NÚMERO 709 • 27 DE SEPTIEMBRE DE 2020

Renovados y
fortalecidos
para el servicio

ONCE TRABAJADORES DEL HOSPITAL SAN JUAN DE DIOS CONFIRMADOS POR EL OBISPO

JORNADA DEL MIGRANTE Y REFUGIADO "COMO JESUCRISTO, OBLIGADOS A HUIR"

APUNTES

Cultura recibe el estudio de la restauración del mihrab

El deán de la Santa Iglesia Catedral hizo entrega del material que conforman los estudios previos necesarios para abordar la restauración del Mihrab a la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta de Andalucía, Patricia del Pozo, en su reciente visita la Mezquita-Catedral.

Nuevas fechas para la preparación al matrimonio

La parroquia Ntra. Sra. de la Asunción de Priego ha publicado diversas fechas de cursillos de preparación al matrimonio. Cursillos prematrimoniales, escuela de novios y cursillo intensivo se llevarán a cabo este curso cumpliendo todas las medidas de seguridad.

Triduo de la Hermandad del Rocío

El Rocío de Córdoba rinde homenaje a los “héroes de la pandemia” con un Triduo en San Pablo, del 23 al 26 de septiembre, en rogativa y homenaje a aquellos que han estado en primera línea luchando contra el COVID-19.

VOZ DEL PASTOR

“Como Jesucristo, obligados a huir” Acoger, proteger, promover e integrar

106 Jornada Mundial del Migrante y Refugiado

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Este último domingo de septiembre celebramos la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado con el lema “Como Jesucristo, obligados a huir”. El Papa Francisco nos envía un mensaje para esta Jornada, y los Obispos españoles nos dan pautas para su celebración.

Desde 1914, cuando estalló la Primera Guerra Mundial, el Papa san Pío X invitó a la oración por los migrantes que tenían que desplazarse por causa de la guerra. Su sucesor el Papa Benedicto XV instituyó el “Día del Migrante” y los Papas sucesivos nos hacen recordar continuamente a todas estas personas que por diversas razones se ven obligados a desplazarse. A partir de 1985, san Juan Pablo II envía un mensaje para esta Jornada, iluminando con su Magisterio esta realidad sangrante. En 2004 se añade el colectivo de “Refugiados”, los que son obligados a huir por razones políticas. El Papa Francisco ha situado esta Jornada el último domingo de septiembre, desde hace dos años.

Este año toma como referente el pasaje bíblico en el que Jesucristo aparece en su infancia perseguido para ser eliminado, mientras es salvado por el aviso de Dios a san José, que huyen a Egipto por la persecución de Herodes. Jesús, María y José experimentan esa situación de desplazamiento obligatorio de su casa para vivir en otro país con todas las circunstancias que ello supone, “marcadas por el miedo, la incertidumbre, las incomodidades” (cf Mt 2, 13ss). El Hijo de Dios hecho hombre, Jesucristo, ha “tocado” esta realidad y la ha santificado, haciéndola redentora. Y este Hijo de Dios por la encarnación se ha unido de alguna manera con cada hombre. También hasta cada uno de estos migrantes o refugiados nos acercamos reconociendo en ellos el rostro de Cristo, nuestro Señor, y queremos servirle.

Recordemos algunas frases del Papa Francisco para esta Jornada: “Es necesario conocer para comprender”. No son números, son personas.- “Hay que hacerse prójimo para servir”.

Como el buen samaritano que se acercó para vendar las heridas. Esto supone un riesgo, pero también en esto nos precede Jesús, que en el lavatorio de los pies, se quitó el manto, se arrodilló y se ensució las manos.- “Para reconciliarse se requiere escuchar”. Sólo a través de una escucha humilde y atenta podremos llegar a reconciliarnos de verdad.- “Para crecer hay que compartir”. Desde la primera hora, la comunidad cristiana aprendió a compartir.-“Es indispensable colaborar para construir”. La construcción del Reino de Dios es un compromiso común, y todos tenemos parte en ello.

Es muy complejo este fenómeno a escala mundial, pero se concreta a escala local en cada uno de nuestros pueblos y ciudades, y por tanto, en cada una de nuestras comunidades cristianas. Personas que se cruzan en nuestra vida, obligadas a migrar por razones de trabajo, buscando un futuro mejor para sus hijos, o víctimas de la trata de personas, que son esclavizadas para el trabajo esclavo, para la servidumbre sexual,

o migrantes que giran por el mar comomarionetas de las mafias y objetos de mercadeo, hasta encontrar un puerto seguro donde empezar de nuevo.

La inmensa mayoría hubiera preferido permanecer donde estaba, pero han sido obligados a huir como Jesucristo, buscando su seguridad, otra vida posible, que a veces se convierte en peor que la anterior.

La Jornada Mundial del Migrante y Refugiado es una llamada a nuestra conciencia para salir al encuentro de todas estas personas, en la medida de nuestras posibilidades. En esta acción social resuenan las palabras de Jesucristo: “Lo que hicisteis con cada uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40). Os invito en cada parroquia a tener alguna acción concreta en este campo de atención a los migrantes y refugiados. Saldremos ganando todos.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ADOLFO ARIZA ARIZA. Delegado Diocesano de Catequesis

DIDÁCTICA DE LA ORACIÓN CRISTIANA

El camino de la oración

Hay verdadera iniciación a la oración cristiana sin en todo momento se tiene presente que “no hay otro camino de oración […] que Cristo”. Ya pueda ser “oración comunitaria o individual, vocal o interior, nuestra oración no tiene acceso al Padre más que si oramos “en el Nombre de Jesús” (CCE 2664). La enseñanza del Catecismo es explícita en este sentido: “Podemos invocar a Dios como ‘Padre’ porque Él nos ha sido revelado por su Hijo hecho hombre y su Espíritu nos lo hace conocer. Lo que el hombre no puede concebir […], es decir, la relación personal del Hijo hacia el Padre (cf. Jn 1, 1), he aquí que el Espíritu del Hijo nos hace participar de esta relación a quienes creemos que Jesús es el Cristo y que hemos nacido de Dios (cf. 1 Jn 5, 1).

Recientemente el documento de la Conferencia Episcopal Española que lleva por título “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo” (Sal 42, 3). Orientaciones doctrinales sobre la oración cristiana ha insistido en la verdad y exclusividad de este camino.

De modo sintético se podrían señalar tres grandes convicciones del documento al respecto:

Primera. El referente único de toda oración cristiana es la oración de la hora de Jesús: “En la oración del Señor, el centro no son sus deseos ni las consecuencias de una felicidad terrena al margen de Dios, sino la comunión con el Padre. El criterio de autenticidad de la oración cristiana es la confianza filial en Dios, para aceptar que se haga siempre su voluntad, sin dudar nunca de Él y poniéndose al servicio de su plan de salvación. Vivir como si Dios no existiera es la mayor dificultad para la oración” (23).

Segunda. “Lo más importante en la plegaria es la presencia del corazón ante Aquel a quien hablamos en la oración” (35). De ahí que con verdadera humildad tengamos que plantearnos: “¿Es Dios lo más importante en la oración o uno mismo?” (3).

Tercera. En lo que respecta a las “técnicas” para la oración el criterio es bastante claro: “[…] debemos recordar […] que más importante que una oración formalmente bien hecha, es que vaya acompañada y sea expresión de la autenticidad de vida” (36).

Volviendo al Catecismo de la Iglesia Católica: “La santa humanidad de Jesús es, pues, el camino por el que el Espíritu Santo nos enseña a orar a Dios nuestro Padre” (CCE 2664). Precisamente el filósofo Manuel García Morente (1886-1942), describiendo lo más genuino del alma hispánica, comentaba con respecto a la santa humanidad de Jesús y su centralidad para un verdadero conocimiento de Dios: “El cristiano español es especialmente devoto de la santa humanidad de Nuestro Señor precisamente porque el alma hispánica no puede fácilmente distinguir entre la doctrina y la persona. Cristiano significa aquí, entre nosotros, con un acento especialísimo, que no tiene acaso en ninguna otra parte, secuaz de Cristo, no solamente confesor y propugnador de las verdades religiosas y morales enseñadas por Cristo, sino adicto a su persona humana, soldado de su hueste, siervo de su casa, discípulo de su magisterio. Y no sólo secuaz y siervo de Cristo, sino imitador de Cristo, remedador en todo lo posible de la perfección con que la humanidad de Cristo realiza la armonía entre la doctrina y la persona”.

Adolfo Ariza Ariza
Delegado Diocesano de Catequesis. Director y profesor del ISCCRR Beata Victoria Díez

ONCE TRABAJADORES DEL HOSPITAL DE SAN JUAN DE DIOS CONFIRMADOS POR EL OBISPO

Renovados y fortalecidos para el SERVICIO

TEMA DE LA SEMANA

En los pasillos del Hospital San Juan de Dios se respira humanidad. Es allí donde se desenvuelven los días de sus trabajadores, entre la disciplina de la atención diaria y proyectos compartidos para que este hospital sea referencia de vanguardia médica y de trato cálido, incomparable.

Este clima es el resultado de una implicación personal de los sanitarios y todo el personal que allí trabaja. Este estilo de atención revela valores cristianos y una fe que ha conducido a la confirmación en la Catedral de doce trabajadores del centro hospitalario

VIVIR LA LITURGIA

El Lavabo en la Misa

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

El lavatorio de las manos del sacerdote en la Misa es un rito obligatorio y cargado de sentido, después de preparar los dones eucarísticos sobre el altar (e incensarlos). Posee un valor espiritual, como explicaba san Cirilo de Jerusalén:

“Habéis visto cómo el diácono alcanzaba el agua, para lavarse las manos, al sacerdote y a los presbíteros que estaban alrededor del altar. Pero en modo alguno lo hacía para limpiar la suciedad corporal. Digo que no era ése el motivo, pues al comienzo tampoco vinimos a la Iglesia porque llevásemos manchas en el cuerpo. Sin embargo, esta ablución de las manos es símbolo de que debéis estar limpios de todos los pecados y prevaricaciones. Y al ser las manos símbolo de la acción, al lavarlas, significamos la pureza de las obras y el hecho de que estén libres de toda reprensión. ¿No has oído al bienaventurado David aclarándonos este misterio y diciendo: «Mis manos lavo en la inocencia y ando en torno a tu altar, Señor» (Sal 26,6)? Por consiguiente, lavarse las manos es un signo de la inmunidad del pecado” (Catequesis Mistagógica V, 2).

Vayamos a la actual normativa del Misal.

Lo primero es que el lavabo de las manos del sacerdote ni se ha suprimido ni se presenta como optativo, a gusto de quien preside. Es obligatorio: “En seguida, el sacerdote se lava las manos a un lado del altar, rito con el cual se expresa el deseo de purificación interior” (IGMR 76). “Después de la oración Acepta, Señor, nuestro espíritu humilde, o después de la incensación, el sacerdote, de pie a un lado del altar, se lava las manos, diciendo en secreto: Lava del todo mi delito, Señor, mientras el ministro vierte el agua” (IGRM 145).

En la esquina del altar (nunca en el centro), los acólitos lavan las manos del sacerdote; y si no hubiere ministro, un recipiente en la credencia (la mesa auxiliar) permitirá al sacerdote lavarse las manos con humildad.

Lavarse las manos por parte del sacerdote es algo expresivo que pide la purificación y pureza interior para ofrecer el Sacrificio de la Eucaristía. Esas manos, ungidas en la ordenación, se lavan para que sean transparentes y diáfanas y puedan comunicar el Espíritu Santo. Hace consciente de la gran pureza interior para ofrecer el Sacrificio, de la pequeñez del sacerdote y la necesidad de ser sostenido por la Gracia.

¿Sabías que...?

después de comulgar se puede rezar en silencio personal o entonar un canto?

Cuando se ha terminado de distribuir la comunión, el sacerdote y los fieles, si se juzga oportuno, pueden rezar en secreto. Si se prefiere, toda la asamblea puede también cantar un salmo o algún otro canto de alabanza o un himno, pero no se lee una larga monición o discurso de “acción de gracias” (Cf. OGMR 88).

LIBRERÍA DIOCESANA

Ladrón perdonado

EL PERDÓN EN LA VIDA DEL SACERDOTE

Amedeo Cencini
Editorial Sal Terrae

El sacerdote es el auténtico rostro de Dios de la misericordia cuando él mismo se sabe perdonado. Como un nuevo ladrón perdonado, puede convertirse en puerta de entrada a la salvación para otros muchos.

“Ladrón perdonado. El perdón en la vida del sacerdote” es un ensayo profundo y vital sobre la misericordia, la fragilidad, la culpa y la experiencia del perdón, imprescindible para la formación de los sacerdotes, y que puede inspirar a cualquier creyente.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

«Jesucristo, emigrante y refugiado»

El domingo 27 de septiembre se celebra la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado: “Como Jesucristo, obligados a huir”, titula el papa Francisco su Mensaje, enviado al mundo. El gran objetivo de este día es “acoger, proteger, promover e integrar a los desplazados internos”. Esta es una Jornada que adquiere este año una intensidad especial, que no puede pasar desapercibida, sino que nos invita a reconocer en los emigrantes el rostro de Cristo. “Cada cristiano, subraya el Papa, está llamado a reconocer en sus rostros el rostro de Cristo, hambriento, sediento, desnudo, enfermo, forastero y encarcelado. Si lo reconocemos así, seremos nosotros quienes les agradeceremos el haberlo conocido, amado y servido”. El papa traza con claridad las cinco “actitudes” que hemos de grabar en nuestro corazón: Primera, “es necesario conocer para comprender”, paso necesario para la comprensión del otro; segunda, “hay que hacerse prójimo para servir”, ya que los miedos y prejuicios nos hacen mantener las distancias con otras personas; tercera, “para reconciliarse se requiere escuchar”, nos lo enseña el mismo Dios, que quiso escuchar el gemido de la humanidad; cuarta, “para crecer hay que compartir”, ya que el Señor no quiso que los recursos de nuestro planeta beneficiaran sólo a unos pocos; quinta, “se necesita involucrar para promover”, haciendo a esas personas protagonistas de su propio rescate. Y por último, “es indispensable colaborar para construir”, como el apóstol san Pablo recomendaba a la comunidad de Corinto.

El delegado diocesano de Migraciones, Manuel Vida Ruiz, nos ha ofrecido tambien una nueva visión de Jesucristo, como “emigrante y refugiado”: “Puso su tienda para que la Humanidad pudiera emigrar hacia Dios”. Y subraya: “Los refugiados de todos los tiempos pueden tener a Jesús niño como referente de sus obligados desplazamientos”.

FAMILIA DE FAMILIAS

FAMILIA MAESTRE JIMÉNEZ

«Tener un sacerdote cercano es esencial para nuestro matrimonio»

Manuel Maestre y Angela Jiménez son padres de dos hijos y pertenecen a la parroquia de la Inmaculada Concepción de Aldea Quintana

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

Pues creo que podríamos pensar muchas cosas, pero lo principal es el perdón. El saber perdonarnos desde el amor que nos tenemos. Siempre intentamos hacer las cosas bien, pero somos humanos y fallamos, y para mejorar necesitamos que la persona que tenemos al lado nos comprenda, perdone y nos anime a mejorar.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Saber si lo estás haciendo bien o no. No hay una vara de medir para todos igual y siempre tienes la duda si lo puedes hacer mejor. Estamos rodeados de multitud de opiniones y formas de interpretar cada circunstancia y el simple hecho de ponernos de acuerdo los dos ya es un reto.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

El día a día. El trabajo, el colegio, los amigos… en todos los entornos que forman parte de nuestras vidas. Ahí es donde tenemos que intentar manifestar nuestra fe. Siempre desde la humildad de saber que todos fallamos. Otra parte muy importante es estar presente en la vida pública como cristianos, nosotros lo estamos; en nuestra parroquia, en nuestra hermandad, en el colegio, etc.…

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

No tenemos un camino pensado ni marcado, le intentamos dar normalidad e involucrarlos en todo aquello que hacemos. Para ellos es normal ayudar en la iglesia, ir de campamentos, montar altares de culto, recibir visitas de sacerdotes… Lo ven no sólo en nosotros como padres, sino en los abuelos y los amigos.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Nuestra parroquia es la Inmaculada Concepción de Aldea Quintana, es muy pequeñita, pero tiene mucho corazón. También participamos de actividades de pastoral y familiar en La Carlota.  Formamos parte activa en todas las actividades que se organizan desde la parroquia. Siempre damos un lugar importante a los sacerdotes en nuestra familia, tener un sacerdote cercano es esencial para nuestro matrimonio.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Pues como ahora… quizás con mucha más participación de los laicos en las parroquias y en todos los entornos. Pero no pensamos que vayamos a ver grandes cambios porque verdaderamente no hacen falta. Quizás una actualización de cara a los jóvenes… el mensaje es siempre el mismo pero los medios cambian.

Fecha y lugar del matrimonio

Nos casamos un caluroso San Lorenzo, el 10 de agosto de 2013. En Aldea Quintana.

Número de hijos y edades

Manuel es el mayor con 5 años, después viene Ángela con 3 añitos.

Un momento de vuestra historia familiar

El nacimiento de nuestros hijos. Es lo más importante que el Señor nos ha puesto en nuestras manos.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre

Nos encanta estar con nuestros amigos. Damos gracias al Señor por todos y cada uno de ellos.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día

Rezar juntos al acostarnos.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa

Los abuelos son la base de nuestra familia. Son los que nos sostienen. Gracias a Dios tenemos a los cuatro abuelos jubilados y con mucha energía. Tenemos todo el apoyo del mundo y eso nos hace que nuestro día a día sea más fácil. Y por supuesto ejemplo; las dos familias son nuestro referente en la fe, ellos son los que nos han enseñado que el Señor debe de ser el centro y los valores como el respecto y el perdón no pueden perderse nunca.

¿Rezáis por algún sacerdote?

Por alguno en concreto no. Aunque tenemos presentes las vocaciones en general, si estamos más cercanos a sacerdotes que han pasado por nuestra parroquia o nuestro entorno. Con la mayoría de ellos mantenemos una relación cercana y la verdad, ellos rezan por nosotros más que nosotros por ellos.