Inaugurado un nuevo Año Judicial en la Diócesis

By 26 de febrero de 2021Tema de la semana

La inauguración del Año Judicial del Tribunal Eclesiástico de Córdoba tuvo lugar la tarde del 23 de febrero en el salón del trono del Palacio Episcopal. Comenzó el acto monseñor Demetrio Fernández, a continuación Antonio Morales, Vicario judicial, presentó el informe sobre el estado y la actividad del Tribunal Eclesiástico de Córdoba durante 2020. De la lección inaugural se encargó el Vicario general, Antonio Prieto, con una conferencia titulada “La conciencia como criterio de moralidad”. Acudieron al acto el presidente de la Audiencia Provincial, Francisco de Paula, el Fiscal Jefe, Fernando Sobrón, el secretario coordinador, José Antonio Guerra, y el decano del Colegio de Abogados, José Luis Garrido, ministros, abogados, procuradores y peritos del Tribunal Diocesano.

Monseñor Demetrio Fernández comenzó mostrando su alegría porque “se renueva la edad de los ministros del Tribunal Eclesiástico”. El prelado tuvo muy presente el discurso que el Papa Francisco dirige a la Rota Romana al comienzo del año civil y pidió que sea pauta para los que trabajan ante el Tribunal. En el mismo el Sumo Pontífice invita a “que veamos la perspectiva pastoral y personal de las personas que están detrás de los papeles”. Normalmente la persona que acude a demandar justicia al Tribunal Eclesiástico “ha recorrido un camino de sufrimiento”. El Obispo se reiteró en las palabras del Papa que ha pedido que “caminemos hacia la gratuidad de los procedimiento” y ha mostrado su alegría con el procedimiento rápido.

En la presentación del informe sobre el estado del Tribunal de Córdoba durante el pasado 2020, el Vicario judicial, Antonio Morales, comenzó exponiendo que “la situación generada por la pandemia ha repercutido negativamente en el desarrollo de la actividad judicial, especialmente cuando el Gobierno de España, con fecha 14 de marzo de 2020, declaró el Estado de Alarma en todo el territorio español, siendo necesario proceder al cierre temporal de las oficinas y a la interrupción de todos los plazos procesales hasta el 7 de mayo”. El Vicario continuó aclarando que “a partir de ese momento el Tribunal Diocesano de Córdoba restableció gradualmente su actividad”. La situación “ha influido en el número de demandas presentadas y admitidas situándose en 26, la mayor parte de ellas introducidas en el último trimestre del año. Siendo reseñable que todas ellas han sido tramitadas por el proceso ordinario a excepción de un escrito de demanda que ha seguido el procesó más breve coram episcopo” apuntó.

Gracias al esfuerzo de los ministros del Tribunal este año se han emitido más sentencias que en años anteriores, treinta y cinco en total, de las cuales treinta y una a favor de la nulidad de matrimonio y cuatro a favor del vínculo.

Antonio Morales, al igual que el Obispo recordó la petición del Papa Francisco de acelerar los procesos y de conseguir la gratuidad de los mismos.

El plan pastoral de la Diócesis en el proceso de acompañamiento de los fieles, después de una ruptura matrimonial o un divorcio, se ha establecido en tres ámbitos de actuación, tal y como explicó el Vicario judicial. El primero de ellos en la propia parroquia o en las realidades eclesiales más inmediatas donde se ofrecen cursos de formación específicos para agentes de pastoral. Por otro lado están los centros de orientación familiar. Y por último, el Tribunal Eclesiástico.

Respecto a la gratuidad del proceso el Tribunal ha avanzado a través del reglamento interno aprobado por el obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández, en 2016, en el que se redujeron las tasas al cincuenta por ciento y se creó un sistema de reducción de costas y patrocinio gratuito que funciona gracias al compromiso de los abogados que van haciéndose cargo de este tipo de casusas, apuntó Morales. Durante 2020 el cuarenta y cinco por ciento de las causas han gozado de este beneficio.

Actualmente en el Tribunal Eclesiástico se encuentran habilitados cincuenta y siete letrados que prestan representación y asistencia técnica a las partes privadas que intervienen en los procesos, y once peritos psicólogos y psiquiatras que ayudan a los jueces en su discernimiento sobre la existencia o inexistencia del vínculo conyugal. Como novedad, a finales del 2020 el Obispo designó un asesor jurídico-pastoral con el fin de coordinar a nivel práctico y efectivo el Tribunal así como de lograr un mayor acompañamiento a los fieles que tienen dudas acerca de la validez del matrimonio.

La inauguración continuó con la lección inaugural por parte de Antonio Prieto, Vicario general, bajo el título “La conciencia como criterio de moralidad”, en la que trató la conciencia moral, dentro de la teología moral.

Formación en Derecho Canónico para todos los sacerdotes

Desde 2016, el Obispo de Córdoba propone, tras la ordenación sacerdotal, la conveniencia de cursar los estudios de Derecho Canónico a los nuevos sacerdotes para crear un corpus de especialistas que acredite la funcionalidad del Tribunal Diocesano de Justicia. Los doctores y licenciados en derecho canónico con que cuenta la Diócesis son los que hacen un servicio “como profesores particulares para apoyarlos en el estudio y facilitarle la asimilación del temario”, explica Domingo Moreno, doctor en Derecho Eclesiástico, Vicario Judicial Adjunto y coordinador de los sacerdotes que cursan los estudios de derecho.

Vicaria Judicial

Para la Vicaría Judicial de la Diócesis de Córdoba, el hecho de que todos los sacerdotes asuman la formación en derecho canónico recién ordenados supone “una riqueza enorme de acuerdo con lo que la Iglesia nos pide: celeridad y procesos asequibles a todo el mundo”, explica Domingo Moreno mientras celebra que un mayor volumen de recursos personales en el Tribunal permita que se pueda llevar a cabo mejor esta función.

En el verano de 2015, el Papa Francisco promulgó a través de su carta apostólica en forma de “Motu Proprio” Mitis Iudex Dominus Iesus una amplia reforma del proceso canónico para las causas de declaración de nulidad del matrimonio en el Código de Derecho Canónico.

“Fue una sorpresa para todos”, reconoce Domingo Moreno, y supuso la reformulación del Tribunal Eclesiástico de Córdoba y la promoción de estudios jurídicos entre los sacerdotes diocesanos hasta contabilizar “un gran elenco de personas que están estudiando”. Desde la publicación pontificia a la fecha, el Tribunal Eclesiástico tiene siete nuevos miembros incorporados, procedente de la nueva hornada de sacerdotes licenciados, a los que se unirán pronto los diez que están cursando estudios en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”, a los que se suman otros tres sacerdotes pendientes ya de las últimas calificaciones.

Con este grupo de especialistas, el Obispado de Córdoba y la Vicaría Judicial, responde al reto de ganar proximidad con los demandantes en los procesos de nulidad matrimonial;

además de ganar celeridad y convertir las causas en asequibles, es decir, “que los procesos no se eternicen, aunque las garantías jurídicas en cada uno de ellos exigen plazos, que consumen tiempo, y precisan de mucho rigor para asegurarnos de que buscamos la verdad”, asegura Domingo Moreno, que puede defender el cumplimiento en primera instancia del plazo de un año en la Vicaría Judicial de Córdoba, aunque haya algunas causas con “problemas añadidos como la dificultad de localización del demandado o que pleitean las dos partes”. En estos casos es posible que el proceso pueda dilatarse por cuestiones procesales, no por la dotación de personal.

Reformulación del Tribunal eclesiástico de Córdoba

A raíz de la publicación del Mitius Iudex Dominus Iesus se ponen al servicio del Tribunal Eclesiástico de Córdoba sacerdotes que han concluido la formación académica. El actual Vicario Judicial, Antonio Morales, llegó de Roma con el Doctorado en Derecho Canónico recién terminado, antes de la reforma que propuso el Santo Padre. Hasta entonces, las causas de nulidad y otros procedimientos se dirimían en un tribunal interdiocesano con sede en la Archidiócesis de Sevilla. A partir de 2015, el Obispo de Córdoba decide ejercer su función judicial, que realiza a través del Vicario Judicial y los jueces; de este modo retoma la potestad en la Diócesis y crea el Tribunal Eclesiástico,

lo que dio lugar posteriormente a la desaparición del tribunal interdiocesano ya que las distintas diócesis han ido asumiendo las funciones jurídicas, antes depositadas en el Arzobispo de Sevilla. Córdoba fue la primera diócesis andaluza en fundar el tribunal que tuvo a los sacerdotes y doctores en Derecho Canónico Antonio Morales como Vicario Judicial y a Domingo Moreno como Vicario Judicial Adjunto, a los que su unieron diversos jueces y un defensor del vínculo. A primeros de 2016, se da comienzo a todos los estudios porque el Obispo ve la necesidad de que haya un clero cordobés bien formado para dedicarse a la administración de la justicia.

Otras materias

Los Tribunales de primera estancia, como son los tribunales diocesanos, pueden asumir cualquier materia jurídica, además de la nulidad matrimonial. Cualquier controversia que surja entre personas jurídicas de la Iglesia o entre fieles cristianos. Para causas penales, se constituye un Tribunal “ad casum”, para cada caso concreto con miembros del tribunal que actúan en dicho proceso.

Directorio para la Pastoral familiar diocesana

y situaciones matrimoniales irregulares o complejas

El Papa Francisco, continuando con las enseñanzas de sus predecesores, San Juan Pablo II y Benedicto XVI, quiere impulsar la pastoral de acogida y acompañamiento de los fieles que se encuentran en situaciones matrimoniales irregulares. Para promover este servicio diocesano  se  laboró en el año 2016 este Directorio con orientaciones que concretan las indicaciones pontificias respecto a la acogida y el discernimiento, así como para la eventual solicitud de la  declaración de nulidad. El Directorio está dirigido principalmente a los párrocos, a los  sacerdotes y a los responsables de instituciones diocesanas como la Delegación Diocesana de Familia y Vida y los Centros de Orientación Familiar, así como a aquellos agentes que  colaboran en el ámbito de la pastoral familiar.