Un regreso a las aulas abierto a la esperanza

By 3 de septiembre de 2020Tema de la semana

Los centros diocesanos y colegios católicos se adaptan para garantizar la mayor seguridad del alumnado y el profesorado con test masivos y con reformas en las aulas

Muchas son las preguntas que se adhieren este año a la vuelta al cole, una vuelta que se presenta con multitud de dudas, de inquietudes por parte de los padres y del profesorado, una vuelta al cole un tanto “incierta”, en la que prima el deseo de que el regreso a las aulas sea presencial. Es el vínculo común de los planes que todas las comunidades autónomas han preparado para hacer frente a un mes de septiembre marcado por una fuerte evolución de la pandemia y que ya se dieron a conocer en la jornada del jueves, 27 de agosto, por el Ministerio de Educación.

Como se inicie el curso dependerá de la situación epidemiológica que exista en ese momento, pero los centros ya están desarrollando una serie de planes, protocolos y decálogos para hacer esta vuelta a las aulas lo más segura posible.

Es el caso del Centro de Magisterio “Sagrado Corazón”, quien ha llevado a cabo una profunda reforma para garantizar la seguridad en el centro. Éste cuenta ya con un lugar habilitado para realizar test serológicos a todos los que ingresen en el nuevo curso académico, ya sean profesores o alumnos, y, además, ha realizado una enorme adaptación de todo el aulario con el fin de que los alumnos guarden un metro y medio de distancia entre ellos.

El Centro aboga por el cien por cien de la presencialidad, asegura el Director Adjunto, Jesús Poyato, por lo que “no sólo se han tirado tabiques, sino que se ha ampliado la red wifi para que los alumnos puedan trabajar con portátiles, se han instalado catorce pantallas para que en las clases, al ser más grandes, la visibilidad sea más fácil para los alumnos, se han preparado horarios escalonados y entradas por puertas diferentes, de tal manera que se evite la aglomeración de alumnos y, también, diariamente se tomará la temperatura a todo el mundo”.

Son medidas con las que el propio centro pretende garantizar la presencialidad, pero si por algún motivo se tuviera que optar por la enseñanza telemática, el Centro ha realizado una doble guía docente, en la que recogen  los métodos de evaluación y el seguimiento que se realizará para poder continuar con el curso académico.

Una reforma integral de las aulas, del mobiliario o de los recursos son, por tanto, algunas de las medidas adoptadas para que los universitarios de Magisterio puedan permanecer en las aulas con la mayor seguridad posible. El mismo objetivo persigue el Seminario Conciliar “San Pelagio”, quien tiene claro comenzar el curso de manera presencial y siguiendo los mismos criterios que ya pusieron en marcha tras comenzar la pandemia: señalizar los sitios donde sentarse los alumnos guardando distancia de seguridad, uso de mascarilla obligatoria, ventilación constante de las aulas, uso de gel hidroalcohólico y continuar con los “grupos burbuja”. “Aunque en principio nosotros no tenemos problemas de espacio porque son un total de 36 seminaristas lo que hay en el Mayor y 11 en el Menor, sí que intentaremos que los grupos estén “controlados”, especialmente por las zonas de la capilla o el comedor, así en caso de que hubiera algún contagio, estaría todo más localizado”, explica el rector del Seminario, Jesús María Moriana. No obstante, en función de cómo se presente la epidemia, el Seminario Conciliar “San Pelagio” procederá en caso necesario a la enseñanza telemática. Asimismo, se realizarán test a todos los que conforman el Seminario Mayor y Menor y se les tomará la temperatura constantemente.

Infantil y Primaria

Más allá de las diferencias propias de cada etapa educativa, los colegios están intentando por todos los medios la creación de grupos estables de convivencia, sobre todo en Infantil y Primaria.

Aunque la preocupación actual es generalizada, son numerosos los colegios que están trabajando por unos planes de contingencia contra el coronavirus para una vuelta al cole segura.

La Fundación Diocesana de Enseñanza “Santos Mártires de Córdoba” lleva desde julio con la limpieza y desinfección de cada uno de sus centros. “Los docentes están preparándose para una educación fluida, adaptada a presencial, semipresencial o virtual para mejorar e incorporar la experiencia aprendida durante el curso pasado”, aseguran los responsables quienes trabajan estos días en el comienzo del nuevo curso escolar, un curso que empieza el día 1 de septiembre para el primer ciclo de Educación Infantil, el día 10 para el segundo ciclo de Infantil, Primaria y Especial, y el día 15 para Educación Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.

La Fundación Diocesana ha establecido una entrada escalonada y flexible sobre la que informarán a las familias, pero a su vez, piden a los padres no acudir con síntomas o en caso de estar en cuarentena. Respecto al alumnado, garantizan que mantendrán la distancia de seguridad, se lavarán los niños frecuentemente las manos con agua y jabón o gel hidroalcohólico y usarán la mascarilla en el colegio de manera obligatoria, excepto en la etapa de Infantil que es recomendable. Asimismo, por todos los colegios habrá cartelería informativa sobre las medidas a adoptar, dispensadores de gel hidroalcohólico, limpieza continua de los aseos, aulas y zonas comunes y se prohíbe el intercambio de material escolar, entre otros.

Los docentes, que se realizarán pruebas de detección del Covid-19 antes de comenzar el curso, han creado un equipo de implantación, revisión, seguimiento y control de las medidas de prevención para evitar contagios, pero a su vez, han preparado cambios de metodología según las circunstancias lo requieran.

Algo en lo que coincide el Colegio Maristas Cervantes de Córdoba, quien apoya la educación presencial, pero con los medios oportunos preparados. “En Maristas planteamos la clases con los llamados “grupos de convivencia” en Infantil y en el primer ciclo de Primaria, y ya a partir de esos dos niveles los grupos “normal” pero con uso obligatorio de mascarilla y siguiendo las medidas para evitar la propagación del virus”, indica el director, Francisco Perea, quien añade además que los grupos de convivencia se relacionarán lo menos posible con otros grupos para mantener las recomendaciones sanitarias con mayor exhaustividad, mientras que a los demás alumnos se les asignará su sitio y estarán sentados en filas de uno en uno con sus mascarillas puestas. “Por supuesto, las entradas serán escalonadas con varias puertas de entradas, hasta tres vamos habilitar, y en cada clase hay gel hidroalcolohco, alfombras para desinfectar el calzado, termómetros y todo tipo de material higiénico-sanitario que ha facilitado en gran medida el AMPA del centro”, explica.

Todo preparado para un curso “atípico”, con toda la esperanza depositada en que se pueda desarrollar con la mayor normalidad posible.