NÚMERO 713 • 25 DE OCTUBRE DE 2020

XXV PEREGRINACIÓN DIOCESANA DE JÓVENES

Guadalupe 2020
El Amor te encuentra

ENTREVISTA A ANTONIO NAVARRO, SACERDOTE DE CÓRDOBA EXPERTO EN ISLAM

APUNTES

Visita las obras del Palacio Episcopal

Monseñor Demetrio Fernández visitó el pasado viernes las obras del centro de recepción de visitantes de la Mezquita Catedral acompañado por miembros del Consejo Episcopal para ver cómo sigue su curso este proyecto que tiene previsto culminar en el mes de diciembre.

Parroquia de los Remedios de Cabra
Parroquia de la Asunción de La Rambla

Confirmaciones en la Diócesis

Parroquia de la Inmaculada Concepción de La Carlota
Abierta la iglesia de San Agustín todas las mañanas

La Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias ha modificado el horario de apertura de la iglesia de San Agustín debido a la gran afluencia de público que la ha visitado durante la fiesta de los Patios. A partir de ahora el horario será, respetando el de misa, de lunes a viernes de 11:00 a 13:00 horas.

III Curso de experto en causas para la declaración de nulidad matrimonial

La diócesis de Córdoba ha organizado la tercera edición de este curso patrocinado por la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Eclesiástica San Dámaso. Se impartirá en el ISCCRR “Beata Victoria Díez” lunes alternos cada quince días, de 10:00 a 13:30 horas, a partir del 26 de octubre.

VOZ DEL PASTOR

Diez años en Picota (Moyobamba-Perú)

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Picota es una parroquia de la selva peruana, una prolongación de la diócesis de Córdoba. Tiene una extensión geográfica de 2.172 km2 y una población de 46.000 habitantes diseminados en pequeños núcleos urbanos. Los caminos son precarios y hace diez años estaba todo por hacer. Hoy la realidad es muy distinta, gracias a la presencia de sacerdotes, religiosas y laicos de la diócesis de Córdoba.

El 17 de octubre de 2010 acompañé a los dos primeros sacerdotes diocesanos de Córdoba, que se ofrecieron voluntarios para ir a Picota, tras un convenio entre ambos obispos. En la celebración de la Eucaristía de ese domingo, los files estaban locos de contentos al recibir a estos dos sacerdotes. Nunca antes había habido sacerdote estable en ese lugar, salvo algunos meses provisionales. Y había personas en la Misa que lloraban y lloraban, en medio de los cantos y las alabanzas comunitarias. Al acabar la Misa, ya en la plaza, pregunté por qué lloraban tanto. Y me respondieron: -Padre, llevamos años y años pidiéndole a Dios que nos envíe un padrecito,

y Dios ha sido muy generoso, porque nos ha mandado dos. Para ellos, la presencia estable del sacerdote era lo más grande que podía sucederles.

Y así ha sido. Porque con la presencia de dos sacerdotes estables, que han ido sucediéndose hasta seis personas distintas en estos diez años, les han venido todos los demás bienes, que hoy pueden constatarse en aquel lugar tan cordobés. Vinieron pronto otras dos comunidades de religiosas, muy vinculadas a Córdoba: las Salesianas del Sagrado Corazón y las Obreras del Sagrado Corazón, que realizan una labor admirable de evangelización. Se levantó el santuario de la Virgen del Soterraño en Shamboyacu, al que acuden cada año cientos de jóvenes en una peregrinación parecida a la nuestra de Guadalupe. Se ha construido el Hogar “Virgen de Araceli” para niñas, el comedor Sagrado Corazón” y el botiquín “Virgen de la Compasión”. Además de varias decenas de capillas, en los distintos poblados diseminados por la selva.

Al visitar el lugar, al que he acudido en visita tres veces, es muy notable el cambio visible producido por la presencia de la diócesis de Córdoba, pilotada por los dos sacerdotes misioneros permanentes y por las religiosas allí presentes. Han acudido grupos de seminarista, grupos de seglares en distintos campañas misioneras, grupos de médicos. La diócesis de Córdoba se ha volcado con Picota, y allí están los frutos. Todos los fieles de la diócesis, todos los sacerdotes, todas las parroquias han aportado con generosidad su limosna para que el evangelio sea extendido en una parroquia que cuenta con 130 animadores para los 110 núcleos parroquiales diseminados. Estos animadores nativos son la joya de la corona.

Por todo ello queremos dar a Dios un inmenso “gracias”. Os convoco a todos a la Misa del próximo domingo 25 de octubre, todavía en el mes misionero, a las 12 en la Catedral de Córdoba, que será transmitida por 13TV. Seguidlo en directo o en diferido, para dar gracias a Dios por todo lo que nos ha concedido hacer en estos diez años. Y continuad orando y ofreciendo vuestras limosnas

para que el evangelio crezca y arraigue en aquellas tierras peruanas. Córdoba es una diócesis misionera y debe continuar así.

Quiero agradecer especialmente su labor pastoral a D. Juan Ropero y D. Francisco Granados, los pioneros de esta experiencia misionera. A ellos les han seguido D. Leopoldo Rivero y D. Francisco Delgado. Y actualmente están allí y nos representan a todos D. Rafael Prados y D. Antonio Reyes, que acaba de llegar. Quiero agradecer a las Hermanas que allí gastan su vida haciendo presente la maternidad de la Iglesia. Quiero agradecer al Cabildo de la Catedral de Córdoba, que ha sido especialmente generoso con esta misión diocesana, y a muchas parroquias que han hecho colectas especiales para afrontar los múltiples proyectos que se han realizado. A toda la diócesis de Córdoba, a la que el obispo Mons. Rafael Escudero acaba de dirigirse con muestras de gratitud. “El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres”. Cuando hacemos el bien a los demás, nos hacemos bien a nosotros mismos y nos sentimos contentos. Sigamos por este camino.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ADOLFO ARIZA ARIZA. Delegado Diocesano de Catequesis

DIDÁCTICA DE LA ORACIÓN CRISTIANA

Las objeciones a la oración

La oración es también combate y un combate en el que con facilidad se percibe que “se ora como se vive, porque se vive como se ora” (CCE 2725). Además, este mismo combate, que es no sino un aspecto del “combate espiritual” que implica la vida cristiana, ayuda a descubrir “el placer espiritual gratuito” y “la belleza moral” que acompaña a la “práctica del bien” ya que “la verdad entraña el gozo y el esplendor de la belleza espiritual” (CCE 2500). Ahora bien, ¿a qué hay que hacer frente en el combate de la oración?

En primer lugar un combate frente a conceptos erróneos sobre la oración. El abanico de posibilidades, en este sentido, es relativamente amplio: una oración entendida como mero “esfuerzo de concentración para llegar a un vacío mental”; la reducción de la oración a actitudes y palabras rituales; una consideración de la oración como mera pérdida de tiempo frente a tantas

cosas que hacer; el desaliento a las primeras de cambio que ignora el papel del Espíritu Santo como el verdadero maestro de la oración (cf. CCE 2726).

En segundo lugar un combate frente a las “mentalidades de este mundo” que consideran como únicamente verdadero lo verificable por la razón o lo que produce un rendimiento inmediato y palpable. O también, incluso, por reacción contra el activismo, una oración entendida como posibilidad de huída de este mundo (cf. CCE 2727). En este último sentido, el magisterio del Papa Francisco ha sido especialmente nítido, en Gaudete et Exsultate, recogiendo una cita del filósofo Zubiri: “A veces tenemos la tentación de relegar la entrega pastoral o el compromiso en el mundo a un lugar secundario, como si fueran ‘distracciones’ en el camino de la santificación y de la paz interior. Se olvida que ‘no es que la vida tenga una misión, sino que es misión’” (27).

En tercer lugar el combate de la oración ha de hacer frente a los “fracasos en la oración”. Un elemental diagnóstico sugiere los siguientes rasgos: desaliento ante la sequedad, la tristeza producida por la falta de generosidad, la decepción por una oración no escuchada según nuestra

propia voluntad, la herida en un orgullo herido a consecuencia de la propia indignidad y la alergia a la gratuidad de la oración (cf. CCE 2728).

Hay genuina didáctica de la oración si se acompaña en el arte de aprender a discernir estas objeciones para así poder hacerles frente. Tal y como enseña el Papa Francisco “el discernimiento no solo es necesario en momentos extraordinarios, o cuando hay que resolver problemas graves, o cuando hay que tomar una decisión crucial. […] Nos hace falta siempre, para estar dispuestos a reconocer los tiempos de Dios y de su gracia, para no desperdiciar las inspiraciones del Señor, para no dejar pasar su invitación a crecer. Muchas veces esto se juega en lo pequeño, en lo que parece irrelevante, porque la magnanimidad se muestra en lo simple y cotidiano” (Gaudete et Exsultate, 169).

Adolfo Ariza Ariza
Delegado Diocesano de Catequesis. Director y profesor del ISCCRR Beata Victoria Díez

XXV PEREGRINACIÓN DIOCESANA DE JÓVENES

Guadalupe 2020

el Amor te encuentra

TEMA DE LA SEMANA

El XXV Aniversario del camino de Guadalupe no se detuvo por la pandemia y, en medio de restricciones y medidas de seguridad cumplidas, un grupo de sesenta jóvenes se hicieron al camino tras la misa de envío de la Catedral, presidida por el Obispo de Córdoba. Ha sido una peregrinación distinta en su forma pero igualmente intensa en la convivencia, en la oración y en la celebración de la eucaristía. Este cuarto de siglo ha trazado un camino de afectos y fervor de los jóvenes cordobeses a la Virgen y, con su llegada a la basílica de Guadalupe, demostraron comunión eclesial.

VIVIR LA LITURGIA

Aleluya y no un canto cualquiera

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

Antes del Evangelio, como canto procesional con el Evangeliario, y estando
todos de pie, se entona el canto “Aleluya”.

Consiste en que el coro y fieles entonan “Aleluya”, repitiendo varias veces sólo esa bendita palabra: “Aleluya”. Luego todo el coro, o un cantor, entonan el versículo breve que propone el Leccionario, normalmente tomado del Evangelio que se va a leer, y todos cantan y responden “Aleluya”, repetido también varias veces, es decir, la palabra “Aleluya” sin más, cantada varias veces con gozo del alma. No se trata de entonar cualquier canto con letras y estribillo, ni paráfrasis del Aleluya, ni un “canto antes del Evangelio” que mencione la palabra “Aleluya”.

La descripción es clara en las normas litúrgicas:

“Después de la lectura, que precede inmediatamente al Evangelio, se canta el Aleluya u otro canto determinado por las rúbricas, según lo pida el tiempo litúrgico. Esta aclamación constituye por sí misma un rito, o bien un acto, por el que la asamblea de los fieles acoge y saluda al Señor, quien le hablará en el Evangelio, y en la cual profesa su fe con el canto.

Se canta estando todos de pie, iniciándolo los cantores o el cantor, y si fuere necesario, se repite, pero el versículo es cantado por los cantores o por un cantor” (IGMR 62).

“El Aleluya y el versículo antes del Evangelio deben ser cantados, estando todos de pie, pero de manera que lo cante unánimemente todo el pueblo, y no sólo el cantor o el coro que lo empiezan” (OLM 23).

El canto del Aleluya debe durar el tiempo necesario, ni más ni menos, del rito: imponer incienso, bendición al diácono, procesión con cirios e incienso hasta el ambón; el órgano con sus sones acompañará la procesión si se termina antes el Aleluya. Tampoco el Aleluya debe prolongarse cuando ya el diácono está en el ambón esperando para poder empezar a leer.

En Cuaresma, en lugar del Aleluya, se entona una aclamación a Cristo; el Leccionario en Cuaresma ofrece también el versículo antes del Evangelio. Hallamos varias melodías para el “Aleluya” y su versículo en el Cantoral Litúrgico Nacional (que debe ser un referente para los coros en las parroquias) y en el apéndice del “Libro del salmista”; asimismo, distintas aclamaciones para Cuaresma: “Honor y gloria a ti, Rey de la gloria, oh Cristo”, “Gloria y honor a ti, Señor Jesús”, etc.

¿Sabías que...

Tengamos presente que sólo debe haber una única cruz en el altar.

«La cruz, con la imagen de Cristo crucificado, si se lleva en procesión, puede colocarse junto al altar, para que sea la cruz del altar, que debe ser única; de otro modo, se coloca en un lugar digno; los candeleros se colocan sobre el altar o junto a él; conviene depositar el Evangeliario sobre el altar” (OGMR 122).

LIBRERÍA DIOCESANA

Páginas de piedra

María José Muñoz López
Ediciones Mensajero

María José Muñoz López no solo nos hace un elenco de las catedrales de España, sino que nos muestra mil años en los que la arquitectura de nuestros principales edificios religiosos nos habla de la historia de España y de la Iglesia universal.

Esta lectura de las catedrales españolas comienza reflexionando sobre “la identidad de la catedral”. Las catedrales están entre las creaciones más singulares de la civilización. Por sus recintos, transitan multitudes de toda condición y credo, fascinadas con el espectáculo de su autenticidad. La clave reside en descubrir que no se trata de una preciosa reliquia del pasado, sino de un templo vivo, un lugar sagrado abierto al mundo entero.

El libro contiene dos capítulos más en los que se propone al lector un conocimiento de los elementos arquitectónicos a través de la historia, del arte y del Plan Nacional de Catedrales, para reconocer y experimentar así la riqueza artística y espiritual de las catedrales españolas.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

Centenario del beato Lolo

A primeros del pasado mes de septiembre, el obispo de Jaén, monseñor Amadeo Rodriguez, presidió la apertura del Centenario del nacimiento Manuel Lozano Garrido, el beato Lolo, el santo que vivió las bienaventuranzas con el más fino espiritu. Lolo fue el primer periodista andaluz que subió a los altares. Su infancia no fue fácil, ni su juventud. Cuando estaba esbozando sus sueños, le llegó la enfermedad. Una enfermedad degenerativa y paralizante a la que acompañaba un insufrible dolor. Su grandeza fue encontrar en el dolor su cruz y llenarla de flores, de sonrisas, de Cristo. El beato Lolo supo florecer allá donde Dios lo puso. Su don, el de su magistral pluma cargada de Evangelio, tambien estuvo siempre puesta al servicio de la Iglesia.

Sin salir de su pequeña habitación, de un pequeño piso de Linares, supo llegar al mundo, supo conocer su tiempo, supo hacer propios los problemas de su alrededor. Con la mirada en el cielo, a muchos dio consejo, a muchos acompañó y a muchos transmitió la alegría de vivir, de saberse amado por Dios, en medio de sus dolores y sufrimientos.

Lolo escribió páginas bellísimas. De su programa de vida, decía: “Por la mañana desayunarás con el buen pan de Dios, y después, enriquecido por su milagro, distribuirás tú los panes y los peces de tu corazón”. Hermoso lema de vida: “Vivir recibiendo de Dios, para dar amor de Dios a los demás”. Lolo encontró en la escritura y en el periodismo un cauce de expresión y de comunicación de lo que vivía y sentía y de lo que podía ofrecer a los demás. Para Lolo, “el periodista es como la fuente del pueblo, que brota y apaga la sed día y noche, dando a todos frescura, optimismo, amor, esperanza y siempre una sonrisa”.

FAMILIA DE FAMILIAS

FAMILIA ARIZA NOTARIO

«La Esperanza y la Alegría son virtudes que diferencian a las familias cristianas»

Manuel Ariza y Esperanza Notario, padres de dos hijos, pertenecen a la parroquia de La Esperanza y a San Nicolás

¿Cuáles son los pilares de vuestra convivencia familiar?

Respetarnos, escucharnos con actitud positiva, compartir lo que nos pasa, darnos sitio unos a otros, y demostrarnos lo que nos queremos.

¿Qué resulta más complicado en la educación de los hijos en este momento social?

Los padres somos padres y no amigos de nuestros hijos. Los padres o madres debemos ser referentes y ejemplo para ellos. Nuestros hijos tienen influencias que antes no teníamos, están abiertos al mundo con todo lo bueno y lo malo que eso supone. Hemos tratado de reforzar en casa los valores sociales y virtudes cristianas que en la sociedad actual se están perdiendo: esfuerzo, compromiso, tolerancia, caridad. También hemos intentado mantenerlos en un “ambiente seguro”, que estén rodeados de amigos que compartan sus valores y su Fe. A determinadas edades no les podemos pedir que luchen con el mundo, solo prepararlos para que lo hagan cuando sean mayores.

¿Qué instrumentos tiene la familia de hoy para manifestarse cristiana?

Acudir a los Sacramentos, dar testimonio desde nuestro sitio en la sociedad, sin complejos, comprometiéndonos

con las necesidades de los demás. Si esto se consigue, las familias cristianas tan atacadas hoy en día podemos dar la mejor catequesis a la sociedad. La Esperanza y la Alegría son virtudes que diferencian a las familias cristianas, especialmente en momentos como los que estamos viviendo. Nosotros las tenemos muy presentes, además como advocación de La Virgen.

La transmisión de la fe a los hijos es un reto para todos, ¿cómo lo hacéis vosotros?

De manera natural. Desde pequeños ellos han vivido nuestra casa como un hogar cristiano: les enseñamos a rezar, bendecimos la mesa, los hemos acercado a los Sacramentos, El Señor y la Virgen tienen un lugar central en nuestras vidas. Hemos aprovechado todo lo que

celebramos para explicarles su verdadero sentido: Navidad, Cuaresma, Semana Santa, Corpus Christi, el día de los Santos, peregrinaciones, romerías… Lo hemos hecho al mismo ritmo de su desarrollo y acompañados de amigos y familias con las que han crecido juntos. Así ha sido todo mucho más fácil.

Tratamos de estar atentos a actividades formativas o de orientación a matrimonios y padres, que siempre son una ayuda, y de las que se aprende mucho.

¿Cuál es vuestra parroquia?, habladnos de vuestra vida en comunidad.

Pertenecemos a la Parroquia de la Esperanza donde solemos acudir semanalmente, y hemos participado de actividades que ésta organiza. Sin embargo, nuestra comunidad está en la Parroquia de San Nicolás. Somos miembros activos de la Hermandad de la Sentencia, y en ella vivimos nuestra Fe, participando activamente en todo lo que se necesita. En San Nicolás nos casamos, se bautizaron nuestros hijos y celebraron su primera Comunión. Participamos de la vida de la Hermandad todo el año, asistiendo a los cultos, y las convocatorias formativas, ayudando en la preparación y montaje, turnos de Belén.

Además formamos parte de un grupo de matrimonios, amigos, con los que crecemos en nuestra formación y caminamos juntos.

¿Cómo imagináis la Iglesia del futuro?

Nuestra pequeña aportación a la Iglesia es fundamentalmente a través de la Hermandad. Desde ella nos sentimos parte de la Iglesia de Córdoba. Nuestro hijo Manuel además colabora como monaguillo en nuestra Parroquia de la Esperanza, en la de San Nicolás y en su colegio.

Fecha y lugar del matrimonio

5/07/2002, Parroquia de San Nicolás de la Villa, Córdoba.

Número de hijos y edades

Manuel 17 años y Macarena 15 años.

Un momento de vuestra historia familiar

Nuestra boda, los nacimientos de nuestros hijos, su primera Comunión, y acoger la discapacidad de nuestro hijo con mucha ayuda del Señor.

Una actividad que comparte la familia en su tiempo libre

Somos una familia cofrade, y disfrutamos mucho de esas vivencias. Además, los fines de semana nos gusta ver una película juntos. El año pasado hicimos el Camino de Santiago en familia y con amigos. Fue una experiencia preciosa.

Qué cosas no dejáis de hacer juntos cada día

Cenamos juntos cada noche, y aprovechamos más el fin de semana

Qué lugar ocupan los abuelos en casa

Ocupan un lugar fundamental. Son un ejemplo importantísimo para nosotros y una fuente de experiencia enorme. Tienen mucha presencia en nuestra casa. Los niños quieren mucho a sus abuelos y están muy pendientes de ellos.

¿Rezáis por algún sacerdote?

Tenemos la suerte inmensa de tener muchos sacerdotes muy cercanos, D. Juan José Romero, D. Antonio Evans, D. Leopoldo Rivero, D. Pablo Garzón, han estado muy cerca de nosotros y eso es una bendición.