NÚMERO 711 • 11 DE OCTUBRE DE 2020

VIDA CONSAGRADA

Los conventos, un servicio abierto a todos

XXV ANIVERSARIO DE LA PEREGRINACIÓN DE JÓVENES A GUADALUPE

DEL 16 AL 18 DE OCTUBRE DE 2020

APUNTES

Primera reunión del Consejo de Laicos

El Consejo Diocesano de Laicos se reunirá este sábado, 10 de octubre, a las 10:00 horas, en el Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”. En el orden del día se presentará la Carta pastoral de inicio de curso del Obispo y cuatro líneas principales sobre el Congreso Nacional de Laicos.

Confirmaciones en Santa María Madre de la Iglesia
Confirmaciones en la parro quia de la Inmaculada Concepción de Fuente Palmera
Pedroche celebra el V Centenario de la Torre Parroquial

La parroquia de El Salvador celebró el pasado fin de semana el V Centenario de la Torre Parroquial con la santa misa presidida por el Obispo y una ponencia en la Casa de la Cultura sobre la historia de la torre.

Equipos de Nuestra Señora inicia el curso

El sector de Córdoba de Equipos de Nuestra Señora ha comenzado el curso con una eucaristía celebrada el pasado sábado, 3 de octubre, en la parroquia Ntra. Sra. de la Esperanza.

Disponible el Calendario Litúrgico-Pastoral 2020-2021

La Conferencia Episcopal Española ha publicado el Calendario Litúrgico-Pastoral del curso 2020-2021 elaborado por el Secretariado de la Comisión Episcopal de Liturgia. Éste se encuentra disponible en la Librería Diocesana.

VOZ DEL PASTOR

El traje nupcial

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

En el evangelio de este domingo vamos de boda, la boda del hijo del rey. Asistimos por tanto a la boda del heredero, donde el padre ha tirado la casa por la ventana, llamando a muchos invitados. El hijo del rey es Jesucristo para quien su Padre Dios tiene preparada la herencia del Reino de los cielos. “El Señor Dios le dará el trono de David su padre, y su reino no tendrá fin”. Los invitados son muchos, porque la redención de Dios y su amor al hombre no tienen fin. La redención se plantea como un gran banquete nupcial, al que todos somos invitados. Dios tiene preparado para nosotros en su Hijo alegría sin fin, fiesta y encuentro, esperanza y futuro.

El drama se plantea cuando los invitados no acuden a la boda, no corresponden con amor al amor de quien los invita. Encuentran pretextos en circunstancias menores, que les apartan de asistir a este grandioso banquete nupcial. Unos tienen negocios, otros tierras que atender, algunos incluso han rechazado violentamente a los emisarios, porque no aceptan la invitación ni quieren que se les recuerde siquiera.

El rey no se cansa de insistir, incluso amplía el campo de invitados, a todos los cruces de caminos, a todos los que encontréis. Y la sala del banquete se llenó de invitados, no de los de primera hora, sino de aquellos que estaban descartados. La misericordia de Dios es universal. El rechazo de los primeros invitados está recordando al rechazo que Jesús ha experimentado por parte de su pueblo judío. “Vino a los suyos y los suyos no le recibieron”. Ese rechazo primero ha servido para ampliar el círculo de invitados. El rechazo a Jesús como Mesías del pueblo de Israel ha abierto de par en par las puertas a los gentiles.

Cuando la sala se llenó de invitados, el rey llamó la atención a uno que había entrado al banquete de cualquier manera. “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje nupcial?”. Esta pregunta nos da la clave de toda la parábola. No se trata sólo de una boda, que simboliza la fiesta y la felicidad a la que Dios nos llama. Y de la boda del hijo del rey, nuestro Señor Jesucristo que viene a desposarse con la humanidad.

Se trata de acudir a esta invitación con el “traje nupcial”.

No sólo con traje de fiesta, sino con el traje nupcial, con el que el novio y la novia acuden a la boda.Y es que Jesús viene a desposarse con cada uno de nosotros. No se trata de una boda ajena a nuestra existencia. Se trata de la unión más profunda que cada persona humana está llamada a tener con Jesucristo, sea cual sea su vocación y misión en la vida. El novio es Jesucristo, la novia es cada una de las almas. Si es a mí a quien se dirige el Señor, con quien quiere entablar una relación esponsal, corresponde una actitud esponsal por parte de cada uno de nosotros. Y para eso hay que acudir con traje de bodas.

Ese traje nupcial significa la gracia santificante, que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones, haciéndonos hijos de Dios, haciéndonos tempo del Espíritu Santo. Pero al mismo tiempo, ese traje nupcial significa una relación esponsal con Jesucristo, la “ayuda adecuada”,

que Dios da a cada uno de nuestros corazones humanos (cf Gn 2,18: “No es bueno que el hombre esté solo, voy a darle una ayuda adecuada”).

En el evangelio, Jesús se nos presenta muchas veces con lenguaje de bodas. En este domingo, además, nos invita a acudir al banquete con el traje nupcial. El hombre, cuando no quiere acudir, encuentra siempre pretextos y excusas. Todo está preparado para la boda. Si uno se autoexcluya no le culpe a Dios de esta exclusión. Por el contrario, recibamos la invitación con la alegría de quien va de boda, y preparemos el traje nupcial para acudir como conviene.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ADOLFO ARIZA ARIZA. Delegado Diocesano de Catequesis

DIDÁCTICA DE LA ORACIÓN CRISTIANA

La oración y la dirección espiritual

El punto de partida es una afirmación de San Juan Pablo II en su carta al comienzo del Tercer Milenio: “Hace falta, pues, que la educación en la oración se convierta de alguna manera en un punto determinante de toda programación pastoral […] Se equivoca quien piense que el común de los cristianos se puede conformar con una oración superficial, incapaz de llenar su vida” (NMI 34). Ahora bien, ¿qué aporta la dirección espiritual en esta tan vital educación en la oración?

Para responder tal vez conviene comenzar por preguntarse qué entendemos exactamente por dirección espiritual. En un pasaje de las conversaciones entre Pablo VI y el filósofo francés Jean Guitton el Papa expresa en los siguientes términos cómo entiende, en su esencia, el papel del sacerdote como director espiritual: “No se trata de que el sacerdote viva experiencias, en el sentido que la ciencia da a esta última palabra.

El poeta no vive experiencias, en este sentido, pero el don de la poesía le permite sentir con los hombres, captar la esencia de la experiencia sin

vivirla realmente. Pensemos en el Dante, por ejemplo. El sacerdote es el poeta más completo, ya que no sólo tiene la vocación de sentir con los demás, sino de sufrir con ellos”.

En este sentido, es vital recordar lo que ya alguien se preguntó y se respondió a sí mismo en su día: “¿Qué es ser cristiano? Tener discernimiento”. Y es que nuestra personalidad, y la vida de oración no sería ni muchísimo menos ajena a la realidad de la persona, se revela como un conglomerado de notas distintivas, con frecuencia dispersas, y en no pocas ocasiones desafinadas y mal armonizadas entre sí. En el fondo, vivir la propia vocación a la que el Señor nos llama en el seno de su Iglesia es encontrar la armonía. Una armonía que transforma ese conglomerado de notas distintivas en una pluralidad de voces e instrumentos. La vida de oración, por tanto, está llamada a constituirse en el espacio privilegiado en el que la identidad encuentra su armonía.

Las bondades para la vida de oración de una verdadera dirección espiritual pasan, por tanto, por hacer posible, en palabras del P. Luis Mendizábal, “una cura de aires, que puede superar en eficacia a todas las prescripciones farmacéuticas”. La dirección espiritual para aquel que quiere crecer en el don de la oración hace posible, también, el diagnostico claro con respecto a las principales enfermedades en las que puede caer un cristiano como serían el “pelagianismo camuflado” y el “quietismo angelista”.

A saber: “Pelagianismo que se muestra en una confianza ilimitada en la organización, en los medios modernos, en las planificaciones, con marginación de la oración […] Y quietismo angelista, que, resaltando la dependencia de Dios, se cruza de brazos, esperando todo de Dios, sin colaborar eficazmente con él” (cf. L. Mendizabal).

Finalmente, señalar, a modo de muestra, una última advertencia sobre la que la dirección espiritual pone especialmente sobre aviso en el ámbito de la oración: “La insistencia tan marcada y a veces exclusiva en los dos últimos decenios, en la dimensión comunitaria, colectiva y litúrgica de la oración, desligada de un esfuerzo análogo de catequesis y de educación a la oración personal, corre el riesgo de ahondar el foso entre oración y vida, produciendo un nuevo formalismo […] Además, si frente a la oración, más que objeciones articuladas (como las que en los años sesenta y setenta se hacían a la oración), se advierten, por parte de los cristianos mismos, indiferencia e inconsciencia hasta llegar a no percibir que la oración es absolutamente vital para la existencia cristiana, esto constituye un grave llamamiento para la calidad de la fe” (E. Bianchi).

Adolfo Ariza Ariza
Delegado Diocesano de Catequesis. Director y profesor del ISCCRR Beata Victoria Díez

Los conventos, un servicio abierto a todos

TEMA DE LA SEMANA

¿QUÉ SE “CUECE” EN LOS CONVENTOS?

Sigue siendo ésta una de las preguntas que más interés despierta en la sociedad. Sabemos que existen numerosas congregaciones de vida contemplativa, religiosas y religiosos que han consagrado su vida a la oración y al servicio a la Iglesia, pero también, al servicio de la sociedad. Su día transcurre entre rezos, labores, momentos para la vida comunitaria y misas. Sin embargo, lo que no sabemos es que hoy por hoy, gran parte de las religiosas de nuestra diócesis viven de la Providencia a causa de la pandemia que ha hecho suprimir parte de sus servicios estos meses, unos servicios que esperan retomar a partir del presente mes de octubre.

AD GENTES

ANTONIO EVANS. Delegado diocesano de Misiones

OCTUBRE MISIONERO»

Semana del testimonio misionero

En esta tercera semana del Octubre Misionero se nos invita a adquirir una formación bíblica, catequética, espiritual y teológica sobre la missio ad gentes. Pues en la llamada de Jesús a salir, están presentes los escenarios y desafíos de la misión evangelizadora a la que todos somos llamados.

El Papa Francisco en su Mensaje para el DOMUND nos urge a hacernos tres preguntas:

  • ¿Estamos listos para recibir la presencia del Espíritu Santo en nuestra vida, para escuchar la llamada a la misión, tanto en la vía del matrimonio como de la virginidad consagrada o del sacerdocio ordenado, como también en la vida ordinaria de todos los días?
  • ¿Estamos dispuestos a ser enviados a cualquier lugar para dar testimonio de nuestra fe en Dios, Padre misericordioso, para proclamar el Evangelio de salvación de Jesucristo, para compartir la vida divina del Espíritu Santo en la edificación de la Iglesia?
  • ¿Estamos prontos, como María, Madre de Jesús, para ponernos al servicio de la voluntad de Dios sin condiciones (cf. Lc 1,38)?

Esta disponibilidad interior es muy importante para poder responder a Dios:

“Aquí estoy, Señor, mándame” (cf. Is 6,8). Y todo esto no en abstracto, sino en el hoy de la Iglesia y de la historia.

Comprender lo que Dios nos está diciendo en estos tiempos de pandemia -nos dice el Papa Francisco- también se convierte en un desafío para la misión de la Iglesia. La enfermedad, el sufrimiento, el miedo, el aislamiento nos interpelan. Nos cuestiona la pobreza de los que mueren solos, de los desahuciados, de los que pierden sus empleos y salarios, de los que no tienen hogar ni comida. En este contexto, la pregunta que Dios hace: «¿A quién voy a enviar?», se renueva y espera nuestra respuesta generosa y convencida: «¡Aquí estoy, mándame!» (Is 6,8). Dios continúa buscando a quién enviar al mundo y a cada pueblo, para testimoniar su amor, su salvación del pecado y la muerte, su liberación del mal (cf. Mt 9,35-38; Lc 10,1-12).

VIVIR LA LITURGIA

Ver y oír en la liturgia

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

Necesario para todos es ver el desarrollo de los ritos y poder oír las oraciones, lecturas, plegarias y cantos. Ver y oír ya es participar.

El Misal prescribe así el lugar de los fieles en la nave de la iglesia:

“Dispónganse los lugares para los fieles con el conveniente cuidado, de tal forma que puedan participar debidamente, siguiendo con su mirada y de corazón, las sagradas celebraciones… Procúrese que los fieles no sólo puedan ver al sacerdote, al diácono y a los lectores, sino que también puedan oírlos cómodamente, empleando los instrumentos técnicos de hoy” (IGMR 311).

Referente al “oír”, se ha instalado megafonía en todos los templos que por su tamaño la requieren. Sólo es cuestión de atinar y calibrar con el volumen, ni atronador ni demasiado bajo. Los micrófonos hay que ajustarlos también a la altura del lector; deben ser discretos en tamaño y diseño, especialmente el del altar:

“dispónganse de manera discreta aquello que quizás sea necesario para amplificar la voz del sacerdote” (IGMR 306).

Respecto al “ver”, recordemos cómo los presbiterios se construyen elevados, con varios escalones, para permitir una mejor visibilidad y el ambón, como su nombre en griego significa, es un lugar elevado adonde sube el lector y el diácono para ser bien vistos y oídos por todos. Este dato de arquitectura en la historia sigue siendo orientador hoy para nosotros: el presbiterio debe estar elevado, con varios escalones, para que todos podamos ver fácilmente el desarrollo de los ritos. Es el espacio para la acción sagrada, donde sacerdote, diácono y acólitos deben moverse con comodidad y espacio, y que los fieles fácilmente puedan seguir el desarrollo de la liturgia. Cuanto más bajo sea el presbiterio, más difícilmente se podrá ver desde todas partes de la iglesia.

La altura del presbiterio debe ir en consonancia con la longitud y tamaño de todo el templo para poder ver bien el desarrollo de la liturgia. Recuerda que el presbiterio es lugar sagrado, no un escenario, y que hay que subir, elevarse, hasta Dios, una ascensión espiritual: pensemos cómo Moisés subió hasta el Horeb, o Cristo subió al monte Tabor. Subir al altar es ejercicio del alma ascendiendo hasta Dios.

Ver y oír bien en la santa Misa facilita el poder participar de veras, con comodidad, interiorizando, y sin molestias, sin que nadie ni nada nos estorbe la visión ni el sonido.

¿Sabías que...

el obispo (sólo el obispo) puede bendecir al pueblo con el Evangeliario?

Cuando finaliza la proclamación del Evangelio, el diácono (o si no lo hay, el sacerdote concelebrante) lleva el libro al obispo para que éste lo bese (o lo besa él mismo) con su breve oración secreta. En las celebraciones más solemnes, si se ve oportuno, el obispo imparte la bendición al pueblo con el Evangeliario trazando la señal de la cruz (cf. OGMR 175).

LIBRERÍA DIOCESANA

Sacerdote en nombre de Cristo

Jean Galot
Editorial Didaskalos

Como su título indica, este libro es una ayuda a considerar los problemas más fundamentales del sacerdocio a la luz de Cristo, de la mano del teólogo Jean Galot. Se trata de una vía para adentrarse en el misterio del sacerdote para determinar en qué consiste ese misterio que excede a lo humano y que es la nota distintiva de la condición sacerdotal. Estamos ante una “teología del sacerdocio”.

Desde ella se aclaran algunas cuestiones de actualidad, como el sacerdocio femenino o el tema del celibato, que han estado últimamente en el candelero mediático. El sacerdote es ante todo un “hombre de Dios” y en las páginas de esta edición se abre camino una explicación cabal de su misión en el mundo y para el mundo. Una edición que cuenta a su vez con el prólogo del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, quien asegura que en este libro encontramos “un verdadero tratado sobre el sacerdocio, que abarca las enseñanzas bíblicas, teológicas, históricas, espirituales y existenciales.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

“¡Qué importante es soñar juntos!”

“¡Qué importante es soñar juntos!”, nos dice el papa Francisco, en su encíclica “Todos hermanos”, sobre la fraternidad y la amistad social. “Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”. Podríamos decir que estas palabras le han brotado al Papa con total espontaneidad de su corazón. Toda la encíclica es un clamor, una llamada, una invitación a unir nuestras vidas, abiertos al mundo. Tomemos buena nota de “Siete llamadas importantes” del Papa.

Primera, “deseo que la semilla de san Francisco, que escuchó la voz de Dios, escuchó la voz del pobre, escuchó la voz de la naturaleza, crezca en nuestros corazones”.

Segunda, “invito a la esperanza, que nos habla de una sed, de una aspiración, de un anhelo de plenitud, de vida lograda, de un querer tocar lo grande”.

Tercera, “miremos al hombre herido”, en la parábola del samaritano. “A veces, nos sentimos como él, malheridos y tirados al lado del camino; desamparados por nuestras instituciones desarmadas y desprovistas, o dirigidas al servicio de los intereses de unos pocos, de fuera y de dentro”.

Cuarta, “es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos. Este es el verdadero camino de la paz”.

Quinta, “me permito volver a insistir que la política no debe someterse a la economía y esta no debe someterse a los dictámenes, al paradigma eficiencista de la tecnocracia”.

Sexta, “reiteradas veces he invitado a desarrollar la “cultura del encuentro”, que va más allá de las dialécticas que enfrentan. La vida es el arte del encuentro, aunque haya tanto desencuentro por la vida”.

Séptima, “para muchos cristianos, este camino de fraternidad tiene también una Madre, llamada María”.

FAMILIA DE FAMILIAS

FAMILIA SANCHEZ CASADO

«Dios es nuestra bandera y nos guía día a día»

Rafael Sánchez y Beatriz Casado, padres de dos hijos, pertenecen a la parroquia del Espíritu Santo de Posadilla

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

Nuestros pilares son fundamentalmente el diálogo y el respeto de cada uno de los miembros de la familia, teniendo como pilar fundamental el amor a Dios que es nuestra bandera y el que nos guía día a día para ir sorteando los distintos obstáculos que van apareciendo en la vida diaria.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

La educación de los hijos no es tarea fácil y mucho más en los tiempos en que vivimos, debemos de ser firmes en nuestras convicciones  para tratar de marcarles el camino a seguir, que es siempre el que nosotros creemos mejor para ellos, no sin dejarles que a veces también se equivoquen, pues de los errores también se aprende.

Sobre todo en casa tratamos de enseñarles a respetar a los demás, valor que en este tiempo por desgracia se está

perdiendo, vivimos en una sociedad donde nos falta tiempo para dedicar a las cosas importantes y tratamos de suplirlas ofreciendo a nuestros hijos bienes materiales para compensar esa falta de dedicación o para que nos faciliten la convivencia y eso es algo que debemos frenar a toda costa para que el día de mañana nuestros hijos sean personas con fuertes valores, para ellos en todo momento debemos ser ayudados por el Colegio que hemos elegido para ellos y en el que pasan mucho tiempo y que también es un referente para su educación.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

Nosotros pensamos que el mejor instrumento es nuestro propio ejemplo, nuestros hijos ven que nuestra prioridad es el respeto y la tolerancia, rezamos juntos a diario dando gracias a Dios por todo lo bueno que pone en nuestro camino. Nuestros hijos ahora mismo son tan pequeños que tratan de imitarnos y tenemos que transmitirles nuestra fe en Dios y marcarles el camino hacia su “Casa”, la Iglesia.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

Tratamos de hacerlo de forma divertida para que lo entiendan, intentamos ponernos a su nivel, le contamos la vida de Jesús a modo de cuento para que puedan quedarse con su esencia, cantamos canciones religiosas, muchas de ellas ya se las enseñan en el Colegio y antes de dormir, rezamos juntos al Niño Jesús, pidiendo por la familia, por las personas necesitadas y sobre todo por la salud del mundo. Intentamos llevarlos a misa de los niños, pero aún nos cuesta poder escucharla completa, son muy pequeños y se cansan, aunque poco a poco lo iremos consiguiendo.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Pertenecemos a la parroquia del Espíritu Santo de Posadilla, aunque como vivimos en Córdoba participamos sobre todo de las Eucaristías de San Cayetano, que es la Iglesia a la que pertenece el Colegió de nuestros hijos. Además intentamos acudir a los cultos de la Hermandad a la que pertenece nuestro hijo Rafa, “El Huerto”, en la Parroquia de San Francisco.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Nuestra aportación se reduce sobre todo al ámbito familiar, tratamos de educar a nuestros hijos en la fe, en el amor a Dios y al prójimo, igual que hicieron nuestros padres con nosotros. Cuando crezcan un poquito más, intentaremos colaborar con más ahínco participando en convivencias y catequesis para compartir con otras familias los valores de nuestra fe.

Fecha y lugar del matrimonio

25 de mayo de 2013

Número de hijos y edades

2 hijos, Rafa que cumple 6 años el 15 de octubre y Beatriz que cumplió 1 año el 2 de julio.

Un momento de vuestra historia familiar

son muchos pero quizás el más importe ha sido el nacimiento de nuestros hijos.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre

es habitual que compartamos todo, pero a nuestros hijos les encanta nuestras salidas al parque y los juegos en casa.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día

tratamos de pasar el mayor tiempo posible juntos, todo lo que nos permite nuestro trabajo, aunque cada día le dedicamos un ratito a hablar con el Niño Jesús para contarle como ha sido nuestro día.

Qué lugar ocupan los abuelos en casa

Los abuelos son un pilar muy importante en nuestra familia, nos ayudan a cuidar de nuestros hijos cada día, desde que nacieron, y hasta que comienzan su vida escolar, sin ellos no sabríamos vivir.

¿Rezáis por algún sacerdote?

Rezamos en general por el Seminario y por los sacerdotes con los que hemos compartido algún momento de nuestras vidas.