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NÚMERO 744 • 6 DE JUNIO DE 2021

PROYECTO SAMARIA

Círculo de creatividad
y caridad perfecto

CURSOS DE FORMACIÓN EN LA PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DEL PARQUE FIGUEROA

CORPUS CHRISTI • 6 DE JUNIO • DÍA DE LA CARIDAD

APUNTES

Oración ante las reliquias de san Juan Pablo II

La iglesia de San Jacinto acogió el pasado jueves una oración ante las reliquias de San Juan Pablo II a la que acudieron un nutrido grupo de familias.

Asamblea final de curso de la HOAC

Durante la celebración de la eucaristía en la parroquia Santas Margaritas, el domingo, 30 de mayo, despidieron a tres responsables diocesanos, Domingo Ruiz, consiliario; Chema Copado de organización y vida comunitaria, y Manolo Humanes de formación.

“Human Life”, nueva película sobre la vida

El próximo 11 de Junio se estrena en cines esta película documental que celebra la vida. A través de impactantes testimonios, “Human Life” pretende ser un poderoso testigo de la vida en todas sus etapas y desafíos.

Beatificación en Astorga

La Catedral de Astorga acogió el pasado sábado la celebración de las mártires laicas Pilar Gullón, Octavia Iglesias y Olga Pérez-Monteserín, voluntarias enfermeras laicas. El obispo de Córdoba asistió a la ceremonia como miembro de la Congregación para las Causas de los Santos.

Confirmaciones en Pedro Abad

El Vicario del Valle del Guadalquivir, José Ángel Moraño, administró el Sacramento de la Confirmación el pasado fin de semana a un grupo de jóvenes de la parroquia de Nuestra Señora de la Asunción de Pedro Abad.

VOZ DEL PASTOR

Corpus Christi, Día de caridad

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

La fiesta del Corpus es como una prolongación del jueves santo. En aquella memorable última Cena de Jesucristo se agolparon tantos aspectos, que han ido surgiendo fiestas distintas para subrayar algún aspecto de aquel primer jueves santo de la historia. Institución de la Eucaristía (“tomad y comed, esto es mi cuerpo”) y a la vez institución del sacerdocio ministerial (“haced esto en memoria mía”), en un clima del mandato nuevo (“amaos unos a otros, como yo os he amado”), hecho palpable en el lavatorio de los pies por parte de Jesús a los apóstoles.

La fiesta del Corpus vuelve a poner la Eucaristía en el centro de nuestra atención y en el centro de la vida de la Iglesia. Qué gran invento. Jesús continuamente presente en medio de su Iglesia, refrescando la memoria, impulsando a la misión que él ha recibido del Padre. Jesucristo vivo y glorioso, resucitado, de corazón palpitante, en medio de nosotros. Y desde la Eucaristía, con toda su vitalidad y energía, nos envía constantemente el Espíritu Santo, que nos contagia esa vitalidad. Acercarse a la Eucaristía no puede ser algo rutinario, ya sabido. Es acercarse a la permanente novedad de quien lo va haciendo todo nuevo, de quien va renovando nuestro corazón y va renovando el mundo entero. Y lo hace desde dentro, que es donde se producen las verdaderas reformas.

La fiesta del Corpus nos lleva a adorar esa presencia corporal de Cristo que reclama la nuestra. Él se ha quedado con nosotros para que nosotros sepamos pasar largos ratos con él. La fiesta del Corpus renueva nuestro deseo de adorar, de acudir ante la presencia eucarística y estar largos ratos con quien sabemos que os ama.

La fiesta del Corpus nos trae la memoria del mandamiento nuevo del amor fraterno: “Amaos unos a otros”. La Iglesia vive esta urgencia interna de salir al encuentro del hombre herido, y lo hace impulsada por el amor de Cristo: “La caridad de Cristo nos urge” (2Co 5,14). Por eso es Día de caridad, y Cáritas llama nuestra atención sobre las necesidades concretas de nuestros hermanos los pobres.

Según el informe anual de Cáritas, en el año 2020, año de la pandemia, han sido 30.000 familias las atendidas en atención primaria: comida, ropa y otras necesidades perentorias. Con un presupuesto de seis millones y medio de euros, esta organización de la Iglesia diocesana de Córdoba presenta el rostro amable de la Iglesia para todos los que sufren. Cuántas personas a pie de parroquia acuden a Cáritas. Este año 8.000 familias han acudido por primera vez, en la ciudad y en las 168 Cáritas parroquiales por toda la provincia. Además de los 111 contratos de trabajos en programas de inserción laboral.

“Seamos la luz que el mundo necesita”, dice el lema de este año. Además de la ayuda material, Cáritas acoge, acompaña, escucha. A muchos pobres que acuden les he oído decir que lo propio de Cáritas es la acogida que prestan los 1.650 voluntarios en los distintos lugares por toda la diócesis. Si no existiera Cáritas habría que inventarla. Se trata de una verdadera luz que ilumina las tinieblas del egoísmo humano. Es la luz que viene de Cristo y prende en el corazón de quien aprende a amar al estilo de Cristo.

Colabora con Cáritas, vale la pena. A todos nos hace el servicio de canalizar nuestra caridad, la virtud principal de la vida cristiana. Mirando a Jesús eucaristía, él nos enseña a ser esa Iglesia samaritana que no espera a que vengan, sino que sale al encuentro de los pobres y necesitados de nuestro entorno: albergue de transeúntes, residencia para mayores excluidos, inserción laboral para personas en riesgo de exclusión, atención a los que padecen adicciones, programas para dignificar a la mujer, y sobre todo mucho cariño hacia los pobres por el hecho de ser pobres, cuando el mundo los excluye y los rechaza.

Que el día del Corpus se note también en la colecta, es para los pobres de nuestro entorno.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

CURSOS DE FORMACIÓN EN LA PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DEL PARQUE FIGUEROA

Proyecto Samaria:
círculo de creatividad y caridad perfecto

Cuarenta y cinco personas se forman para el sector de la hostelería y la agricultura ecológica en un círculo de creatividad y caridad perfecto: el grupo hostelero que forma a las personas desempleadas consume además los productos ecológicos que cultivan los alumnos que se forman en la Finca “La Reina”. En la Parroquia de la Asunción, el sacerdote Ángel Roldán ha conciliado las necesidades laborales y empresariales en el programa Samaria, todo un ejemplo unión fraterna. Hostelería, agricultura sostenible y jardinería son la tres líneas de formación que además cuentan con demanda laboral.

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VIVIR LA LITURGIA

Virtudes del corazón para participar en la liturgia

JAVIER SÁNCHEZ MARTÍNEZ
Miembro de la Delegación diocesana de Liturgia

Para vivir la liturgia, el corazón estará revestido de unas virtudes concretas. La participación en la liturgia atiende al corazón. El estilo desenfadado, informal; la falsa familiaridad, el tono catequético (cayendo en verbalismo) o rutinario, monótono o precipitado; todo esto choca frontalmente con el carácter sagrado de la liturgia.

La primera virtud es la “dignidad”; es la cualidad de lo digno, la gravedad y el decoro. La dignidad corresponde a aquello que realmente es importante, y, en nuestro caso, santo: la liturgia de Dios y para Dios.

Con frecuencia aparece esa dignidad como una petición: “concédenos, Señor, participar dignamente en estos santos misterios”. La dignidad manifestará en el porte exterior, en la compostura, para estar con reverencia en el culto cristiano (tanto sacerdote como fieles). Por dignidad, el sacerdote siempre se reviste la casulla, los fieles asisten vestidos con pudor y modestia (recordemos: ¡el traje de los domingos!, tenía un sentido de fe y se hacía para el Señor).

Igualmente, la pureza y rectitud de intención. Se participa “en el altar con un corazón puro”;

con un corazón sin ataduras, ni apegos: “concédenos, Señor, ofrecerte estos dones con un corazón libre”.

La ofrenda será pura si el corazón es puro. Esta pureza es también sinceridad, coherencia y unidad de vida para que la liturgia sea expresión de nuestra propia entrega a Dios: “haznos aceptables a tus ojos por la sinceridad de corazón”.

Otra disposición necesaria es la humildad. La liturgia es un ejercicio de humildad recordándonos constantemente que realizamos el culto cristiano y nos asociamos a la Iglesia del cielo “no por nuestros méritos sino conforme a tu bondad” (Canon romano). Por eso estar y vivir la liturgia se modela interiormente a partir de la humildad, de manera que no hay lugar para los protagonismos.

El ejercicio de la liturgia es un acto de oración sublime y perfecta; es oración, no activismo; es oración, no fiesta secular; cuando se vive la liturgia y se participa internamente, se advierte el rostro hermoso de la liturgia, el ser “Iglesia en oración”: “Mira, Señor, los dones de tu Iglesia en oración” . El espíritu de oración determina la calidad de una celebración litúrgica; de ahí que se pueda valorar la participación por el fervor que provoca y con el que se vive. El fervor es un celo ardiente, caracterizado por el fuego; es entusiasmo, ardor, ante las cosas santas.

¿Sabías que...

se necesitan buenos lectores para la liturgia?

La liturgia de la Palabra debe prepararse para que se viva siempre de manera adecuada. Por tanto, en la liturgia se requiere “la proclamación de la Palabra de Dios por parte de lectores bien instruidos” (Benedicto XVI, Sacramentum caritatis, n. 45).

LIBRERÍA DIOCESANA

Papa Dios

Patxi Velasco «Fano»
PPC Editorial

Patxi Velasco FANO, libre como el viento y generoso hasta el extremo, nos ha regalado desde principios de siglo a través de la página de la diócesis de Málaga miles de dibujos llenos de vida y colorido, que han aparecido en decenas de libros y en centenares de páginas de todo el mundo. Sus dibujos son evangelio vivido desde su familia. Es padre de tres hijos y desde su comunidad cristiana da muestra de su compromiso como director en el colegio María de la O de Los Asperones, en Málaga, y como colaborador asiduo con Cáritas y otros organismos sociales.

En esta obra, la primera enteramente suya, vivida, orada y sentida antes de ser plasmada en imágenes y texto, nos regala el rostro de Dios descubierto desde el encuentro con Jesús de Nazaret. Pura mística para nuestro siglo XXI.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

Corpus Christi: Tres “culturas” de Jesús

La fiesta del Corpus Christi, en Córdoba, tiene como pórtico luminoso, un solemne Triduo eucarístico, celebrado en la Santa Iglesia Catedral. En la primera homilía del Triduo, quise recordar las tres “culturas” que nos ofreció Jesús, en la Última Cena, celebrada con sus apóstoles, en el Cenáculo: La “cultura del amor”, -un mandamiento nuevo os doy: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”-, la “cultura de la toalla”, -”se quita el manto y tomando una toalla se la ciñe”-, y la “cultura de la Eucaristía”, -”tomad y comed, esto es mi cuerpo; tomad y bebed, esta es mi sangre”-, que es la “cultura del diálogo y de la solidaridad”.

La primera de todas es, sin duda, la “cultura del amor”, que básicamente consiste en “acoger e iluminar a nuestro prójimo, acompañarle y socorrerle en sus necesidades”. Dice el papa Francisco, en una de sus homilías en la fiesta del Corpus, que “la medida del amor de Dios es amar sin medida”.

La segunda, la “cultura de la toalla”, se centra en la humildad y la servicialidad, simbolizada en el lavatorio de los pies a los apóstoles.

La tercera, la “cultura de la Eucaristía”, señalada por Juan Pablo II en su encíclica “Mane nobiscum, Domine”, promueve una cultura del diálogo, que en ella encuentra fuerza y aliento. “La Eucaristía, subraya el santo pontífice, es epifanía de comunión, que nos mueve a sentimientos recíprocos de apertura, afecto, comprensión y perdón”.

DIEZ AÑOS DE MISIÓN EN PICOTA

MIGUEL RAMÍREZ

«Dios se sirve de nuestras pobrezas para hacer su obra»

El diácono Miguel Ramírez vivió la misión con sus hermanos de seminario y la tiene presente en su oración diaria

¿Cómo surgió la idea de realizar un tiempo de voluntariado en Picota?

Fue una propuesta que se hace cada cierto tiempo a los seminaristas para participar durante un mes en verano en la misión. Por tanto, sabía que mi momento llegaría, pero en principio no me lo planteé: por miedo, expectativas, no se… creía que no era lugar para mí. Yo veía que esto era para otros. Sin embargo, me animé finalmente a ir tras decidirme con más claridad en los Ejercicios Espirituales del Seminario.

¿Qué recuerdas de aquella experiencia misionera?

Son muchos momentos, y a cada uno el Señor le toca en algún punto. Primero, como la misión ante todo consistía en estar allí, dejando compartir a quienes allí estaban lo poco o mucho que tuvieran, pero sobretodo estar con ellos. Cada niño, joven, familia, anciano, cada misionero o animador, cada uno, eran la presencia del Señor, que siempre nacía y terminaba cada día en la oración. Era Dios mismo quien se hacía presente. Él nos esperaba.

Es cierto que personalmente viví también momentos poco agradables (uno deja comodidades, tierra, costumbres), he de reconocerlo. Pero ante todo, uno va a la Misión y sabe que estos momentos están. Sin embargo me ayudó a conocer la experiencia de la Misión en toda su realidad de entrega.

También me ayudó el testimonio de fraternidad del grupo seminaristas que fuimos junto a los sacerdotes, comprobando como la comunión es en sí misma una misión y una forma de anunciar el Evangelio.

¿Qué te enseñó la gente que te encontraste allí?

Fueron ellos los que me evangelizaron a mí, con su manera de vivir la fe en aquel sitio tan perdido. En medio de la pobreza tanto material (cosas a las que damos mucha importancia) como espiritual (falta de sacerdotes y religiosos, misioneros,…). Ellos, hoy también, me enseñan que Dios se sirve de nuestras pobrezas, que son distintas, para hacer su obra.

¿Cómo cambió tu vida al volver a tu vida cotidiana?

Volví ante todo con muchísimas ganas de entregarme al Señor, con más generosidad, dando gracias por tanto y sabiendo todo lo que debo a Dios y a la Iglesia. Dar gracias a Dios cada día por lo que somos, tenemos y conocemos.

¿Mantienes todavía vinculación con la misión diocesana?

Aunque no he vuelto a ir, la tengo presente cada día en la oración o en la mesa de estudio, donde tengo una foto de aquella misión. Es increíble saber que, a pesar de las distancias, nos unimos cada día en la comunión y en la oración.