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NÚMERO 764 • 28 DE NOVIEMBRE DE 2021

IV ENCUENTRO PARROQUIA FAMILIA-ESCUELA

Recuperando el sentido de

formar personas

FRANCESC TORRALBA «LA CONTRARIEDAD EDUCA PORQUE ESTIMULA LA INTELIGENCIA»

APUNTES

Encuentro de Delegaciones de Medios de Comunicación

El Colegio Salesiano de Antequera “Sagrado Corazón” acogió el pasado martes el encuentro de Delegaciones de Medios de Comunicación en las Diócesis del Sur y de Directores de Programas Religiosos en Canal Sur con el obispo de Guadix y obispo delegado para los Medios de Comunicación Social en la Asamblea de los Obispos del Sur, Francisco J. Orozco.

Colaboración de La Caixa con Cáritas de Alcolea

La Obra Social de la Caixa subvenciona un proyecto de Cáritas parroquial de Alcolea para ayudar a las familias necesitadas de la barriada, destinado a la adquisición de alimentos para 76 familias que actualmente reciben ayuda en la parroquia de Nuestra Señora de los Angeles de Alcolea.

Solidaridad con la isla de La Palma

Cáritas parroquial de Montalbán envía 6.647 euros a Cáritas Diocesana para la campaña de emergencia con la isla de La Palma. Los vecinos de la localidad y las empresas se vuelcan en este acto solidario.

Ejercicios espirituales para sacerdotes

Del 29 de noviembre al 7 de diciembre, tendrá lugar una nueva tanda de ejercicios espirituales en la casa de espiritualidad “San Antonio”, dirigidos por el Seminario Diocesano “San Pelagio”.

VOZ DEL PASTOR

¡Viene el Señor, alegraos!

QUERIDOS HERMANOS Y HERMANAS:

Comenzamos este domingo un nuevo Año litúrgico, comenzamos con el domingo primero de adviento. El cristiano vive lanzado al futuro, pero no lanzado al vacío de un futuro desconocido, sino en la espera gozosa de la venida del Señor. El futuro para el cristiano es una Persona, que ha anunciado su venida y no fallará en su promesa: “Vengo pronto. Maranatha (ven, Señor)!” (Ap 22,20).

El primer sentido del adviento es prepararnos para esa venida última y definitiva del Señor. Vendrá glorioso para llevarnos consigo y hacernos partícipes de su gloria para siempre. Él vendrá al final de la historia para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin. Pero en el caso de cada uno, él viene a por nosotros cuando acaba nuestra etapa en la tierra, cuando nos llega la muerte. El tiempo de adviento nos prepara para ese encuentro personal con Cristo, de cada uno, cuando él nos lleve consigo y glorifique nuestras almas, hasta la venida final en que esa gloria sea comunicada también a nuestros cuerpos, que resucitarán en el último día.

La comunidad cristiana, desde el comienzo hace dos mil años hasta el final de la historia, ha vivido, vive y vivirá en esa continua invocación: Ven, Señor Jesús (Maranatha), porque vive volcada hacia la unión plena con su Esposo y Señor Jesucristo.

El tiempo de adviento aviva en nosotros el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene. Y deseamos salir a su encuentro, acompañados por las buenas obras. Se trata de un encuentro esponsal, alimentado a lo largo de la vida personal de cada uno en la comunidad eclesial, y que en la Eucaristía tiene su anticipo, su alimento y su estímulo. Deseamos encontrarnos con Jesucristo cara a cara, sentir su abrazo eterno que nos llenará de gozo y nos purificará definitivamente de nuestras impurezas, y pasar de la esperanza a la plena posesión. Este es el primer sentido del adviento.

Y además, el adviento nos prepara de manera inmediata a las fiestas de Navidad, en las que celebramos año tras año el nacimiento en la carne del Hijo de Dios hecho hombre de las entrañas virginales de María, madre y virgen. El adviento es un tiempo de alegría y de gozo, que estimula la espera y el ansia del encuentro. La Navidad es la llegada de ese Hijo esperado, que por los sacramentos viene hasta nosotros realmente.

Las calles están inundadas de luz, porque el que viene es Luz de Luz, resplandor de la gloria del Padre, es la lámpara que ilumina la ciudad santa. Con él ya no habrá más noche, todo será más resplandeciente que la luz del mediodía. Los villancicos son expresión popular de esa alegría contagiosa, que brota del misterio de la Navidad, del Niño, de la Madre, de los pastores que se acercan, de los Magos que llegan trayendo regalos.

Ahora bien, no debemos dejarnos aturdir ni deslumbrar por todo lo exterior. En una sociedad de consumo como la nuestra, mucho de todo eso es agitado para estimular el gasto, incluso el derroche. Hemos de aplicar nuestro sano juicio para mantener la templanza, puesto que sólo en el silencio interior podremos captar y saborear los misterios que celebramos. Sólo en el desprendimiento podremos salir al encuentro de todos los que sufren por cualquier motivo, y para los cuales también es Navidad. Más aún, el Hijo de Dios en su primera venida ha venido en pobreza y desnudez, en humildad y desprecio. No podremos conectar con él si nos instalamos en la extroversión, en el consumo y en el bullicio. No podremos sentir las necesidades de nuestros hermanos más necesitados, si sólo buscamos satisfacer nuestros sentidos.

La Navidad es una fuerte llamada a la solidaridad, porque el Hijo de Dios por su encarnación se ha unido solidariamente con cada hombre, cargando con sus penalidades y dándoles su salvación. Qué admirable intercambio.

El tiempo de adviento nos abre un panorama esperanzador. Entremos en este tiempo santo con deseo y esperanza de recibir abundantemente para repartir a raudales. Viene el Señor y trae para todos la gracia generosa de su salvación.

Recibid mi afecto y mi bendición:

+ Demetrio Fernández, obispo de Córdoba

IV ENCUENTRO PARROQUIA FAMILIA-ESCUELA

Recuperando el sentido de formar personas

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LIBRERÍA DIOCESANA

Espera, Adviento, Navidad del Mesías

Francesco Giosué Voltaggio

Editorial BAC • Colección Estudios y ensayos

Espera, Adviento, Navidad del Mesías es un libro del sacerdote diocesano de Roma Francesco Giosuè Voltaggio, Licenciado en Sagrada Escritura por el Pontificio Instituto Bíblico de Roma y doctor en Ciencias Bíblicas y Arqueología, para penetrar mejor en los misterios más profundos del Adviento. Sus páginas posibilitarán ahondar con las Escrituras en el misterio de la Encarnación de Nuestro Señor Jesucristo. “Nos iluminarán las raíces judías de nuestra Navidad para poder así superar la visión pagana de la misma, que alude exclusivamente a la identificación con el solsticio de invierno. También nos facilitarán entender el misterio y la dimensión kerygmática del evangelio de la infancia de Lucas. Creo que no es atrevido por mi parte afirmar que este libro es una ayuda estupenda para vivir con más intensidad la gruta y la luz de Belén, la experiencia de los pastores y de los Magos en su peregrinar al Portal, así como la contemplación del misterio de la Sagrada Familia”, expresa en el prólogo Mons. José Mazuelos Pérez, Obispo de Asidonia-Jerez.

El libro está disponible en la Librería Diocesana. Puede realizar su pedido a través del correo electrónico libreria@diocesisdecordoba.com o a través de WhatsApp 655 156 557.

AL TRASLUZ

ANTONIO GIL. Sacerdote

“Lectio divina” para el Adviento 2021

Comenzamos un nuevo Año Litúrgico, se alza el telón del Adviento 2021, como preparación y pórtico de la Navidad, y nos llega puntualmente la “Lectio divina”, preparada por Antonio Llamas Vela, canónigo, profesor de Ciencias Bíblicas, ofreciéndonos, no sólo una ambientación de este tiempo litúrgico, sino un breve análisis del momento que vivimos y una serie de sugerencias y reflexiones sobre cómo preparar y vivir cristianamente la Navidad. El profesor Llamas afirma categóricamente, como sentimiento primordial y mensaje clave en el Adviento, esta frase: “Dios está con nosotros”. A continuación, va encendiendo una serie de “luces” para iluminar nuestros pasos.

Primero, “cuidado con los idealismos y con los movimientos idealistas, que sumergen al ser humano en la desidia y en el nihilismo, negando a Dios y emergiendo otras “divinidades”, que nada tienen que ver con Jesucristo, el Señor”.

Segundo, “nuestra sociedad está de espaldas a Dios, sin olvidarnos de los más jóvenes, quizás porque no se les ha explicado ni se les ha convencido con testimonios de verdad y de amor”.

Tercero, “Dios está con nosotros, su venida nos alegra y conforta, nos hace solidarios y todos queremos ser mejores. María, la Madre de Jesús, vivió esa aventura fantástica, sublime y eterna. Ella aprendió a amar, servir, dar, rezar, decir, contar y recontar su propia historia, que no era otra que la historia de Dios”.

Preciosa “Lectio divina” para vivir en plenitud el Adviento y la Navidad.

«Las Descalzas» de Aguilar (IV):
la madre Ana de la Encarnación

De entre las religiosas fundadoras, abordaremos el perfil de Ana de la Encarnación, cuñada de don Rodrigo de Varo, cuya vocación motivó la construcción de este «palomarcito».

Como ya dijimos en otra ocasión, es hija del capitán y alguacil mayor, don Andrés Fernández de Toro Esteban, y de doña María de Castroviejo, además de nieta de don Antón Martín Esteban de Toro y de doña Mencía Fernández Melero, respectivamente. Gracias a las distintas fuentes consultadas, sabemos que, al igual que otras convecinas, desde sus años de adolescencia, se despertó en ella una fuerte vocación por la vida comunitaria en clausura y así se lo manifestó al maestro de novicios del convento carmelita masculino de Aguilar, fray Pablo de San José. De tal modo que, según el protocolo fundacional, no había alcanzado aún los dieciséis años de edad, «cuando ya, desengañada del mundo, dijo que quería ser religiosa carmelita descalza, lo cual, en breve tiempo, consiguió con no poca edificación de quien la conocía».

En el primer libro sobre las vidas de la hermanas de la Comunidad se narra que, tras la aprobación de sus progenitores, toma el hábito en el convento de San José –vulgo, «Las Teresas»– de Écija (Sevilla). Para ello, «dejando como otra Magdalena, su casa, sus joyas, sus galas, sus conveniencias y hacienda, se dedicó toda a su servicio con una determinación tan constante que ni porque todo el lugar, como era de padres nobles y limosneros, la amaba; no por eso dejó de consagrarse a Dios con gran valor…», destacando por su honradez, humildad y pobreza tan grandes y verdaderas.

Al principio de la fundación, fue elegida como sacristana y tercera, y después supriora. Sin embargo, pronto llegará su partida a la casa del Padre, tras recaer por unas calenturas. Se relata que, ya en el lecho de muerte y pese a haber recurrido con frecuencia a los frailes carmelitas para su asistencia, rogó a la Priora que «no inquieten a los Religiosos, ni que se toquen las tablillas, ni que haya ruido, sino que, con espacio y poco a poco, con toda quietud, me vayan diciendo algunas cositas de Dios», deseo que cumplió la hermana Catalina de San Elías en la mañana de su tránsito. Falleció el 7 de julio de 1678, a los veintisiete años de edad y con once de hábito. A los ocho días, se le hicieron honras fúnebres y predicó en ellas fray Cristóbal del Espíritu Santo.

Continuará…

«San Ángel de Sicilia o San Ángelo»

Se trata de un óleo sobre lienzo, datable hacia finales del siglo XVIII y principios del siglo XVIII, que representa a uno de los protomártires de la Orden del Carmen. Nació en Jerusalén (1185) y sus atributos habituales son el machete de hoja corva hundido en la cabeza, espada en el pecho y palma martirial con tres coronas ensartadas, símbolos de pureza, elocuencia y martirio. Su fiesta es el 5 de mayo.

SÍNODO DE LOS JÓVENES

DAVID MONTES

«El Sínodo me ha aportado un camino para encontrarme con Dios»

David Montes Calvo es el líder del grupo Ultreya Jóvenes Virgen del Camino del Movimiento de Cursillos de Cristiandad

¿Qué te animó a participar en el Sínodo de los Jóvenes de Córdoba?

Para mí no fue un qué, sino un quién. Uno de los responsables de mi reunión me pidió que me encargara. En un principio no me sentía capaz, puesto que previamente había leído sobre él en la revista de Iglesia en Córdoba y pensaba que no era el más adecuado. Pasado el tiempo, no me arrepiento de mi sí. Para mí, el sínodo ha supuesto una vía para descubrir que no soy el único joven interesado en la Iglesia, preocupación que arrastraba desde hace mucho tiempo atrás.

¿Cómo trabaja tu GPS habitualmente?

Aunque soy el líder GPS de mi grupo, he compartido esta responsabilidad con otras personas de mi grupo a lo largo de estos años. Pese a ser la cabeza visible de mi GPS, sus buenos resultados no son solo fruto de mis acciones sino que todos los integrantes de mi grupo hemos ido colaborando conforme ha surgido la ocasión. Solemos acordar una estructura común para todas las reuniones del año, de manera que periódicamente se encarga una persona diferente de prepararla, aunque siempre contaba con mi apoyo si lo necesitaba.

¿Qué te parece esta iniciativa de la Diócesis para los jóvenes?

Esta iniciativa me parece muy buena idea. Cuando era más joven me sentía un poco fuera de lugar, porque conocía a muy poca gente de mi edad con la que compartir mis inquietudes. A través del Movimiento de Cursillos y del Sínodo he descubierto una realidad mucho más rica e interesante. Me han servido para descubrir que no estoy solo y que en comunidad se puede llegar más lejos y mejor. En mi grupo he descubierto a verdaderos amigos que están dispuestos a ayudarme a crecer en mi fe y que son muy importantes en mí día a día. Nuestro grupo va más allá de la reunión de los miércoles, porque nos preocupamos diariamente los unos de los otros.

¿Qué puede aportar este Sínodo a tu vida de fe?

El Sínodo me ha aportado un camino para encontrarme con Dios, una vía para expresar mis dudas de fe y cómo poder resolverlas. Soy consciente de que no es la única manera de conectar con Dios, pero a mí, hoy por hoy, me sirve. Durante mucho tiempo he escondido mi fe por miedo al qué dirán. EL Sínodo me ha dado la fuerza suficiente como para reafirmarme públicamente en mi fe, siento que no puedo recular en mi fe, porque eso sería dar la espalda a Dios. Me ha enseñado que debo hablar con quien me quiere escuchar y dar testimonio de mi fe con mis actos a quien no me quiera escuchar. No hace falta decir que soy cristiano si me comporto como tal.

¿Sientes que la Iglesia diocesana cuenta contigo?

Más que sentir que la Iglesia diocesana cuente conmigo, siento que soy parte de ella. Siento que forma parte de mí y que sin ella no habría llegado hasta donde estoy. Siento que es mi casa, y como casa mía que es, soy consciente de que tiene sus debilidades, pero también sus fortalezas (aunque normalmente se obvien), debo trabajar para ayudar a mejorarla y destacar sus virtudes. No soy un ente pasivo en ella, sino que es mi responsabilidad defenderla en mis ambientes. Porque yo soy Iglesia.