Padre y hermano, como San José

By 19 de marzo de 2021Tema de la semana

ENTREVISTA A FRANCISCO JAVIER MUÑOZ

«Me siento querido y llamado por Dios»

Francisco Javier Muñoz recibirá su ordenación diaconal el viernes, 19 de marzo, solemnidad de San José, en la Santa Iglesia Catedral de manos del obispo de Córdoba, monseñor Demetrio Fernández

¿Cómo llegaste al Seminario?

Cuando era pequeño iba a misa a mi parroquia en Priego de Córdoba y hacía de monaguillo y de ahí surgió ir al Seminario Menor a conocer los preseminarios, las colonias, en definitiva las actividades vocacionales del seminario. Gracias al cura, a mi madre que era catequista y a unos seminaristas que vinieron a la parroquia en misión empecé a ir al seminario a las colonias, al día del monaguillo. Yo de chico quería ser cura y gracias a esas experiencias fui conociendo el seminario y entré con doce años.

Recuerdo aquellos seis años con mucho cariño, había días buenos y malos, pero fui allí donde me di cuenta que ser sacerdote era mi vocación. El Seminario Menor fue el descubrimiento y el Mayor el crecimiento.

¿Qué han supuesto estos siete años de formación en el Seminario Mayor?

Han supuesto un crecimiento. El Señor ha sido siempre para mí el lugar donde tenía que crecer, madurar, a pesar de no haber acabado aun, obviamente, ese crecimiento. En el seminario he aprendido a tratar más profundamente al Señor. Intelectual, pastoral y humanamente también he crecido aunque sé que me queda mucho por delante. El seminario me ha enseñado a ser cristiano y sacerdote, los consejos de los sacerdotes, los compañeros y las actividades pastorales me han ayudado a saber qué es ser sacerdote en el siglo XXI.

¿Qué destacarías de tu paso por el Seminario?

El trato con el Señor. A pesar de mi debilidad y mi pobreza, Dios me quiere para Él. Me quedo con saberme querido por Dios y llamado por el Señor.

Ahora que se acerca tu ordenación diaconal ¿qué sensación tienes?

Es difícil saberlo, estoy con paz y tranquilad de dejarme llevar en las manos del Señor, me entrego y Él me ayudará. Estoy ilusionado, tengo muchas ganas de ayudar en una parroquia, de llegar al sacerdocio. Me dejo en las manos del Señor.

¿Cómo te enfrentas a tus últimos meses en la que ha sido tu casa los últimos siete años?

Con mucha normalidad, es verdad que llega la ordenación pero quiero vivirlo con normalidad, estudiando, rezando, compartiendo ratos de comunidad con los compañeros, esto no acaba. La ordenación es bonita y esencial pero la quiero vivir con naturalidad y seguir como hasta ahora. Hay que seguir trabajando y creciendo.

En todos estos años jamás habrás pensado que tu ordenación sería en un contexto como el que actualmente tenemos ¿cómo te enfrentas a ello?

Son momentos muy difíciles que nos afectan a todos, pero es una llamada de confianza al Señor que me haya tocado ordenarme el día de San José, que tanto sufrió y pudo con las dificultades. El Señor puede con todo y también con la pandemia, y tenemos que confiar en Él. Doy gracias porque está cuidando mucho a mi familia y a mis amigos.

¿Qué momento destacarías de esta etapa?

Salir de casa con doce años es difícil, los primeros años fueron duros, corté mi relación con mi pueblo, pero a pesar de todo aprendes a no depender tanto de las circunstancias externas. A mí las circunstancias me han hecho madurar y darme cuenta que lo importante es que donde esté me entregue al Señor.

¿Qué momento crees que está viviendo la diócesis de Córdoba?

Aunque aún no tengo mucha idea a nivel diocesano y la fe no es fácil, y menos hoy en día, en la diócesis hay cada vez más grupos de gente con su fe muy arraigada. Esa es mi sensación, a pesar de mi humilde experiencia. La gente joven es otro pilar importante en nuestra Diócesis aunque obviamente hay que seguir trabajando mucho.

PASTORAL VOCACIONAL

Sembrar fidelidad como san José

El 19 de marzo se celebra la solemnidad de San José, patrón de los seminarios, y como antesala a este día ha comenzado una misión vocacional en la Diócesis

“Padre y hermano, como san José” es el lema de este año para el Día del Seminario, cuyo objetivo es reflejar la figura de San José en los sacerdotes, en un año en el que, si cabe, este Santo ha tomado un mayor protagonismo tras declarar el Papa el Año Jubilar Josefino.

El Día del Seminario se celebra con gran ilusión entre los seminaristas quienes salen al encuentro de muchos jóvenes para mostrar la alegría de su vocación a través de diversas actividades y con una misión vocacional, que no es otra que suscitar vocaciones sacerdotales mediante la sensibilización, dirigida a toda la sociedad y a las comunidades cristianas.

Carlos Crespo y Jesús Martínez definen estos días como “un momento de gracia y de encuentro con el Señor”, pues gracias a este recorrido por colegios, institutos y parroquias, los seminaristas pueden acercar a las personas al Señor, incluso las que están alejadas.

“Para nosotros es un momento clave cuando vemos que se acerca la campaña del Día del Seminario porque paramos y nos dedicamos a nuestra misión; estamos como los sacerdotes en ese periodo de evangelización, pero de jóvenes a jóvenes”, explica Jesús.

Estaba previsto que los seminaristas testimoniaran en estos días su vocación para animar a todos los chavales que se están planteando la vocación en general, a qué es a lo que les llama el Señor, y es en el proceso de acompañamiento y discernimiento donde uno lo va descubriendo, como señala Jesús Martínez. Pero la pandemia ha cambiado la programación y la ha convertido en una cita diferente. Los seminaristas no podrán estar en las aulas ni entre los grupos de catequesis de forma personal, pero sí de manera telemática. Así se está llevando a cabo en nuestra Diócesis la Misión Vocacional, que como novedad, este año permite tener momentos de oración ante el Santísimo.

Discernimiento y vocación

Para ambos seminaristas, la vocación llega cuando uno se siente querido por Dios “porque esto de la vocación no solo es cosa de los sacerdotes y el Seminario, es responsabilidad de toda la comunidad diocesana, desde las parroquias, las familias y los diferentes grupos que tenemos, y que gracias a Dios son muy numerosos y aportan esa riqueza a la vocación”, afirman.

Bajo su experiencia, reconocen que lo verdaderamente importante es estar “abiertos a Dios” y no tener miedo a responder a su llamada. “Los jóvenes que sientan la llamada al sacerdocio que no tengan miedo, a pesar de las dudas o dificultades que se les presente, porque con la ayuda de Dios todo se puede”, aseguran estos jóvenes seminaristas que cursan actualmente el tercer año de su formación en el Seminario Conciliar “San Pelagio” donde, como describe Carlos, “es una casa repleta de alegría, de fraternidad y de unión”, pues no sólo se reza, sino que se preparan los futuros sacerdotes para servir a la Diócesis como “verdaderos hermanos”.

Orar por las vocaciones sacerdotes

Las actividades programadas por el Seminario Conciliar “San Pelagio” para celebrar la solemnidad de San José y el Día del Seminario no son del todo las mismas que se han venido desarrollando en años anteriores debido a la pandemia, pero sí se mantiene tanto la “Misión Vocacional” como la Vigilia de oración por las vocaciones que se celebra tradicionalmente el día 18 de marzo, en la parroquia de San Juan y Todos los Santos (La Trinidad), presidida por el Obispo. Se invita así a los fieles a unirnos en oración por las vocaciones sacerdotales  y especialmente por la de los jóvenes seminaristas, “pidiendo al Señor que siga suscitando obreros a su mies”.

Arranca la pastoral Vocacional para 3.000 jóvenes cordobeses

En torno al día del Seminario, en la solemnidad de San José, se activa la pastoral vocacional que desarrollan los seminaristas de los Seminarios “San Pelagio” y el “Redemptoris Mater” de Córdoba. Este año, la crisis sanitaria ha modificado el modo de acercarse a los grupos de catequesis parroquiales y clases de institutos de manera presencial y se lleva a cabo desde hoy a través de sesiones telemáticas.

Con la colaboración de la Delegación Diocesana de Enseñanza, la actividad se desarrolla desde hoy hasta unas cien clases diarias de institutos y colegios de la provincia y la capital, una cifra superior a la de otros años ya que la respuesta de los profesores de los centros educativos ha sido muy positiva. Desde hoy y hasta el día 18 de marzo, las jornadas para dar a conocer la vocación sacerdotal a los jóvenes se desarrollarán desde las 8:15h de la mañana hasta las 15:00h., en ellas los 30 seminaristas llegan a ofrecer su testimonio en más de 65 sesiones entre institutos y catequesis.

Las sesiones, algunas organizadas por los institutos y otras por el Seminario, permiten que se incorporen uno o varios seminaristas en distintas salas para atender a todos los grupos, a veces simultáneamente. De este modo, los seminaristas hacen llegar a los alumnos “cómo el Señor sigue llamando al sacerdocio y a la vida consagradas a jóvenes de nuestro tiempo. Esperemos poder tocar el corazón de muchas personas a través de nuestro testimonio”, aseguran desde el Seminario.

Este año, durante estos días de campaña del Seminario, estará expuesto el Santísimo en la capilla del Seminario para poder compaginar las sesiones online con la oración y tener, así, la presencia de Dios en las sesiones telemáticas en clases y catequesis.

ENTREVISTA A JUAN MANUEL MONTIEL
compositor del Akathistos a San José

“Ver a tanta gente cantando tu música es un regalo de Dios.”

¿Cómo te inicias en la composición musical?

La composición surge de manera innata en mi camino musical. Creo que todo músico, alguna vez ha realizado una armonización propia sobre alguna pieza conocida, ha creado o improvisado sobre un tema. En mi caso, siempre me ha llamado la atención eso de componer y hacer algo que le llegue a la gente. Desde niño cantando canciones con la guitarra o el piano, y ya más adolescente; creando piezas un poco más complejas. Compongo con asiduidad: música para los salmos dominicales, versículos del evangelio, letras bíblicas que puedan ayudar a la oración o alguna cosa profana. También he compuesto marchas de Semana Santa y para mí, una de las cosas más especiales fue poder componer el himno de Beatificación del Beato Padre Tiburcio Arnaiz. Ver a tanta gente cantando tu música, es un regalo de Dios.

¿Cómo ha sido el proceso de creación para poner música al akathistos, un himno de tradición oriental dedicado a San José?

Todo comenzó con una llamada del seminarista Pedro Del Pino, quien me propuso la idea de crear la música para esta oración oriental. Recibí la traducción y me puse manos a la obra, leí muchísimas veces el “IKOS” al cual le tenía que poner sonido. No ha sido fácil, puesto que a diferencia del akathistos a , la letra, en este caso no rima ni tiene el mismo verso. Con lo cual he tenido que darle muchas vueltas a cómo encajar la música a la letra. Comencé creando los sonidos, las partes armónicas y en base a la letra fui dándole forma a la melodía. He leído muchas veces el “kodakion” y, he buscado siempre que la música de los “Ikos” transmitieran los misterios -que se rezan- de la vida del artesano de Nazaret.

¿A que fuentes has recurrido para dar forma a esta creación?

En primer lugar, he recurrido al akathistos de la Virgen. Creía que la composición musical tenía que seguir esa línea, donde poco a poco nos introdujera en el misterio. También he consultado la liturgia oriental, para ver cómo es la música en ella. En definitiva, he analizado el rito, la forma y lo que rodea al mismo. En este caso, creo a ciencia cierta que el rito de akathistos da a la persona de occidente una oportunidad única de conocer a la persona -en este caso San José- a través de la oración tan profunda que se reza con el canto.

¿Qué significado tiene para ti que vaya a estrenarse en la Catedral de Córdoba, durante la ordenación diaconal del día de San José?

Córdoba es luz para toda persona que la visita, la Catedral es la más visitada, cuenta con un coro y una orquesta propia. Es un regalo que el Señor me hace, que sea allí donde suene por primera vez esta música. Qué sea durante una ordenación la hace todavía más especial puesto que la Iglesia recibe a un nuevo diácono que si Dios quiere será presbítero. Un Padre como lo fue San José. Córdoba para mí es especial, como buen taurino soy fan de Manolete y eso ya me hace mirar para esta tierra. También en el próximo curso comenzaré una aventura apasionante den la Parroquia de Santo Domingo de Lucena, donde se creará una escolanía parroquial. Un proyecto ilusionante, que ojalá haga que muchos críos se acerquen al Señor a través de la música. Estoy ilusionado por la acogida que tenga la pieza, es un honor para mí que sea el Seminario de “San Pelagio” que tanto cuida la música, quien cante el akathistos por primera vez. Sólo puedo darle las gracias a ellos, al rector y al Maestro de Capilla Antonio Murillo. Ojalá puedan rezar con mi música, el Señor me ha regalado este don que es sin duda impagable.

AKATHISTOS A SAN JOSÉ

¡Alégrate, oh justo José!

Alégrate, oh justo José! Y es que esta es la expresión que brota del corazón de un fiel cristiano, tras conocer la noticia de que el Santo Padre convocaba un Año Jubilar dedicado al humilde artesano de Nazaret. Dios nos ha regalado vivir un año de gracia, un año en el que volver a mirar al origen de todo, a aquella sencilla familia de Nazaret, y este año especialmente por medio del gran olvidado, del justo y fiel José.

Tras ser publicado el decreto de la Penitenciaria Apostólica por medio del cual se conceden indulgencias en este año jubilar de San José, creo que todos nos quedamos sorprendidos al leer:

La huida de la Sagrada Familia a Egipto “nos muestra Dios está allí donde el hombre está en peligro, allí donde el hombre sufre, allí donde huye, donde experimenta el rechazo y el abandono”.

Se concede la indulgencia plenaria a los fieles que recen la letanía de San José (para la tradición latina), o el Akathistos a San José, en su totalidad o al menos una parte de ella (para la tradición bizantina), o alguna otra oración a San José, propia de las otras tradiciones litúrgicas, en favor de la Iglesia perseguida ad intra y ad extra y para el alivio de todos los cristianos que sufren toda forma de persecución.