacerdote?

Si, por supuesto, diariamente. Son un bien escaso y hay que tenerlos presentes en nuestras oraciones.