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NÚMERO 726 • 24 DE ENERO DE 2021

ALA DE BAJA EXIGENCIA
DE CÁRITAS DIOCESANA

Un paso para salir del

«sinhogarismo»

LA CRUZ DE LAS DESCALZAS, EN EL CORAZÓN DE AGUILAR DE LA FRONTERA

APUNTES

Primera conferencia de San José en Lucena

El sacerdote Ángel Cristo Arroyo fue el encargado de la primera conferencia organizada por la hermandad de San José Artesano de Lucena con motivo del año jubilar de San José. Tuvo lugar el 19 de enero, en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán, con el título “San José y la paternidad en la Patris Corde”.

Córdoba acoge un nuevo Teen Star

Enrique Aranda Aguilar y Lourdes Sánchez Álvarez junto al equipo de Teen Star España fueron los encargados de impartir nuevamente el curso de educación afectivosexual que tuvo lugar en el Colegio Trinidad de Córdoba.

Unción de enfermos en Cardeña

Un grupo de mayores y enfermos recibieron el pasado domingo el Sacramento de la Unción en la parroquia del Carmen de Cardeña.

PRIMER NÚMERO DE LA REVISTA “SAN VICENTE FERRER”

La parroquia del barrio de Cañero y Fidiana acaba de lanzar una publicación parroquial que ha llegado a los hogares de la feligresía en estos días. La revista “San Vicente Ferrer” ha visto la luz con el objetivo de contar la vida de la comunidad parroquial. Es totalmente gratuita y se realizará dos publicaciones al año.

Domingo de la Palabra de Dios

Este domingo celebramos el “Domingo de la Palabra de Dios”, instituido por el Papa Francisco, el 30 de septiembre de 2019, a través de la Carta apostólica Aperuit illis (n. 3). Se trata de dedicar un domingo del Año litúrgico al tesoro de la Palabra viva de Dios. El lema de este año es: “Se ha cumplido el tiempo y está cerca el Reino de Dios” (Mc 1, 14-20).

Misa retransmitida por Canal Sur desde Rute

Monseñor Demetrio Fernández oficiará la misa de las 9:30 de la mañana retransmitida por Canal Sur el próximo domingo, 14 de febrero, desde la parroquia de Santa Catalina de Rute.

VOZ DEL PASTOR

Oración por la unidad de los cristianos

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Del 18 al 25 de enero todos los años volvemos a la oración por la unidad de los cristianos. La fecha está en relación con la conversión del apóstol san Pablo, que cambió la vida del apóstol de perseguidor en fogoso predicador del Evangelio de Jesucristo. Él es el “otro” apóstol columna de la Iglesia junto a san Pedro. Pablo vivió la plena comunión con el que Jesús había elegido como roca firme: “Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia”. Y por caminos diversos edificaron la única Iglesia de Cristo.

En dos mil años de andadura, la única Iglesia de Cristo ha experimentado dos fuertes rupturas, fruto del pecado de los hombres. Y, por tanto, la unidad llegará como un don de Dios y como fruto de la oración y la reparación de unos y de otros. La primera ruptura grande se produjo entre Oriente y Occidente en el siglo XI. Los Papas recientes nos invitan a respirar en la Iglesia con los dos pulmones. Hay riquezas en el Oriente, que no disfrutan los occidentales. Y hay riquezas en Occidente, que no disfrutan los orientales.

En esta aldea global en la que hoy vivimos, todas esas fronteras están llamadas a desaparecer. Y la otra gran ruptura se produjo a comienzos del siglo XVI, cuando los protestantes se separaron de Roma y Lutero fue excomulgado. Esta segunda ruptura es más fuerte que la primera, y por tanto requiere mayor profundización porque más profunda es la herida.

Los signos de los tiempos empujan a la unidad de los cristianos, fermento de esa gran fraternidad que nos propone el papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti. Cómo vamos a ser signo de unidad para el mundo, si no llegamos a estar unidos los discípulos del Señor. Y no se trata de hacer a todos iguales, cortados por el mismo patrón. Se trata de vivir la profunda comunión del Espíritu en los elementos esenciales y acoger las múltiples diferencias que nos enriquecen a todos. Después de siglos separados, en cada una de las Iglesias y comunidades ha continuado actuando el Espíritu, y por tanto todos y cada uno podemos aportar riqueza al acervo común.

El lema de este año toma las palabras de Jesús: “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (”f Jn 15,5-9). Nos invita a la unión personal con Jesucristo, que es la fuente principal de esa unión entre nosotros. No hay fraternidad humana sin Jesucristo. En la parábola de la vid y los sarmientos, Jesús nos invita a estar unidos siempre a la cepa madre para poder dar frutos en abundancia. Lo que nos une es Jesucristo, lo que nos separa son nuestros pecados. Si cada uno vive cada vez más profundamente su unión con Jesucristo en la vida de la gracia, está abriendo de par en par los cauces de la fecundidad para dar frutos en abundancia, frutos de buenas obras, frutos duraderos. Y un fruto precioso es el acercamiento entre hermanos, que tienen a Jesucristo como Dios de Dios, Luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero, que se ha hecho hombre por nosotros y por nuestra salvación, nacido de María virgen.

La unión con Jesucristo se prolonga en su Iglesia, que es el Cuerpo de Cristo prolongado en la historia. Y aquí suelen aparecer las dificultades. La Iglesia, fundada por Jesucristo sobre el fundamento de los apóstoles con Pedro a la cabeza, es el cauce necesario para la salvación del mundo. La plena comunión con Pedro, con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma, es elemento esencial de la unidad de la Iglesia. Todo el movimiento ecuménico que el concilio Vaticano II ha hecho suyo impulsa a reconocer en Pedro el servicio de la unidad de toda la Iglesia. En nuestra oración por la unidad de los cristianos, oramos por el papa Francisco, que ha recibido del Señor esta preciosa misión de unir a todos en la misma fe y en la misma caridad.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

EDUCAMOS ENTRE TODOS

ANTONIO A. GARRIDO SALCEDO. Coordinador para España del Movimiento Católico Mundial por el Clima

EDUCAR PARA UNA ECOLOGÍA INTEGRAL

Educar en el consumo responsable

La “sobriedad” es, como definió Benedicto XVI, uno de los elementos clave que nos permite crear un mundo más justo y equitativo, que refuerza el valor de la solidaridad. Estas palabras resuenan mientras Occidente vive entregado a un consumismo sin límites, de usar y tirar, donde el hombre es el centro del mundo, con una “soberbia” que le impide ver al prójimo, oculto entre la abundancia de bienes materiales.

Debemos ser conscientes, que los modelos de producción y consumo actuales, están sumiendo en una situación de miseria deshumanizadora ciertas regiones del planeta. En la Encíclica Laudato Si´ se hace un llamamiento a los líderes políticos mundiales para iniciar estos cambios, como primeros servidores de la sociedad.

Pero Francisco, también nos llama a una conversión interna a cada uno de nosotros, que pase por pequeños gestos cotidianos, que siempre suman y perfilan nuestra realidad. Las acciones que vayamos desarrollando puede que para nosotros no tengan ningún efecto, pero como custodios que somos de nuestra Casa Común es nuestra responsabilidad. Y como señala la Encíclica, son una llamada a la esperanza y siempre dan sus frutos.

Ya en su momento, Juan Pablo II trataba en la Encíclica Centesimus Annus sobre la necesidad y urgencia educativa y cultural, de formar a los consumidores, sobre su responsabilidad y su capacidad de decisión en relación al consumo. Donde primen los valores cristianos como son el bien, la verdad, la justicia y la belleza, para que sean capaces de desarrollar modelos de vida y de consumo responsable, tanto a nivel personal como social.

Durante este nuevo año que comenzamos, tendremos la oportunidad de reflexionar y actuar en fechas tan señaladas como la Semana Laudato Si´ en mayo, o el Tiempo de la Creación durante el mes de septiembre. Que sepamos con nuestras acciones, sean grandes o pequeñas, dar verdadero testimonio de nuestra Fe.

El Ala de Baja Exigencia,

un paso para salir del «sinhogarismo»

TEMA DE LA SEMANA

Acogida, respeto, dignidad y, sobre todo, ayuda. Son los principales valores que las personas en situación de calle encuentran al llegar al Ala de Baja Exigencia de Cáritas Diocesana (ABE). Un lugar en el que cada noche duermen una veintena de personas sin hogar para evitar sufrir en su cuerpo la ola de frío.

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VIVIR LA LITURGIA

De rodillas: también postura corporal en la liturgia

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

En la liturgia, hay distintos momentos en que todos se ponen de rodillas. Es un modo de participación exterior, activa, en que el cuerpo nos ayuda a vivir las realidades interiores. Por eso participar es también ponerse de rodillas en los momentos que la liturgia prescribe.

La adoración está vinculada espontáneamente al gesto de arrodillarse: uno se empequeñece ante la grandeza de Dios.

En el rito romano (no en el mozárabe, por ejemplo), la piedad condujo a arrodillarse en el momento central de la Misa, la consagración. Y es obligatorio para todos los fieles y ministros (diáconos, acólitos) en cualquier Eucaristía: “estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan, durante la consagración. Pero los que no se arrodillen para la consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace la genuflexión después de la consagración” (IGMR 43).

También se puede estar de rodillas para recibir la Comunión: “Los fieles comulgan estando de rodillas o de pie” (IGMR 160).

En la exposición del Santísimo y la bendición eucarística, de tanto beneficio espiritual, se está de rodillas cuando se expone el Santísimo, y también al final, cuando se recita la oración final y se imparte la bendición con la custodia (cf. RCCE 97).

Es penitencial el inicio de la acción litúrgica de la Pasión del Señor en el Viernes Santo: mientras el sacerdote se postra en el suelo, delante del altar, en silencio –no hay canto de entrada-, todos se ponen de rodillas y oran a Dios; y todos se arrodillan cuando se desvela la cruz en tres veces, en señal de adoración. Y de rodillas se cantará “Et incarnatus est” en el Credo del día de Navidad y de la Anunciación, adorando el Misterio, así como nos arrodillaremos en silencio, cuando leída la Pasión el Domingo de Ramos y el Viernes Santo, se llega al versículo en que Jesús expira.

De rodillas se confiesa uno y de rodillas recibe la absolución del sacerdote. En la Forma B, celebración comunitaria de la penitencia con confesión y absolución individual, al pedir juntos perdón a Dios antes del Sacramento, el diácono invita a ponerse de rodillas (o profundamente inclinados) para recitar el “Yo confieso…” y las peticiones de perdón o letanías penitenciales (RP 27).

¿Sabías que...

el “Por Cristo, con él y en él…” lo pronuncia solamente el sacerdote?

Es la “Doxología” al final de la plegaria eucarística. El número 151 de la OGMR explica que el sacerdote «eleva la patena con la hostia y el cáliz y pronuncia él solo la doxología». En Redemptionis Sacramentum nº 54 el pueblo participa asociándose al sacerdote en la fe y con el silencio, también con las intervenciones sí indicadas en el curso de la plegaria: en este caso, respondiendo el “Amén”. Mejor si es cantado en la Misa dominical.

LIBRERÍA DIOCESANA

A fuego lento

LA COCINA DE LA VIDA

María Amor y Javier Martín
Editorial Almuzara

A fuego lento. La cocina de la vida es el título del nuevo libro de Mª Amor y Javier Martín, publicado por Almuzara, con la exquisitez y el cuidado que caracterizan las ediciones de esta editorial.

La vida y la literatura se cocinan a fuego lento en este libro de relatos. A cada uno de ellos, sesenta y seis en concreto,  está vinculado un plato, del que se podrán descubrir los ingredientes, su elaboración y los mejores vinos para maridarlo. El libro tiene, además, diferentes formas de lectura, a través de una singular carta, bien organizada en entrantes, platos principales y postres, en la que el precio son las páginas de cada uno de los relatos. Con su lectura, un momento de la realidad cobra intensidad y es narrado a través de personajes,  que, en sus historias, comunes o inusuales, condimentan amores, almibaran desengaños, cuecen lágrimas, espuman  secretos, emplatan sueños y, como se dice en la contraportada, “son capaces de calentar las esperanzas del más desesperanzado, porque la buena cocina y los buenos cuentos tienen esas cosas…”.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

Recordando al beato Lolo

El 24 de enero se celebra el día de san Francisco de Sales, patrón de las Asociaciones de la Prensa y de los periodistas, cuya silueta nos deja siempre uno de los hermosos destellos de su vida: Escribía de día hojas clandestinas y las metía por debajo de las puertas, de noche. “No existe un lugar en el mundo que no pueda ser alcanzado por el influjo de la cultura de los medios de comunicación y de la cultura digital que cada vez más se estructura como el “lugar” de la vida pública y de la experiencia social”, se nos decía en los “Lineamenta” del Sínodo de los obispos. San Juan Pablo II afirmó que “el primer areópago del tiempo moderno es el mundo de la comunicación que está unificando a la humanidad, trasformándola en una “aldea global”.

Los periodistas tenemos como modelo a un periodista andaluz, ya en los altares, Manuel Lozano Garrido, el beato “Lolo”, cuyo centenario de nacimiento celebramos a lo largo del 2020. Desde su invalidez, desde su “sillón de ruedas”, escribió páginas bellísimas, convirtiéndose en “apóstol de la pluma”. Hoy evocamos, de nuevo, algunos párrafos de su hermosa “Oración por los periodistas”, que conserva intacta su palpitante actualidad:

“Señor: Pon en la frente de todos los que escriben, una proa que enfile el buen puerto que eres, y asegura a su nave un paisaje completo de obreros y operarios, estudiantes y madres, profesores y chicas. Que, a su vez, en el trato y al margen del oficio, sean semilla noble de ejemplo y de ternura.

Que su poso de ciencia tenga el espejo al fondo de tu sabiduría. Que de sus labios broten consejos como fuente de pueblo, que mana dia y noche.

Que escriban de rodillas cuando un hogar naufraga. Que si de pronto se hace en el mundo un silencio porque hacen falta normas, su corazón sea bravo para decir la palabra; que sea clara y rotunda, y sobre todo, justa”. Que Francisco de Sales ilumine y aliente ese “periodismo al sol, claro y limpio”, del que nos hablaba Lolo, en el ánimo y en el corazón de los periodistas.

DIEZ AÑOS DE MISIÓN EN PICOTA

MARÍA ESTHER ORTEGA

«Se puede ser feliz y vivir sin nada»

María Esther Ortega participó en la misión con su hermana y su cuñado, en compañía del sacerdote
Francisco Gámez

¿Cómo surgió la idea de realizar un tiempo de voluntariado en Picota?

Desde hace años mi hermana y yo teníamos esa inquietud y fue a través del sacerdote que estaba en ese momento en la Parroquia de Nuestra Señora del Carmen de Cardeña D. Francisco Gámez quién nos impulsó a ello. Mi hermana, mi cuñado, D. Francisco y yo nos embarcamos en la misión de Picota. También sabíamos que estaba en ese momento en Picota D. Juan Ropero, otro sacerdote muy querido también en nuestra familia, todo esto nos hizo confiar junto con la mano de Dios que esa idea saldría bien.

¿Qué recuerdas de aquella experiencia misionera?

Todos los recuerdos son muy gratos, hice amigos, conocí la miseria de primera mano y pude comprender la labor misionera que hasta entonces sólo había visto en los medios de comunicación. Una experiencia inolvidable que en mi vida ha dejado huella.

¿Qué te enseñó la gente que te encontraste allí?

Muchísimo. Me enseñó que se puede ser feliz y vivir sin nada, que Dios se encontraba en los lugares más inesperados, que caminaban muchos kilómetros para oír la palabra de Dios hasta la iglesia más cercana, que compartían todo lo que tenían sin importarle nada.

¿Cómo cambió tu vida al volver a tu vida cotidiana?

En todos los sentidos, comprendí que esta vida de consumismo y despreocupación no lleva a ningún lado. Conocí a Dios más profundamente de lo que estaba haciendo hasta ese momento y me sentí más fuerte en la fe.

¿Mantienes todavía vinculación con la misión diocesana?

No por desgracia. Cuando vuelves, comienzas a meterte en la rutina diaria de trabajo, familia, amigos y vas perdiendo esa vinculación. Mantengo algunas amistades de compañeros de misión y poco más.