Un nuevo directorio para una Nueva Evangelización

By 1 de octubre de 2020Tema de la semana

El documento surge de la preocupación del Papa Benedicto XVI de ver en qué medida la catequesis respondía al proceso de Evangelización ante el desafío del cambio de paradigma social derivado de las nuevas tecnologías de la información. Durante el Sínodo de la Nueva Evangelización y la Transmisión de la Fe Cristiana, el Papa transmitió a los Obispos que la catequesis debía dejar de ser objeto de la Congregación para el Clero para recibir tratamiento y estudio desde el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Un poco después, el Papa Francisco con su exhortación Evangelii Gaudium se refiere con profundidad a la catequesis y aporta pautas para su renovación de acuerdo con esa valiosa aportación de los Sínodos que se han ido sucediendo. Así, el Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización asume esa necesidad de reforma y responde en una asamblea plenaria del Consejo con un nuevo documento.

Esta aportación es el resultado del estudio sobre cómo la catequesis debía responder a la Nueva Evangelización a la que está llamada la Iglesia tras casi 23 años desde la última reforma del Directorio. El documento propone cambios en la catequesis para todas las edades y en él subyace la preocupación del Pontificio Consejo de sintonizar con los modos de comunicación de los jóvenes, nativos digitales con nuevos valores.

En ese desafío evangelizador, el Nuevo Directorio trata de comprender al hombre de hoy, sujeto al uso de la tecnología y a los jóvenes, para hacerles saber que estos medios sirven para conocer a Cristo. La paz, la justicia o la autonomía laten en el documento como estímulo para la evangelización.

Las nuevas guías llegan de la Diócesis de Córdoba en un documento de la Delegación

de Catequesis para abordar la identidad de género, sus inquietudes sobre la paz, el amor conyugal, la justicia o la libertad. En esta entrevista el Delegado Diocesano de Catequesis, Adolfo Ariza, analiza el Nuevo Directorio de Catequesis. El sacerdote ha confeccionado un material donde se sintetiza las grandes líneas de desarrollo para la catequesis del siglo XXI.

La delegación diocesana de catequesis ha pensado en un material donde el catequista puede encontrar una síntesis de Directorio para la Catequesis del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. ¿Cuáles son las líneas básicas de este documento?

Las líneas básicas del material que la Delegación Diocesana de Catequesis ha elaborado no son otras que ofrecer una síntesis completa que facilite la implantación en nuestras parroquias del nuevo Directorio así como lo grandes acentos que el mismo propone para la catequesis del siglo XXI. Como su propio título indica pretende ser un material para el estudio

y la formación de los catequistas tanto a nivel individual como comunitario. Una propuesta como la del Directorio exige un tiempo de años para su asimilación. De ahí que desde el primer momento se quiera subrayar el hecho de que el propósito de este material sea ofrecer una introducción desde la que poder desarrollar todo un trabajo a posteriori.

Esta publicación recoge de 9 capítulos más la introducción y un cuestionario para comprobar los objetivos alcanzados, ¿con que criterio se ha llevado a cabo esta estructura?  ¿en qué ayuda a los catequistas esta disposición?

Aunque este material en gran parte coincide con los capítulos del Directorio, se ha tratado de concentrarlo todo en 9 temas para hacer una invitación muy clara: 9 temas para la formación durante un curso pastoral que normalmente tiene 9 meses. A lo que se añade un cuestionario de autoevaluación que pueda ayudar a medir el nivel de comprensión de los contenidos así como

para poder dar pie a un diálogo. Es cierto que no ofrece una dinámica sino unos contenidos. Pero tal vez, por lo sintético de la exposición, baste con una lectura compartida y comentada desde la que poder dar pie a un dialogo que pueda iluminar la experiencia y que al mismo tiempo la propia experiencia pueda iluminar la enseñanza del Directorio.

Hay una cuestión transversal que define al nuevo Directorio: la cultura digital. ¿cómo se aborda en concreto?

Verdaderamente la preocupación por situar la acción catequética en medio de esta cultura digital en la que nos encontramos es uno de los hechos trasversales sobre los que se asienta el nuevo Directorio. Como el mismo Directorio indica “el horizonte de significado de la experiencia humana misma está cambiando profundamente. En la cultura predominante, el primer lugar está ocupado por lo exterior, lo inmediato, lo visible, lo rápido, lo superficial, lo provisorio […] Vivimos en la práctica una verdadera revolución antropológica, que trae consecuencias para la experiencia religiosa y que desafía fuertemente a la comunidad eclesial” (46).

En esta nueva conformación “es innegable el papel que desempeñan los medios de comunicación, que han replanteado las coordenadas básicas humanas, yendo más allá de las finalidades propias de la comunicación. Las nuevas tecnologías no sólo cambian el modo de comunicar, sino que están realizando una vasta transformación cultural. Se está desarrollando una nueva forma de aprender y de pensar, con oportunidades inéditas de entablar relaciones y construir comunión”. La Iglesia, en su ser maternal vivido en la catequesis, no puede ser nunca ajena a la cultura y al hombre a los que quiere proponer a la Persona de Jesucristo y su seguimiento.

Este directorio considera urgente recuperar el ministerio del catequista como agente de la Nueva Evangelización. ¿De qué modo se puede guiar el catequista a la luz de este documento?

Quisiera comenzar mi respuesta citando un principio esencial al que alude el Directorio con respecto al catequista: “El verdadero protagonista de toda auténtica catequesis es el Espíritu Santo que, mediante la profunda unión nacida del catequista con Jesucristo, hace que los esfuerzos humanos sean efectivos en la actividad de la catequesis” (112). Yendo ya al modo por el que el Directorio trata de guiar al catequista, conviene partir de otro principio esencial: “La formación de los catequistas requiere especial atención ya que

que la calidad de las propuestas pastorales está necesariamente unida a las personas que las realizan” (130). De este punto de partida cobra especial relevancia la atención que el Directorio presta a las tres dimensiones sobre las que ha de pivotar La formación del catequista: Ser y saber ser con; saber; saber hacer. Pero aún se podrían subrayar dos de los aspectos sobre los que quiere insistir el Directorio: la pasión por la evangelización y la capacitación en el arte del acompañamiento personal.

¿En qué textos descansa el nuevo directorio?

Más que en unos textos concretos preferiría decir que el Directorio, como no podría ser de otra manera, descansa sobre la Palabra de Dios a la que tenemos acceso por la Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia. De un texto como el Directorio  se percibe su trascendencia si se le entiende en el caudal de la Tradición de la Iglesia. Tradición que es accesible y viva en el testimonio de los Santos Padres, del Magisterio de la Iglesia,

la Liturgia y de una forma especialmente cercana en el Catecismo de la Iglesia Católica que es presentado no como una expresión estática de la doctrina, sino como un instrumento dinámico, adecuado para inspirar y nutrir el camino de la fe para la vida de cada persona y, como tal, sigue siendo válido para la renovación de la catequesis (cf. 192).

Todos los bautizados son sujetos activos de la propuesta catequética, ¿cómo profundiza el directorio en este concepto?

En esta realidad el Directorio es bastante explícito: “Así como la evangelización, también la catequesis es una acción de la que toda la Iglesia se siente responsable” (287). “La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de casa uno de los bautizados” (288). Prueba de ello es que el Directorio define como un desafío el que “las parejas, padres y madres, sujetos activos de la catequesis, superen la mentalidad tan común de delegar a otros,

según la cual la fe está reservada a los llamados especialistas de la educación religiosa”. Prueba de ello es, también, que se invite a “repensar la identidad y la misión del padrino y de la madrina, como apoyo en el compromiso educativo de los padres” y que con respecto a los abuelos se reconozca un hecho tan evidente, en muchas ocasiones, como que a ellos se debe la “iniciación a la vida cristiana” (126).

¿Cuánto tiempo cree necesario para asimilar una propuesta de estas características?

Es algo difícil de cuantificar pero sí que supondrá una tarea apasionante a lo largo de varios años ya que supone toda una tarea de discernimiento, asimilación y diálogo en el contexto y el marco de la comunión de la Iglesia que tiene una de sus expresiones más bellas en la realidad de una Iglesia diocesana.

A principios de septiembre, la Delegación Diocesana de Catequesis publicaba recomendaciones para que este curso pastoral marcado por la pandemia se desarrolle con normalidad. ¿Cómo espera que se resuelva este tiempo de formación?

Con el resultado propio que surgirá de la suma de la prudencia pastoral, de la pasión por la catequesis y el siempre impagable testimonio de tantos y tantos catequistas así como de los sacerdotes.