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NÚMERO 725 • 17 DE ENERO DE 2021

Testamento Vital

para anticipar libertad y dignidad

MIGUEL HIDALGO | "EL SEÑOR NOS QUIERE A TIEMPO COMPLETO"

APUNTES

Vacuna anti Covid en la Casa Sacerdotal

Los residentes de la Casa Sacerdotal han recibido este lunes la primera dosis de la vacuna para combatir el Covid-19 como grupo de riesgo. El Obispo ha sido uno de los residentes vacunados.

Presentado el cartel de la Virgen de Luna de Pozoblanco

La cofradía de la Virgen de Luna de Pozoblanco ha presentado el cartel de las fiestas de la patrona de la localidad, obra de Rosario Muñoz Dueñas, en la parroquia de Santa Catalina. Una obra alegre para anunciar también que la patrona estará a partir del 7 de febrero en la mencionada parroquia.

Misa por el eterno descanso del Padre Mendizábal

El Obispo oficiará el sábado, 16 de enero, una misa por el eterno descanso del Padre Luis María Mendizábal, fundador de las Hermanas de la Fraternidad Reparadora. Será en la parroquia Ntra. Sra. del Carmen de Zamoranos, a las 18:30 horas.

VOZ DEL PASTOR

El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

En mis visitas pastorales por toda la diócesis, me reúno con adultos y jóvenes, con grupos establecidos o personas individuales, visito los colegios e institutos, llego al trato personal cercano  y confidente. Y en varias ocasiones surgen preguntas acerca de la sexualidad humana, acerca de su sentido y del uso o abuso que las personas hacen. Es un tema que va rodeado de cierto pudor, como protegiendo algo que pertenece a la intimidad de la persona y no debe exhibirse públicamente. Sobre todo los jóvenes, me han hecho preguntas de todo tipo en este campo, y he intentado responder a todas ellas sin ninguna censura por mi parte. Los cristianos afrontamos estos temas sin rehuirlos, aunque sabemos que nuestra propuesta es contracultural en la sociedad de nuestro tiempo.

También era contracultural en tiempos de apóstol san Pablo, que en este domingo nos dice abiertamente: “El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor… ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo?… Huid de la fornicación… ¿O es que no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo?… Por tanto, glorificad a Dios con vuestro cuerpo” (1Co 6,13s).

El misterio de la encarnación proyecta una luz nueva sobre nuestro cuerpo humano, al que considera miembro de Cristo, templo del Espíritu Santo. Hemos de glorificar a Dios también con nuestro cuerpo. La sexualidad humana se vive en esta perspectiva y adquiere toda su nobleza y dignidad.

A este propósito, el Papa san Juan Pablo II dio unas catequesis preciosas sobre el significado esponsal del cuerpo humano, llamadas Teología del cuerpo. Son 129 catequesis de miércoles, impartidas de 1979 a 1984, y que han supuesto un enriquecimiento del significado de la sexualidad humana, iluminada con la luz del Verbo encarnado. La sexualidad no es toda la persona, pero ciertamente la sexualidad es un microcrosmos de la persona, donde se refleja la psicodinámica de la persona y sus relaciones afectivas, que pueden perfeccionarle o destruirle. La luz de Cristo ilumina el misterio del hombre y le hace entender que su sexualidad está hecha para ser expresión de la donación de sí mismo, del amor verdadero. Y que la fornicación, por el contrario, es la búsqueda egoísta de sí mismo y del placer sexual a cualquier precio. También hasta este campo de la persona llega la luz de Navidad.

El evangelio de este domingo propone a los primeros discípulos el seguimiento corporal, cercano de Jesús. -Maestro, ¿dónde vives?, le preguntaron. -Venid y lo veréis, respondió Jesús. Entonces fueron, vieron donde vivía y se quedaron con él aquel día. Toda vocación cristiana consiste en el seguimiento de Jesús, en el seguimiento incluso corporal. Este seguimiento se bifurca en la vocación a la vida consagrada y en la vocación al matrimonio, alternativamente, es decir, uno puede ser llamado a seguir a Jesús entregándose a él para vivir como vivió él (en virginidad, pobreza y obediencia) o para seguirle en el camino del matrimonio. En uno y en otro caso, el cuerpo es para el Señor, el cuerpo es templo del Espíritu Santo.

Cuando en la juventud se plantea qué camino elegir, en ambas situaciones se trata de seguir al Señor en cuerpo y alma. No valdría elegir el camino del matrimonio sin esta perspectiva, para dejarse llevar del gusto del momento, dando rienda suelta a las pasiones de la carne. Ese matrimonio no dura dos días, o dura lo que dura la flor del heno, que hoy es y mañana se marchita, porque dos egoísmos asociados se rompen a la primera de cambio.

Un matrimonio bien fundado tiene que constituirse sobre una madurez humana afectivo-sexual de él y de ella, en un camino progresivo de donación corporal como expresión de la donación de la persona, que está dispuesta a sacrificarse por la persona amada. Y cunado Jesús toca el corazón para hacerlo todo de él, llamando a la vida consagrada o al sacerdocio, no debe olvidarse que la sexualidad humana debe integrarse en ese amor de totalidad. También el célibe ha de aprender que el cuerpo es para el Señor, porque es templo del Espíritu Santo.

Jesús llama a su seguimiento, y para eso es necesario madurar en la afectividad-sexualidad, porque el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ROSA MARÍA QUERO PÉREZ. Animadora Laudato si´ del Movimiento Católico Mundial por el Clima

El desafío educativo ante la crisis ecológica

Educar en el cuidado de la Casa Común

La Encíclica Laudato si´ es una llamada urgente a la acción, para hacer frente a la crisis socioambiental que estamos padeciendo en la actualidad. El Papa Francisco lanza un mensaje a toda persona de buena voluntad invitando a cuidar de nuestra casa común, que es como denomina al planeta Tierra y fiel al mandato de Gaudium et Spes, analiza los signos de los tiempos.

Utiliza el concepto “casa común” como algo que supera el debate ecológico y nos hace caer en la cuenta de los lazos que nos unen como hermanos y la relación con otras criaturas. Es la fraternidad universal de la que habla Francisco (cf. LS 228).

Esta forma de relacionarnos en nuestra casa común implica la justicia entre generaciones, es decir, la “opción preferencial por los pobres”, la justicia con las generaciones futuras y la justicia con el resto de especies que habitan el planeta. En definitiva, Laudato si´ amplía el concepto de solidaridad de otras encíclicas sociales, apelando a la justicia y a tomar “dolorosa conciencia” (LS 19) para poder “salir de la espiral de autodestrucción en la que nos estamos sumergiendo” (LS 163).

Y cuando habla del “cuidado” lo hace para contrarrestar la “cultura del descarte” que impregna nuestra sociedad, tanto en lo que se refiere a las cosas como a los seres humanos. Si todos practicamos pequeños gestos de cuidado, de amor y de paz podremos construir un mundo mejor, comprometidos con el bien común, lo que generará estrategias que alienten la “cultura del cuidado”, en el ámbito político, económico y cultural. Esta dinámica genera una espiritualidad que se transforma en caridad (cf. LS 231).

En conclusión, la cultura del cuidado de la casa común debe provocar cambios en las macroestructuras, para que la ética ecológica adquiera su sentido más profundo y pueda generar una pedagogía que ayude a crecer en solidaridad, responsabilidad y cuidado, todo ello, basado en la compasión (cf. LS 210).

Los católicos estamos llamados a un compromiso activo mediante pequeñas acciones que partan del corazón, cambien nuestros estilos de vida y den lugar a un cambio de paradigma en la esfera pública.

Durante este nuevo año que comenzamos, tendremos la oportunidad de reflexionar y actuar en fechas tan señaladas como la Semana Laudato Si´ en mayo, o el Tiempo de la Creación durante el mes de septiembre. Que sepamos con nuestras acciones, sean grandes o pequeñas, dar verdadero testimonio de nuestra Fe.

Testamento Vital

para anticipar libertad y dignidad

TEMA DE LA SEMANA

El tiempo ha probado que la mentalidad claramente eutanásica de algunas asociaciones ha cristalizado en la ley de regulación de la eutanasia a la que hay que poner límites. Su aplicación cuando no se puede manifestar el consentimiento informado de una persona gravemente enferma no debe menospreciar la libertad y la dignidad de la persona.  Los Obispos Españoles se han pronunciado a través de la Subcomisión Episcopal de Familia y Defensa de la Vida para “evitar abusos en la aplicación”. La CEE promueve el testamento vital como instrumento jurídico válido ante la más que probable aprobación definitiva del texto apoyado en el congreso tras los apoyos recabados por el PSOE.

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VIVIR LA LITURGIA

Posturas corporales en la Misa: estar sentados

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

Estar sentados es otro modo de participar activamente en la liturgia y expresión de nuestro interior orante. Permite recogernos mejor y disponernos para una escucha atenta. Favorece el silencio.

Los fieles en la liturgia están sentados para orar, meditar en silencio o escuchar las lecturas bíblicas y la homilía.

Dice el Misal: “Estarán sentados mientras se proclaman las lecturas antes del Evangelio y el salmo responsorial; durante la homilía y mientras se hace la preparación de los dones para el ofertorio; también, según las circunstancias, mientras se guarda el sagrado silencio después de la Comunión” (IGMR 43).

En la Liturgia de las Horas, todos estarán sentados durante la salmodia, durante las lecturas y la homilía. En las demás celebraciones sacramentales, permanecerán los fieles sentados durante los escrutinios o interrogatorios (Profesión solemne, Ordenación, matrimonio).

Sentados escuchamos las lecturas de la Escritura. La Palabra de Dios debe ser acogida con fe y docilidad, en clima orante: “La liturgia de la palabra debe celebrarse de tal manera, que favorezca la meditación” (OLM 28); sin duda, estar sentados es lo más conveniente para esta interiorización.

Sobre los asientos de los fieles, “es conveniente que… dispongan habitualmente de bancas o de sillas. Sin embargo, debe reprobarse la costumbre de reservar asientos a algunas personas particulares. En todo caso, dispónganse de tal manera las bancas o asientos… que los fieles puedan asumir con facilidad las posturas corporales exigidas por las diversas partes de la celebración y puedan acercarse expeditamente a recibir la Comunión” (IGMR 311), es decir, con reclinatorio para poder arrodillarse en la consagración y espacio y amplitud para poder salir a comulgar sin molestar a los demás.

El obispo o sacerdote reproducirá a Cristo Maestro, sentado en medio de sus hermanos. La sede del sacerdote -¡más aún la cátedra del Obispo!- posee un valor simbólico: es el signo del mismo Cristo-Cabeza; debe tener su relieve, destacada, algo elevada. Además es única (no tres sillones iguales y juntos). “La sede (cátedra) del obispo o del sacerdote debe significar su oficio de presidente de la asamblea y director de la oración” (Catecismo, 1184).

En la sede, el sacerdote preside el rito de entrada y postcomunión, y también puede, y es más significativo, realizar la homilía, sentado o de pie: “El sacerdote celebrante dice la homilía desde la sede, de pie o sentado, o desde el ambón” (OLM 26).

En las celebraciones sacramentales, todos estarán de pie en el rito sacramental (consentimiento matrimonial, imposición de manos, unción del altar, etc.) y durante la plegaria solemne (plegaria de ordenación, dedicación de iglesias, etc.).

¿Sabías que...

el silencio forma parte de la Misa?

El silencio sagrado forma parte de la celebración eucarística y ha de guardarse. La naturaleza de éste depende del momento en que se observa. Así, en el acto penitencial y después de la invitación a orar, los presentes se recogen en su interior; al terminar la lectura o la homilía, meditan brevemente sobre lo que han oído y después de la comunión, alaban a Dios en su corazón y oran (cf. OGMR 45).

LIBRERÍA DIOCESANA

Piedad y belleza

LAS TABLAS DE DEVOCIÓN DE ISABEL LA CATÓLICA

Manuel Reyes Ruiz
Editorial Nuevo Inicio • Colección Arte

“Piedad y belleza. Las tablas de devoción de Isabel La Católica” es el título del nuevo libro de la Capilla Real, publicado por la Editorial Nuevo Inicio del Arzobispado de Granada, dentro de la Colección Arte de la Serie “Monumenta Christiana Beatica”, de la Academia de la Historia de la Iglesia en Andalucía, que están constituyendo los Obispos del Sur de España y cuya sede es la Abadía del Sacromonte, en Granada.

El volumen recoge casi 200 fotografías realizadas en alta calidad de estas tablas, algunas de ellas con detalles en primer plano que amplían la visión de las tablas haciéndola más interesante y bella. Estas fotografías de las tablas van acompañadas de una ficha técnica y de textos de autores y compositores que estuvieron en contacto con la Reina, como su confesor y consejero Fray Hernando de Talavera. También se incluyen textos bíblicos que tienen relación con lo que representa la tabla, ofreciendo así la dimensión histórica, artística y literaria.

El libro se estructura en cuatro partes: descripción de la devoción de la Reina y la relación entre las tablas, las imágenes y los libros devocionarios de la Sierva de Dios; descripción de las tablas y su historia; una parte más visual con las fotografías de las tablas para su contemplación; y bibliografía.

En su recorrido, comienza con el Rostro de Cristo y continúa con el camino litúrgico desde la Anunciación, la Natividad y la Pasión, hasta concluir con el gran retablo de la Resurrección del Señor.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

El esplendor de la Palabra

Recordaremos siempre el poema de Blas de Otero, titulado “En el principio”, en el que ensalza la fuerza y el valor de la palabra: “Si he perdido la vida, el tiempo, todo / lo que tiré, como un anillo al agua, / si he perdido la voz en la maleza, / me queda la palabra”. El papa Francisco, con gran acierto, instituyó “el domingo de la Palabra de Dios”, -III domingo del Tiempo Ordinario-, como “una oportunidad pastoral para revitalizar la proclamación cristiana en esta difícil coyuntura histórica”. El propio Francisco resaltó el sentido de esta celebración, “porque la gran mayoría de nuestros cristianos no conocen la Sagrada Escritura. La Biblia es el libro más difundido pero también es, quizás, el más polvoriento porque no está en nuestras manos”.

Hoy, con el protagonismo de los Medios de Comunicación Social, es inmensa la caravana de las palabras, a lo largo y a lo ancho de todos los caminos de la tierra.

  • La Palabra de Dios, revelada en el Antiguo y en el Nuevo Testamento, proclamada solemnemente en nuestras celebraciones litúrgicas, explicada con ilusión por tantos comentaristas, en los templos, en las aulas, en los libros publicados, siguiendo el guión del Año litúrgico.
  • La Palabra de los santos, todos ellos testigos de la Buena Noticia de la salvación de Dios, con su palabra, con sus obras, con su testimonio.
  • La palabra de la Iglesia, a través de su magisterio, desde el Papa, cuya voz tiene un eco universal, hasta la homilía del cura de la última aldea o los miles y miles de publicaciones religiosas que invaden todos los continentes.
  • La palabra de los pastores, obispos, párrocos, sacerdotes-, cercana siempre, puesta al alcalce del pueblo más sencillo.
  • La palabra de los monjes y monjas contemplativas, -“el silencio es su clamor”-,  desde sus claustros, oasis de paz, cada vez más presentes y al alcance de los “buscadores de Dios”.
  • La palabra de los misioneros y misioneras, allende los mares, cada vez más difícil y comprometida.
  • La palabra de los cristianos de a pie, de los “santos de la puerta de al lado”, de la “buena gente”, que vive anónimamente los “valores del Reino de Dios: Verdad, amor, justicia y libertad”.

Celebremos la Palabra y las palabras que engendra la Palabra, como semilla de eternidad y felicidad.

DIEZ AÑOS DE MISIÓN EN PICOTA

GUILLERMO PADILLA

«Toda experiencia de misión es un tiempo de gracia»

El diácono Guillermo Padilla recuerda que en Perú escuchó la llamada de Jesucristo

¿Cómo surgió la idea de realizar un tiempo de voluntariado en Picota?

En el Seminario cada dos años se organizaba un viaje a la Misión que nuestra Diócesis tiene en Picota con el objeto de conocerla y de vivir una experiencia de misión para compartir nuestra fe. Cuando en el 2017 propuso el rector la posibilidad de ir me ofrecí sin dudarlo como voluntario. ¿Qué motivo esta decisión? Ante todo valorar que fuese voluntad de Dios, pues es Él el que primero nos invita y espera nuestra respuesta. En segundo lugar, vivir una experiencia de misión es siempre un tiempo inmenso de gracia, implica salir de uno mismo para compartir la fe con otros hermanos y aunque como decía Madre Teresa de Calcuta, lo que podamos hacer sea tan sólo una gota de agua en el mar, el mar sería menos sin esa gota de agua. Y en tercer lugar, también Perú significaba mucho para mí. Providencialmente en el año 2009 y durante cuatro años consecutivos más, tuve la oportunidad de viajar de misión a Perú, a distintos lugares de la Sierra de los Andes. Fue en estos viajes de misión donde conocí realmente a Jesucristo y dónde escuché su llamada a seguirlo muy de cerca. Supusieron, por tanto, un cambio radical en mi vida, allí en Perú se gestó un nuevo Guillermo.

¿Qué recuerdas de aquella experiencia misionera?

Recuerdo con mucha emoción como, en un poblado, aquella gente humilde preparó la Iglesia con todo su cariño y esmero, con la sencillez de lo que disponían. Esa decoración esmerada era reflejo del deseo y de la emoción con que lo vivían.

Aquí tenemos tan accesible la gracia de Dios dada por los sacramentos que nos acostumbramos a ella y perdemos la capacidad de asombro ante el Misterio. También recuerdo la generosidad de aquellas personas. Hubo una vez que nos quedamos a dormir en un poblado porque no se podía volver en el mismo día. Aquellas personas sencillas nos dejaron sus propias habitaciones. Esto sólo se explica porque tienen la conciencia de recibir a Cristo en la persona del prójimo. Pero también se recuerda la dureza de la vida, una ancianita que vivía sola en una choza allí en medio de la selva, una mujer embarazada que estaba enferma y no podía trasladarse al hospital… Si, aquellas gentes no lo tienen fácil, para ellos la vida es aún mas dura, pero tienen una fe viva, tienen mas conciencia que nosotros de que Dios nos promete verdaderamente una vida eterna, y que todo el sufrimiento de la vida presente será recompensado abundantemente en el Cielo. Y sin duda, el testimonio de nuestros sacerdotes destinados en Picota: su vida de oración, su gran celo misionero, la importancia de la fraternidad y los instrumentos que son en manos de Dios para traer a Cristo del Cielo a la tierra en aquellas iglesias humildes en medio de la selva.

¿Qué te enseñó la gente que te encontraste allí?

Desde que fui por primera vez en el 2009 aquella gente sencillamente me mostró a Dios, quizás no de forma intencionada, pero sin duda en ellos con frecuencia puedes ver la fe hecha vida. Recuerdo como un día un matrimonio con sus niños caminaron casi tres horas para asistir a la celebración de la Misa o la generosidad y el desprendimiento con el que vivían, como comentábamos antes. Ante estos hechos sobran las palabras.

¿Cómo cambió tu vida al volver a tu vida cotidiana?

Poder asomarse un poco a la dureza de vida de aquellas personas ayuda a relativizar mucho los pequeños problemas de nuestra sociedad acomodada. Con frecuencia nos preocupamos de cosas sin importancia y olvidamos que Dios es providente. Pero, como decía anteriormente, toda experiencia de misión es un tiempo de gracia, y durante este viaje Dios me enseñó cosas grandes que se han quedado grabadas en mi corazón. Si tuviera que decir alguna sería saber que Dios no abandona jamás a sus hijos, especialmente a los que se muestran ante Él pequeños y pobres.